Todo papel es bueno para contar una historia: relaciones de sucesos y fabricación de papel en la España del siglo XVII

Representación de la horrible fiera cuya historia relata la relación de sucesos impresa por J.M.Marés.

Representación de la horrible fiera cuya historia relata la relación de sucesos impresa por J.M.Marés.

En medio pliego de papel sin guillotinar, el impresor madrileño J. M. Marés relata «las  desgracias que ocasionó  una horrible fiera en el pueblo de Espinar de la Sierra, el día de San Antonio.» Es un ejemplo de las relaciones de sucesos que, contando acontecimientos de toda índole, fueron muy populares a lo largo del s. XVII y de las que la BNE tiene una interesante colección.

Más allá de su incuestionable valor documental,  las  colecciones bibliográficas constituyen un fantástico muestrario de papeles, lo que las convierte en una importante fuente de información sobre diversos aspectos de la historia del papel. Su fabricación es uno de ellos y la observación detallada de los pliegos de papel aporta datos sobre cómo fueron elaborados.

El s. XVII en España no se caracterizó por el esplendor de su manufactura papelera. Los molinos papeleros mantuvieron las técnicas tradicionales de fabricación de papel, herederas de la tradición hispanoárabe medieval, pero la falta de innovación tecnológica que agilizase los procesos, la escasez de operarios altamente cualificados y los problemas de capital, mermaron tanto la calidad como la capacidad productiva. Así, el papel fabricado en los molinos españoles era insuficiente para abastecer a un mercado en expansión, impulsado por el auge cultural, el incremento de las necesidades administrativas y el uso cotidiano del papel. Dentro del mercado nacional, los papeleros españoles tuvieron que competir con los de Italia, Francia u Holanda.

La necesidad de papel para la impresión de obras de toda índole hizo que se utilizaran papeles de muchas calidades, dependiendo del presupuesto disponible, del público al que iban dirigidas o de si se tenía la intención de que la obra perdurara en el tiempo o no. Las relaciones de sucesos son un buen ejemplo del uso de papeles muy diversos y es frecuente que fueran impresas en papeles de mala calidad, especialmente aquellas que están formadas por uno o dos pliegos.

La calidad del papel viene determinada principalmente por dos factores:

  •  las características y el procesado de las materias primas utilizadas y
  •  la correcta ejecución de los procesos de elaboración del pliego de papel.

Dentro de la colección de relaciones de sucesos que se custodia en la BNE, encontramos interesantes ejemplos del uso de papeles de baja calidad y en los que se pueden identificar irregularidades y defectos producidos durante el proceso de elaboración.

Escogedoras seleccionando los trapos

Escogedoras seleccionando los trapos.
Pl.I, Fig. 1, Art de faire le papier, Jérôme de La Lande. [3/531946(4)]

En occidente, la fabricación tradicional de papel se basaba en la utilización de trapos usados que se procesaban hasta obtener una suspensión acuosa de fibras vegetales capaces de entrelazarse químicamente y formar al secar una superficie flexible y porosa. Para obtener papeles de muy buena calidad las escogedoras seleccionaban los trapos más finos y los más blancos, eliminando costuras y otras irregularidades.

Ejemplo de los papeles utilizados en las relaciones de sucesos

Ejemplo de los papeles utilizados en las relaciones de sucesos con signaturas VC/248/8, VC/248/7 y VC/248/13

Pero ante la necesidad de  fabricar  gran  cantidad de papel y la dificultad cada vez mayor de obtener trapos suficientes, fue frecuente en este siglo utilizarlos de peor calidad, de color e incluso dar por buenos restos de arpillera, cuerdas, redes o sacos. Aunque normalmente con estos últimos se elaboraban papeles para envoltorios y otros usos que no eran la impresión, la necesidad de producir más papel y de abaratar costes hizo que se mezclaran algunos de estos materiales con   los   trapos   de   mejor   calidad usados normalmente para las pastas de papeles de impresión. Se obtenían así pastas coloreadas que dan al papel un tono oscuro, lejano del papel “blanco” de buena calidad.

Junto con la elección de los trapos, su procesado es otro de los factores que determinan la calidad de la pasta de papel. Los trapos, ya seleccionados y limpiados, se sometían a un proceso de fermentación en el pudridero, pilón en el que se mezclaban con agua y donde la acción de diversas bacterias aflojaba el material fibroso y ayudaba a eliminar materias grasas presentes en los trapos. Ya casi hilachas, los trapos se llevaban al lavadero donde gracias a una corriente de agua clara se eliminaban los residuos generados durante la fermentación. El último paso consistía en la maceración de los trapos, es decir, en su transformación en una pasta uniforme. Los molinos papeleros españoles del s. XVII utilizaban un sistema de mazos de madera, los martinetes, que machacaban los trapos movidos por la fuerza hidráulica suministrada por la rueda del molino.

Los trapos se maceran en el pudridero y se machacan con los mazos

Los trapos se maceran en el pudridero y se machacan con los mazos. Pl.I, Fig. 2 y Pl. IV, Fig.1, Art de faire le papier, Jérôme de La Lande. [3/531946(4)]

Ejemplo de pasta de papel incorrectamente desfibrada

Ejemplo de pasta de papel incorrectamente desfibrada. [VC/248/6]

Si el proceso de pudrición y/o el trabajo de deshilachado y afinado de los trapos realizado por los mazos eran insuficientes, podían quedar hilos sin desfibrar correctamente o la pasta podía tener tendencia a formar bolas o flóculos. Además, cuanto más bastos eran los materiales utilizados, más difícil era obtener un buen resultado. Esta falta de homogeneidad de la pasta papelera se puede ver reflejada en la superficie de la hoja de papel.

Esquema de la elaboración de una forma

Esquema de la elaboración de una forma. Pl. IV, Art de faire le papier, Jérôme de La Lande. [3/531946(4)]

Una vez elaborada la pasta, la obtención de una buena hoja de papel dependía de la pericia de los operarios involucrados en el proceso y en la calidad de las herramientas que utilizaran.

La herramienta fundamental era la denominada forma o molde. Ésta consistía en un bastidor de madera en el que se disponen una serie de hilos metálicos, de cobre o latón, formando una rejilla. La forma se introducía en una tina con la pasta de papel convenientemente diluida en agua y sobre su superficie se sacaba una porción de dicha pasta, que al secar da lugar a la hoja o pliego de papel.

Ejemplo del uso de una forma deteriorada

Ejemplo del uso de una forma deteriorada. [VC/248/43]

Ejemplo del uso de una forma de buena calidad

Ejemplo del uso de una forma de buena calidad. [VC/248/50]

La rejilla deja una impronta en la superficie del papel, la verjura, que aporta datos sobre cómo era la forma utilizada. En las formas nuevas y de buena calidad los hilos metálicos forman una rejilla uniforme: los hilos más gruesos, corondeles, mantienen una distancia constante entre ellos y los hilos más finos, puntizones, están mucho más juntos y cubren toda la superficie de la forma cruzando perpendicularmente a los corondeles; además, los hilos de cada clase se mantienen rectos y paralelos entre sí. Pero a medida que la forma se utilizaba y se iba deteriorando, los hilos perdían tensión y dejaban de formar una rejilla uniforme, defectos que se pueden apreciar en la verjura de la hoja de papel.

Pliego de bordes irregulares

Pliego de bordes irregulares. [VC/248/72]

El obrero que manejaba la forma, el laurente, debía moverla correctamente -tanto al introducirla en la tina como cuando se sacaba de ella- para conseguir que la pulpa se depositase de forma homogénea en toda su superficie. Cuando los movimientos eran bruscos, muy rápidos o, por el contrario, excesivamente lentos, la pulpa se acumulaba en algunas zonas de la forma, dando lugar a papeles de grosor irregular. Estos defectos eran más difíciles de soslayar en los bordes de la hoja; si el laurente no ponía mucho cuidado en su trabajo, obtenía hojas de bordes irregulares y con la pasta mal distribuida.

En la colección de la BNE se pueden encontrar pliegos de relaciones de sucesos cuyos bordes no han sido guillotinados tras su impresión. En los pliegos de buena calidad, los bordes o barbas son más o menos regulares; en cambio, en los pliegos de peor calidad se pueden apreciar numerosas irregularidades.

Procesos de la elaboración manual de la hoja de papel

Procesos de la elaboración manual de la hoja de papel. Pl. XI Fig. 1, Pl. XIII Fig. 1, Pl. XII Fig. 1 y Pl. XIV Fig.2, Art de faire le papier, Jérôme de La Lande. [3/531946(4)]

Pero el trabajo de fabricación de una hoja de papel no termina cuando el laurente saca la pasta de la tina. Todavía queda un largo proceso en que la pasta húmeda debe ser manipulada. Tras escurrir el agua, la pasta se volcaba desde la forma sobre un tejido de lana, el sayal. Esta era una operación delicada en la que el operario que la ejecutaba, el ponedor, debía ser muy cuidadoso. A continuación, las hojas colocadas entre sayales se prensaban para eliminar el agua en exceso que todavía contenía la pasta de papel. Una vez prensadas, otro operario del molino, el levador, separaba cada hoja del sayal para que la tendedora las colocara a secar en las cuerdas del tendedero, parte del molino con ventilación suficiente para este propósito. Todos estos procesos requerían de mucha atención para que la hoja no se deteriorara. Entre los defectos más frecuentes se pueden encontrar pliegues, roturas o manchas de agua (zonas con menos pasta en las que cayó una gota de agua cuando el ponedor ejecutaba su trabajo). Finalmente la hoja se encolaba y se bruñía, pasos necesarios para conseguir sobre ella impresiones de buena calidad.

Detalles de la rotura de una esquina [VC/248/2], de manchas de agua [VC/248/14] y de pliegues [VC/248/14], todos ellos defectos producidos durante la elaboración de la hoja

Detalles de la rotura de una esquina [VC/248/2], de manchas de agua [VC/248/14] y de pliegues [VC/248/14], todos ellos defectos producidos durante la elaboración de la hoja.

Revisión, clasificación y empaquetado de los pliegos de papel. Pl. XIV

Revisión, clasificación y empaquetado de los pliegos de papel. Pl. XIV, Fig. 1, Art de faire le papier, Jérôme de La Lande. [3/531946(4)]

El trabajo en el molino también incluía la revisión, clasificación y empaquetado de los pliegos de papel. Estas tareas también solían ser realizadas por mujeres, las apartadoras y contadoras, que inspeccionaban los pliegos y los distribuían en grupos según su calidad. Así, separaban las hojas sin defectos, el papel bueno, de las defectuosas. Según la importancia de los defectos que tuviera la hoja, se clasificaban en 2 o 3 grupos más. En el caso de hojas muy defectuosas, se convertían de nuevo en pasta. Finalmente, el maestro de sala confeccionaba las resmas definitivas para su venta. Era habitual que las resmas de papel bueno se completaran con una proporción de papel con defectos no muy importantes como manchas de agua, alguna impureza o bordes desiguales. Pero en tiempos de carestía, papeles con defectos más significativos también eran incluidos en las resmas y se vendían a los impresores. Incluso se vendían resmas enteras de papeles defectuosos pero servibles para la impresión. Así, muchos de estos papeles han pasado a formar parte de las colecciones bibliográficas y las relaciones de sucesos son un buen ejemplo de ello.

La fragilidad material de esta documentación, especialmente de la compuesta por uno o dos pliegos de papel, hace que sea muy vulnerable a la manipulación y al paso del tiempo. No es inusual encontrar ejemplares deteriorados dentro de la colección de la BNE. Los deterioros impiden la manipulación segura de las obras, por lo que son necesarias intervenciones de restauración que restituyan su integridad física. Además, es fundamental la manera en que se almacenan los documentos: el correcto almacenaje debe asegurar la conservación a largo plazo y debe facilitar la manipulación de los ejemplares.

Cada documento, una vez restaurado, se protege con una carpeta; el conjunto de varios documentos se introduce en una caja realizada a medida con materiales de conservación

Cada documento, una vez restaurado, se protege con una carpeta; el conjunto de varios documentos se introduce en una caja realizada a medida con materiales de conservación.

 

Señalar que el Servicio de Reserva Impresa está trabajando en la catalogación y en la elaboración de una colección digital de las relaciones de sucesos custodiadas en la Biblioteca Nacional de España.

Bibliografía:

  • CARO MARTIN, ADELAIDA & ESTEBAN JIMÉNEZ, ELENA: La colección de relaciones de sucesos de la Biblioteca Nacional de España en Literatura áurea y Humanidades digitales, Jornadas de Investigación y difusión, 17 y 18 de diciembre de 2019, BNE, Madrid. https://es.slideshare.net/bne/la-coleccin-de-relaciones-de-sucesos-en-la-biblioteca-nacional-de-espaa [18/12/2020]
  • LA LANDE, JOSEPH-JERÔME DE (1778): Arte de hacer el papel, según se practica en Francia y en Holanda, en la China y en el Japón. De la Real Academia de la Ciencias de París. Traducida del francés por D. Miguel Gerónimo Suárez y Núñez, Madrid: Pedro Marín.
    LA LANDE, JÉRÔME DE [S.l.]: Art de faire le papier, s.n.,s.a., BNE 3/53196(4).
  • HIDALGO BRINQUIS, CARMEN: La fabricación del papel en España e Hispanoamérica en el s. XVII.
    https://www.ucm.es/data/cont/docs/446-2013-08-22-9%20fabricacion.pdf [18/12/2020]
  • HUNTER, DARD (1947): Papermaking. The history and technique of an ancient craft, Nueva York: Dover Publications.
  • PENA SUEIRO, NIEVES (2001): Estado de la cuestión sobre el estudio de las Relaciones de sucesos en Pliegos de bibliofilia, 13 (1er trimestre de 2001), pp. 43-66, Madrid: Pliegos de Bibliofilia.
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Esta entrada tiene 3 comentarios

  1. En tarde de nieve se agradece la historia de la fabricación de papel pero hoy en día cualquier medio es bueno para contar historias, aunque yo, de momento, para leer prefiero un libro con buenas hojas de papel.Y , muchas gracias a Luz Díaz Galán por recordarme el » papel de barba «.La Biblioteca Nacional » de España continua siendo más necesaria que nunca. Gracias.

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