Una escritora con vocación de poeta

La Biblioteca Nacional de España ha recibido la donación de la biblioteca y el archivo de Aurora de Albornoz Peña (Luarca, Asturias 1926-Madrid 1990) de manos de su sobrino José Luis Fernández Albornoz.

La BNE ha recibido la donación de la biblioteca y el archivo de Aurora de Albornoz Peña Clic para tuitear

Aunque Aurora de Albornoz es más conocida hoy en día por sus ensayos de crítica literaria sobre Miguel de Unamuno, Pablo Neruda, César Vallejo, Rosalía de Castro, Federico García Lorca y particularmente Antonio Machado, José Hierro o Juan Ramón Jiménez, y aunque ejerció como profesora en varios momentos de su vida, fue ante todo una poetisa, que publicó 11 poemarios: “La voz de mi padre ‒leyendo versos con emoción no disimulada‒ me llevó a aproximarme a la poesía; a vivir con la poesía”.

Aurora de Albornoz

Aurora de Albornoz

Procedente de una familia de notables poetas y políticos, vivió en Luarca hasta pasada la Guerra Civil Española; como señala Albert Torés García: “La experiencia de la tragedia de la guerra y el exilio después serán parte primordial de toda su obra poética y crítica”. En 1944, con 18 años de edad, se establece junto con su familia en San Juan de Puerto Rico, donde comenzó la universidad y a estudiar bajo la tutela de Juan Ramón Jiménez. El poeta José Ramón Ripoll dice de este encuentro: “Su amistad con Juan Ramón Jiménez le hizo tomar conciencia del exilio español. Aunque la familia Albornoz, de una larga tradición liberal (Álvaro de Albornoz, Severo Ochoa), se había trasladado a Puerto Rico desde Asturias por motivos más económicos que políticos, puede decirse que la juventud de Aurora se sintió desgajada de su entorno, y fue el contacto con aquel hombre inquieto, cansado y ‘deseante’ de su idioma vivo, la chispa que encendió una llama que nunca ya habría de apagarse, iluminaría su vida hasta el final y serviría también para encender un espacio, a veces olvidado, entre las telarañas de la memoria de algunos españoles”.

En 1955, marcha a París con una beca para estudiar literatura comparada en la Universidad de La Sorbona con José Bergamín, regresando a España, a la Universidad de Salamanca para completar su doctorado, centrando casi todo su trabajo académico posterior sobre el tema de los escritores exiliados de España. En su país y en América (EEUU, Puerto Rico, México) Albornoz impartió muchos cursos, participando en numerosos congresos, colaborando en actividades culturales, así como en periódicos, revistas y programas de radio. En 1968 retornó a Madrid definitivamente donde dio clases en el Departamento de Humanidades de la Universidad Autónoma y en la Universidad de Nueva York en Madrid. Con el tiempo, además de profesora y poetisa, Aurora se había convertido en una erudita célebre, en una autoridad crítica fundamental y en un referente en la lucha contra la dictadura franquista.

En palabras de la filóloga Begoña Camblor, que realizó su tesis doctoral sobre la poetisa: “Fue amiga de los principales escritores españoles del siglo XX, conoció a la flor y nata de la literatura española: José Hierro, Octavio Paz, Francisco Ayala y Rafael Alberti son algunas de las figuras con las que mantuvo continuo contacto. Aunque su exilio no fue político su casa sirvió de acogida para muchos de los intelectuales de la época. Además, como mujer adelantada a su tiempo, viajó continuamente a Nueva York y contactó con la intelectualidad latina de la ‘Gran Manzana’. De todas formas, señala, nunca participó de la forma de escribir de los exiliados, pero fue la primera crítica que realizó una caracterización de los poetas del exilio español”.

A la Aurora menos conocida nos acercamos de la mano de los recuerdos de su amiga de la infancia, Rosalina Paredes: «Fue total la vinculación a su tierra natal, referente de una infancia feliz y una adolescencia llena de sueños y fantasías. Quizás su primer poema conocido se deba a la iniciativa de su profesor de literatura del Colegio Cervantes donde cursaba el bachillerato que les pidió a sus alumnos escribir unos versos. El suyo fue una revelación de lo que más tarde sería su identidad poética: Por la primavera blanca.

Años después, definida ya su personalidad intelectual y poética, transcurriendo su vida entre Puerto Rico, París y Nueva York, siente la necesidad de volver a su “pueblín”, como a ella le gustaba cariñosamente llamar a Luarca, y se asombra de su inmovilismo. Trata de romper las ataduras de una sociedad cerrada y llena de prejuicios. Muy pocos la entendieron….

Aurora de Albornoz ejercía una ética profunda. Sus actos intelectuales, políticos y humanos siempre eran claros, transparentes, debatiendo siempre desde un planteamiento intelectual moderado.

Sabía lo indefensa que es una persona ante una sociedad hostil, tratando de transformar su mundo, inamovible desde cientos de años, debido a que todavía no estaba preparado. No fue consciente de ello, y la incomprensión que recibió la entristeció profundamente.

Pese a ello, y hasta su muerte, volvía todos los veranos a Luarca a casa de sus entrañables amigos. Allí, charlando hasta altas horas de la noche, acompañada de amigos poetas e intelectuales que la visitaban, logró trasladar a Luarca sus interesantes tertulias de Madrid.

Su maravilloso poema Cementerio marino expresaba su deseo de reposar frente al mar Cantábrico Clic para tuitear

Su maravilloso poema Cementerio marino expresaba su deseo de reposar frente al mar Cantábrico. Lamentablemente no pudo ser así,  pues finalmente descansa en Puerto Rico”.

La biblioteca de Aurora de Albornoz cuenta con una rica colección de libros y revistas de temática hispana que presentan, muchos de ellos, numerosas anotaciones de la propia Aurora así como muchos ejemplares dedicados por sus autores, a ella y a su marido Jorge Enjuto. Estos libros, más de 4.000 ejemplares, que cronológicamente cubren un periodo que va desde la 2ª mitad del siglo XIX hasta la fecha de su muerte, han contribuido a enriquecer el fondo que conserva la BNE, pues muchos de ellos no se encontraban en su catálogo. En cuanto a las revistas, todas ellas editadas en España e Hispanoamérica, destacan los ejemplares donados de la revista Litoral, de poesía, arte y pensamiento, que han completado las colecciones que conserva este Centro.

Su archivo personal, muy imbricado con su biblioteca a la que hace referencia continuamente, relacionando los documentos de ambos conjuntos, consta de: obra original presentada en documentos escritos a mano y a máquina, separatas, recortes de prensa de sus escritos, cartas, muchas notas manuscritas de la autora sobre los libros, algunas fotografías donde aparece; tarjetas personales y otros documentos como folletos, billetes o exlibris.

La BNE agradece la conciencia social y el generoso gesto que han tenido sus sobrinos, y especialmente a José Luis que, pese a vivir fuera del país, lo organizó todo para que la entrega de este importante legado fuera posible, contribuyendo con ello a enriquecer el patrimonio bibliográfico español y colaborando con esta Institución en el cumplimiento de uno de sus principales objetivos, enriquecer el acervo documental de España.

La biblioteca y el archivo de Aurora de Albornoz  reflejan no solo su trabajo como poetisa, sino la actividad de una hispanista activa en el ambiente literario de la época tanto fuera de España como dentro de ella. La personalidad de la escritora era arrolladora. Sus poemas fueron publicados en editoriales españolas durante toda la posguerra hasta su muerte. En el prólogo a su obra Cronilíricas, publicada por Devenir en 1991, Caballero Bonald la describió como “una escritora que supo en todo momento hacer compatible una noble actividad política y un admirable trabajo creador”.

Rosa Gayoso García
Lourdes San Juan Núñez

Comparte

Esta entrada tiene 3 comentarios

  1. Buenos días:
    Aunque tarde -nunca lo suficiente, si se puede disfrutar de ello- me ha llegado este magnífico artículo sobre nuestra querida Aurora de Albornoz, una de las más eminentes y preclaros ejemplos de la valía de la gente de nuestra querida Luarca. También añadir que el profesor del IES Carmen y Severo Ochoa, José Antonio Pérez Sánchez, organizó a principios de este siglo un encuentro (Palabras con Aurora) que duró una semana en la Casa de la Cultura de Luarca, sobre la obra y la figura de Aurora de Albornoz.Perdón por la pregunta, pero me imagino que Rosa, eres la hermana de Braulio? Yo estudié en el Colegio Ludus toda la EGB con tu hermano. Y evidentemente con esos apellidos… no habrá muchas Rosas más. Soy un gran aficionado a la literatura, la escritura -pues he escrito y publicado varios libros-, algunos de los cuales están ahí en la Biblioteca Nacional, y uno de mis sueños sería algún día poder ir a visitar esa magnífica instalación. Sin más, aprovecho para enviarle un cordial saludo. Atentamente. Cipri

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *