Se cumple el centenario del mágico instrumento que se toca sin tocarlo

Un ingeniero ruso inventó en 1920 el theremín, aparato electrónico que lleva su nombre y que asombró a todo mundo. La prensa española informó entonces ampliamente del acontecimiento. 

 

El jazz fue la banda sonora de los años 20 y la naciente radio y el gramófono el aparato que difundió toda clase de música por el mundo, pero esos años locos vieron también el nacimiento de un instrumento musical fascinante, un instrumento que se tocaba moviendo las manos en el aire delante de una caja de madera con antenas. Se le llamó y se le conoce por el apellido de su inventor, el físico ruso Leon Theremin, y su aparición fue saludada con la boca abierta y una gran ¡Oh..! de sorpresa y asombro.

A pesar de haber cumplido cien años, el instrumento no ha perdido su capacidad de encantamiento, como se puede comprobar oyendo y mirando en un vídeo a un intérprete tocándolo. Ahora igual que entonces la sensación es que la ciencia se ha mezclado con la magia para producir el sonido.

En su gira por el mundo en 1927 para dar a conocer su maravilloso aparato de ondas etéreas, como lo llamaba Lev Sergeyevich Termen, conocido en Occidente como Theremin, no  incluyó a España, pero eso no impidió que su invento fuera ampliamente difundido por la Prensa española, que se hizo eco de sus conciertos en capitales europeas y en Estados Unidos.

Theremin tocando su instrumento en la Ópera de París

Theremin tocando su instrumento en la Ópera de París

En Berlín lo tocó ante una audiencia escogida entre la que se encontraba Albert Einstein, pero no hay fotografías de ese ‘concierto de aire’. Sí las hay del que dio en la Ópera de París, como podemos ver en el reportaje que con el título ‘Un invento sensacional, la música de las ondas’, publicó la revista La Esfera el 17 de diciembre de 1927.

En las fotos vemos a Theremin  frente a la caja con antenas. A la caja de madera con circuitos oscilantes llega una corriente eléctrica que crea un campo magnético a su alrededor. Con su mano izquierda junto al anillo metálico horizontal, el intérprete regula la intensidad de sonido y con la otra produce los tonos según se acerque o aleje de la varilla vertical.

El mismo Theremin, que tocaba el violonchelo como aficionado, lo explicaba así:

Todos los físicos saben, desde hace más de quince años, que se pueden crear sonidos por medio de corrientes alternativas de distintas frecuencias. Yo tuve la idea de regular estos sonidos, dándoles una tonalidad, intensificándolos a voluntad, dándoles en definitiva su verdadera alma, y, después de muchos estudios, creo haber logrado plenamente mis propósitos.

Orquesta de theremines. Revista Alrededor del Mundo

Orquesta de theremines. Revista Alrededor del Mundo

Nuevo Mundo le dedicó otro reportaje el 20 de enero de 1928 con fotos en las que se veía, además de a Theremin actuando, un primer plano de la caja mágica y se explicaban detalladamente los aspectos técnicos del aparato.

Quien tenga interés en los principios físicos en los que se base el instrumento puede leer también la información técnica de la publicación especializada Antena en enero de 1932.

El 4 de febrero de 1928 la revista Alrededor del Mundo publicó un simpático dibujo con una orquesta de theremines.

En la información se contaba que el aparato podía crear nuevos timbres y que por tanto el compositor del futuro no se vería limitado al timbre de los instrumentos tradicionales. También se decía que el inventor ruso estaba construyendo doce aparatos iguales para formar una orquesta completa.

Este mismo reportaje incluía el repertorio que Theremin había tocado en la capital francesa:

Dio en París un concierto durante el cual ejecutó el Ave María, de Schubert, El Cisne, de Sains Saens, la Noche do Rubinstein y .otras obras notables, lo que le valió una ovación enorme reproducida a los pocos días en la Ópera, donde actuó por segunda vez con su curioso aparato. 

Chiste de Theremin en concierto ante máquinas de aplaudirl (Heraldo de Madrid)

Chiste de Theremin en concierto ante máquinas de aplaudirl (Heraldo de Madrid)

Que el físico ruso y su maravillosa caja mágica comenzaban a ser populares aquí en nuestro país, pese a no haber venido a España, da muestra el chiste publicado en la página Jazz Band del Heraldo de Madrid (3/3/1928)

En la caricatura cómica Theremin aparece sintetizado interpretando ‘Fausto’ frente a máquinas de aplaudir que han sustituido a los espectadores. Un ambiente muy futurista.

Para entonces Theremin ya estaba en Estados Unidos, donde llegó a dar un concierto con la Filarmónica de Nueva York. Su invento se fue haciendo cada vez más conocido por sus actuaciones en vivo y sus conciertos radiados. La poderosa compañía RCA le convenció entonces para comprarle los derechos y la patente de producción. En esa época se pensaba que sería un gran negocio y que en todas las casas americanas habría, junto a un receptor de radio, un theremín para hacer música en lugar de un piano o un instrumento de cuerda. La realidad es que el aparato no era tan fácil de tocar como se pensaba y el negocio no funcionó.

Tocando el theremin en una casa de clase media (Revista Algo)

Tocando el theremin en una casa de clase media (Revista Algo)

En plena fiebre por el theremín la revista de divulgación Algo (5/12/1931) publicó en su portada la imagen doméstica de una familia de clase media con uno de estos aparatos en el salón de la casa. Un miembro de la familia lo toca mientras el resto escucha atentamente.
La información que acompaña a la imagen no puede ser más explícita:

Con este aparato se tocará la pieza de música que se desee mediante la simple aproximación de la yema de los dedos.

Ya en páginas interiores se contaba que el inventor ruso  había perfeccionado su instrumento para hacerlo más fácil de interpretar y para que su precio fuera más asequible. El objetivo era venderlo masivamente. Pero lo cierto es que así como la radio triunfó y los receptores se difundieron por todo el mundo desarrollado, el theremín no se introdujo en los hogares.

En esta misma revista se puede leer otro reportaje que muestra cómo la música y la tecnología iban de la mano por entonces. Con el título: ‘El invento de la semana’ se informaba de un aparato para escribir música automáticamente.

En la información se aseguraba que:

Colocando el aparato junto al piano, el compositor no tiene más que tocar la pieza improvisada para que la máquina le dé la partitura escrita.

Pero no parece que este nuevo invento tuviera mucho éxito, como tampoco lo tuvo otro de la misma época que llegó a comercializarse: una máquina de escribir para partituras. Los compositores preferían seguir escribiendo a mano sus creaciones.

Aunque no fue el instrumento universal que se pensó llegaría a ser, el theremín sin embargo sí alcanzó alguna popularidad y en los últimos años se ha revitalizado.

Fue utilizado en el cine por Alfred Hitchcock en su película Recuerda para crear esa atmosfera tan peculiar de sus producciones. Ha sido empleado en series de TV como The Bing Bang theory, y también lo han utilizado bandas musicales como los Beach Boys.

Leon Theremin no llegó a venir a España pero sí lo hizo el francés Maurice Martenot, que se basó en las ideas del ruso e inventó otro aparto electrónico que se accionaba con las manos en el aire sobre un teclado. Sus conciertos en el cine Rialto de Madrid  en la primavera de 1932 se promocionaron con el lema ‘La música de las ondas aéreas’. Con exceso de sensacionalismo, los anuncios publicitarios insertos en los periódicos reproducían una frase de un crítico del New York Herald que decía:

Si Martenot hubiera vivido en la Edad Media lo habrían procesado por brujería y quemado vivo en la plaza pública.

Anuncio de la actuación de Martenot (El Sol)

Anuncio de la actuación de Martenot (El Sol)

Se puede ver el anuncio, por ejemplo, en el centro de esta página de la  edición de El Sol de 7 de abril de 1932:

Martenot, al contrario que Theremin, dedicó su vida a la enseñanza musical, pero no vivió la vida de película que vivió el ingeniero ruso, tan fascinante como el propio instrumento que inventó. Lenin, el padre de la Unión Soviética, lo envió por toda Rusia en los primeros años de la revolución para dar a conocer al pueblo de lo que era capaz el nuevo régimen.

Posteriormente, Theremin inició la gira por Europa y Estados Unidos ya mencionada. En este país, el inventor se casó y se dejó encandilar por el mundo capitalista. Al volver a la Unión Soviética tuvo que pagar su traición con años de reclusión. Tras su rehabilitación trabajó para el servicio de espionaje soviético e inventó un dispositivo para espiar al embajador americano en su despacho de la embajada en Moscú. Como vivió casi 100 años, Theremin llegó a conocer la caída del muro de Berlín y la desaparición de la Unión Soviética. Fue por tanto un testigo privilegiado del siglo XX.

Ninguna historia de este instrumento estaría completa sin hablar de Clara Rockmore, la mujer que fue su mejor intérprete. Conoció a Leon Theremin en Nueva York cuando ella era adolescente. Clara, que era una niña prodigio y tuvo que dejar de tocar el violín a causa de una enfermedad, se apasionó por el nuevo instrumento y lo llevó a la perfección.

Hay vídeos en los que se la puede ver y escuchar. Viéndola tocar el theremín con los dedos acariciando el aire y moviendo su cabeza de diosa inspirada es una experiencia impagable. Como una nueva santa Cecilia, parece estar en trance y en comunicación con los ángeles, a los que pide prestada su música para hacer la vida de la humanidad más llevadera.

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