Y las chicas comenzaron a jugar al fútbol

El fútbol femenino, que se empezó a practicar en Inglaterra a finales del siglo XIX, no entró con buen pie en nuestro país. Se consideraba que, debido a la violencia con que se jugaba, no era un deporte apto para las mujeres. Exceptuando algún intento fallido anterior, fue después de la I Guerra Mundial cuando se vieron los primeros partidos femeninos en España, y eso gracias a que el fútbol se había puesto de moda espoleado por el gran resultado que había obtenido la selección nacional en los Juegos Olímpicos de Amberes de 1920, donde el equipo conquistó la medalla de plata.

Con motivo de este triunfo, el Heraldo de Madrid hizo un llamamiento para que las españolas jugaran también al fútbol igual que ya hacían las inglesas, francesas o alemanas. Para hacer ver que había tenido éxito su convocatoria, el periódico informó de un partido que tenía previsto celebrarse el 13 de enero de 1921 entre dos equipos de chicas de la localidad vasca de Irún. Y añadía:

Sabemos también que el pedido de localidades es enorme, porque ha corrido la voz de que las jugadoras lucirán los lujosos y exiguos maillots que hasta ahora venían utilizando para el baño ¡Se está concentrando la Guardia Civil!

Página de la Jornada Deportiva con el primer partido femenino jugado en España, en 1923

Fuera una fake news o un intento abortado para evitar un escándalo público, lo cierto es que no parece que se celebrara tal partido, o al menos no ha dejado rastro en la prensa de la época. Uno de los primeros que sí quedó registrado fue un match disputado entre dos equipos de chicas extranjeras.

El partido lo jugaron las francesas del Sportives contra las inglesas del Stoke a beneficio de la cooperativa de periodistas de Barcelona. Se puede leer la crónica de este partido en el periódico barcelonés La Jornada Deportiva (15/8/1923), que dio cuenta de él bajo el antetítulo: El deporte ridiculizado.

La crónica arrancaba así:    

Sinceramente, entendemos que los periodistas pertenecientes al Sindicato han sufrido una equivocación lamentable al traernos dos equipos de fútbol femenino y celebrar dos partidos a beneficio de su cooperativa de casas baratas. Está ya sobradamente discutido que el fútbol no entra, ni mucho menos, en la lista de los deportes que puede practicar la mujer; no puede colocarse al mismo nivel del tennis. la natación, el patinaje, etc. porque es demasiado violento y porque se necesita para practicarse un vigor que la mujer no posee… ni poseerá jamás… probablemente.

Comentando este partido pionero, un articulista de la revista valenciana con título en valenciano, La Reclam, dejaba clara cuál era  la opinión mayoritaria en la época:

Hemos visto a once inglesas y a once francesas disputarse el balón, chutar a goal, cargar, hacer zancadillas, regatear—muy femenino esto, ¿verdad? — , y hacer combinaciones—cosa también muy de mujer. Y nos ha ocurrido lo que con sus antecesoras, las señoritas pelotaris y las señoritas toreras, que nos han defraudado. Esas cosas son, como ciertos espectáculos, solo para hombres. La fuerza, el valor, la destreza, nos las hemos reservado en el reparto. Y a la mujer le hemos dejado el sentimiento, la delicadeza, la belleza y la gracia.

El artículo terminaba con la siguiente afirmación:

Las señoritas futbolistas fracasarán. Es decir, las haremos fracasar los hombres, porque así nos conviene, en legítimo derecho de defensa.

Jugadoras de hockey en un reportaje de la revista Crónica

Hubo otros partidos de fútbol femeninos en ciudades de España durante los años 20, pero casi siempre disputados por equipos del norte de Europa, donde estos encuentros ya empezaban a normalizarse. Las jugadoras venían a nuestro país invitadas como si fueran parte de un espectáculo circense o poco menos. No ocurría lo mismo con el hockey sobre hierba, que era practicado ya entonces por equipos españoles femeninos de estudiantes y fue un deporte que gozó de cierta popularidad entre las mujeres españolas de clase media.

En este reportaje de la revista Crónica (24/4/1932) podemos ver imágenes de chicas jugando. El periodista califica al hockey de fútbol a bastonazos y pregunta a las jugadoras si se trata de un deporte violento, a lo que ellas contestan:

Violento es el boxeo, el rugby y hasta el fútbol con los pies. ¿Pero el hockey? Créalo usted: se trata de algo casi inofensivo: unas carreras, unos golpes a la bolita, y nada más.

Claro que no faltaron humoristas gráficos que dejaron ver que el hockey podía ser también un deporte peligroso si las chicas se enfadaban. En esta página que publicó el semanario As (6/5/1935) se ve a las jugadoras propinarse golpes con el stick e incluso a los seguidores de ambos equipos atizarse de lo lindo en lo que en principio era un partido amistoso.

Humor gráfico en un partido de hockey femenino supuestamente amistoso, en el semanario As

En 1922 comenzaron a celebrarse en París unas Olimpiadas femeninas como protesta por la exclusión de las mujeres de casi todas las pruebas de los Juegos Olímpicos. Hasta entonces solo podían participar en tenis, golf y poco más. Por esa razón, en los Juegos oficiales que celebró la capital francesa dos años más tarde y sobre todo en los de Ámsterdam de 1928 se abrió la mano a la participación femenina. En esgrima, natación, tiro con arco, gimnasia y varias pruebas de atletismo pudieron participar las mujeres. En los Juegos de 1924 fue la primera vez que una mujer española tomó parte en unas Olimpiadas. La tenista Lilí Álvarez llegó a alcanzar los cuartos de final y comenzó una carrera meteórica que la hizo ser tres veces finalista en Wimbledon.

A Lilí la podemos ver manejando la raqueta y posando en la red en un reportaje gráfico realizado por el semanario La Esfera en el que se la califica de estrella española y figura femenina del tenis mundial.

La gran tenista española Lilí Álvarez, en un reportaje de La Esfera en 1926

No había entonces deportes femeninos de equipo en las Olimpiadas y mucho menos competiciones de fútbol, que no se consideraba una actividad adecuada para la mujer. Ni siquiera se permitía el balonmano femenino, llamado entonces hand-ball, considerado más apto para mujeres que el fútbol. En esta página de la revista Crónica (19/5/1935) vemos un reportaje del campeonato universitario femenino de este deporte.

Partido de balonmano del campeonato universitario femenino, en la revista Crónica

Tampoco era olímpico todavía el baloncesto femenino, que se comenzó a practicar en España por esos años. En esta fotografía publicada por el diario La Nación (10/12/1928) puede verse un lance del que se considera el primer partido público de baloncesto en Madrid entre dos equipos de chicas, al que asistieron según la crónica miles de espectadores. Fue disputado entre el equipo del Madrid F.C y el de la Federación Universitaria Escolar.

Imagen del primer partido de baloncesto femenino jugado en Madrid, en el diario La Nación

En la década de 1920 no había en España equipos femeninos de fútbol como en otros países europeos, aunque pudo verse a una chica, Irene González, jugar en un equipo masculino de La Coruña como portera. No dejaba de ser una excepción malograda por su temprana muerte con solo 19 años a causa de la tuberculosis. 

Habrá que esperar hasta 1930 para ver en la prensa a españolas pegándole al balón, pero nada que ver con reivindicaciones feministas. Estos primeros partidos los disputarán artistas de los teatros de variedades. Así, en el Heraldo de Madrid se anunciaba una verbena en el Retiro patrocinada por el Montepío de actores, seguida de encuentros de fútbol, entre ellos uno de tiples y vedettes de los teatros madrileños.

Una actriz sujetando un balón, en una pose previa a un partido entre vedettes de teatros madrileños

La revista Estampa dedicó su portada del 1 de julio a este acontecimiento, más frívolo que deportivo, con el título: Las artistas juegan al fútbol y una fotografía de la actriz Aurorita Peris sujetando un balón en ademán de portera.

En páginas interiores podemos ver a las artistas posando y entrenando para el partido que se iba a celebrar unos días después. El autor del reportaje comentaba:

Las noveles futbolistas se han agotado de tanto correr. Una de ellas ha perdido el tacón y a todas les duelen los pies de una manera horrorosa. Pero cualquiera les convence de que para jugar al fútbol hay que prescindir de los zapatos con tacón alto.

Las vedettes jugando y posando con tacones, en la revista Estampa

La cosa cambió al año siguiente. En 1931, tras el espaldarazo que dio a la mujer la Constitución republicana, es cuando se puede datar el origen del fútbol femenino en España. Dos equipos valencianos fueron pioneros, el España F.C y el Valencia F.C. En esta página de la revista Crónica (13/12/1931) se las puede ver posando y en la imagen de abajo en un lance de un partido jugado en Barcelona. Hay que ver bien esta última fotografía para percatarse del hecho insólito de que están jugando en una plaza de toros.

Chicas de dos equipos valencianos jugando en una plaza de toros en Barcelona, en la revista Crónica

La revista Estampa (2/7/1932) hizo otro reportaje de estos mismos dos equipos donde podemos ver una foto de las piernas y pies de las chicas, ahora sí con calzado apropiado para el juego, y con el siguiente texto:

Hasta hace poco, sólo como una excentricidad, habíanse dedicado al deporte del fútbol algunas artistas de los teatros de Madrid y de Valencia en partidos benéficos. Ahora, no. Ahora, lo de las señoritas futbolistas va en serio. Valencia cuenta con dos formidables y apasionantes ‘teams’ femeninos.

Fotografía de las piernas y pies de un equipo femenino de fútbol en Valencia, en Estampa

En esta otra imagen del reportaje se ve a las chicas disputando un balón en el lanzamiento de un córner, fotografía curiosa porque parece que están ejecutando un paso de baile.

Jugadoras esperando que caiga el balón para rematar un corner, en Estampa

El periodista mantiene una interesante conversación con Nati, una de las jugadoras:

—¿Actuarían ustedes contra equipos de hombres?

— ¡Mira éste! ¿Y por qué no? ¿Se nos iban a comer, o qué? ¡Huy qué miedo!… ¡Cuando quieran! ¡Cuando quieran!…

—¿Qué esperan con más impaciencia?

—Enfrentarnos con el equipo femenino del Europa, de Barcelona, para vencerlo

En Inglaterra el nacimiento del fútbol femenino estuvo ligado a las reivindicaciones feministas, pero no parece que ocurriera lo mismo en nuestro país a juzgar por la respuesta de esta jugadora a la pregunta de si conocía a la diputada Victoria Kent, una de las mujeres más brillantes de la II República, célebre por ocupar el cargo de directora general de Prisiones.

—La última pregunta, bella Nati. Hablemos del feminismo. ¿Admira usted a doña Victoria Kent?

Una pausa y un gesto de incertidumbre, Nati reacciona y, llena de confusiones, pregunta a su compañera:

—Oye, Consuelito: no me suena el nombre. ¿A qué equipo pertenece esa señorita?

El semanario deportivo As, no obstante, sí relacionaba el fútbol con la lucha de las mujeres por conseguir la igualdad con el hombre. Un reportaje dedicado al fútbol femenino arrancaba así:

La ola feminista nos envuelve a todos. Estamos ya francamente abocados a una igualdad de derechos masculino-femeninos. Igualdad para el voto, igualdad para el divorcio, igualdad en el derecho, sobre todo en el derecho al pataleo, al pataleo a una pelota de fútbol. 

Para mostrar su respeto a la mujer futbolista, el periodista utilizaba la palabra inglesa y no llamaba portera a la goalkeeper, y añadía:

Pueden irse preparando los futbolistas varones a la competencia. Estamos viendo surgir equipos femeninos en cada capital y en cada pueblo. No tardarán en constituirse en federaciones regionales y en Federación Nacional…

Aunque lo cierto es que no fue tan rápida la incursión de las mujeres en el fútbol. Habrá que esperar a la segunda mitad del siglo XX para que se normalicen y generalicen los partidos femeninos, llegando a ser lo que es hoy, una actividad deportiva que cada día practican más y más chicas. Aún era más difícil encontrar en la década de 1930, partidos de rugby femenino en España. Pero -aunque raros- los hubo. Como prueba, esta foto publicada en el periódico La Nación (14/5/1935) en la que se ve a dos equipos femeninos jugando en El Parral, un campo de deportes madrileño que estaba donde ahora se levanta la Fábrica de Moneda y Timbre.

Dos equipos femeninos jugando al rugby en Madrid, en una foto publicada en el periódico La Nación

Es un testimonio valioso de que en esa época las jóvenes españolas, al menos en las grandes ciudades, habían comenzado ya a practicar los mismos deportes que los chicos, por muy masculinos o violentos que se consideraran, como ocurría en los países más avanzados.

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