Viaje exprés a través de la historia


Un lunes cualquiera, 12h. Como todas las mañanas desde septiembre de 2014, de lunes a viernes a esta misma hora y los sábados a las 11h, un grupo de alrededor de veinte personas se reúne en el punto de encuentro del mostrador de azafatas de la planta 0 de la BNE para acreditarse -sin necesidad de realizar reserva- y poder sumergirse en la historia de la Biblioteca Nacional de España a través de las visitas exprés que, en tan sólo media hora, nos sirven para conocer parte de sus instalaciones y los acontecimientos más destacados desde su creación. Alicia y Elena son las guías encargadas de acompañarnos y contarnos lo más destacable acerca del funcionamiento de la BNE y de su historia.

La visita se inicia saliendo al exterior para observar la escalinata principal, entrada de los usuarios habituales de la Biblioteca, donde Alicia nos explica que la que fuera Real Biblioteca Pública fue creada en 1711 por Felipe V, pero fue Isabel II quien puso la primera piedra del edificio actual del Paseo de Recoletos, con el diseño del arquitecto Francisco Jareño, abriendo sus puertas al público treinta años después.

“La Biblioteca fue el primer edificio en España que utilizó el hierro como elemento estructural”, añade Alicia, quien también nos cuenta que se trata de un edificio de corte neoclásico.

BN_23Una corona de laurel reposa sobre nuestras cabezas, la guía nos explica que la corona simboliza la sabiduría y que únicamente con entrar ya seremos sabios, casi tanto como el Rey que preside la entrada, el más sabio que hayamos tenido y al que le debemos la Escuela de Traductores de Toledo, Alfonso X el Sabio. El frontón también cuenta su historia, según la cual “en tiempo de guerra la cultura no avanza”.

Una vez subida la escalinata, accedemos al vestíbulo de la entrada principal, donde nos reciben las estatuas de Isabel II y Francisco de Asís. Alicia nos cuenta que el diseño original de la Biblioteca Nacional de España incluía una escalinata interior y una cúpula, pero por motivos económicos sólo se pudo construir una claraboya.

Tras cruzar el vestíbulo nos dirigimos, a través de las escalinatas interiores, a la sala Patronato, de uso exclusivo para las reuniones del Real Patronato de la BNE o para actos de gran relevancia. En ella contemplamos las librerías que pertenecieron al palacio de Godoy y los cuadros que Jacinto Meléndez, pintor de la corte de Felipe V, hizo de la familia real para la primera sede de la Real Biblioteca Pública, reflejando, en palabras de Elena “el orgullo que supuso para los monarcas la creación de esta institución”.

Al regresar al vestíbulo interior vemos la estatua del primer director de la BNE, Menéndez Pelayo, que tenía en su biblioteca particular más de 40.000 libros. Alicia nos habla también de las dos placas conmemorativas que están situadas a la izquierda y derecha de esta figura, una dedicada a Tomás Navarro, quien fuese director durante la guerra civil española, lo que supuso poner su vida en riesgo para salvaguardar el patrimonio histórico de la Biblioteca Nacional de España y una segunda dedicada a Caldas, sabio colombiano que fue fusilado pese a la petición de indulto por su sabiduría.

Nos dirigimos al Salón Italiano, antesala, a su vez, del Salón de Lectura. El Salón Italiano es un espacio polivalente de actividades y exposiciones en el que puede verse una muestra de los fondos de las salas más importantes de la BNE, como la Sala Cervantes o la Sala Barbieri. A su alrededor admiramos una serie de cuadros y fotografías, retratos de los ganadores de los Premios Cervantes, quienes pueden decidir por qué artista son retratados a cambio de donarlo después a la Biblioteca.

La visita exprés finaliza con la explicación acerca del funcionamiento de la BNE para los usuarios y es entonces cuando nos recuerdan la creación de una segunda sede en Alcalá de Henares, moderna y funcional, construida en los años 80, dado que el edificio de Recoletos había llegado al límite de su capacidad, con un sistema modular por torres que permite su fácil ampliación.

Es entonces cuando Alicia y Elena nos acompañan al mostrador de la entrada para que podamos rellenar una encuesta con nuestra valoración de la visita mientras responden preguntas y curiosidades de los visitantes, finalizando de este modo la visita exprés, que ha impulsado desde su implantación que entre 150 y 200 personas accedan cada día al espacio de entrada de la BNE para conocer por dentro algunos de los espacios de la institución. A través de la página web de la BNE se puede consultar toda la información necesaria acerca de los distintos tipo de visita a la Biblioteca: para grupos, individuales, exprés, escolares, especializadas para instituciones o profesionales de biblioteconomía, archivística y documentación y también sobre las jornadas de puertas abiertas.

Texto: Iván Guarasa y Rubén Dorado
Vídeo: David Vázquez

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Esta entrada tiene un comentario

  1. Para ser vos quien sois, media jornada se me hace escasa escasa. Al menos un sábado disfrutaríamos un día entero.

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