Rosemary Clark encuentra en la colección García Figueras su nueva pasión

Rosemary Clark es profesora de la Universidad de Cambridge, donde imparte clases y conferencias sobre la literatura, la cultura y la historia de la Península Ibérica, tema del que es especialista. Rosemary ClarkEn la sede de Alcalá de Henares de la Biblioteca Nacional de España, Rosemary investiga sobre África y, concretamente, día a día se sumerge desde hace más de ocho años en la colección García Figueras. Actualmente, se ha trasladado con su marido a Alcalá por “las condiciones maravillosas de trabajo”.

¿Qué estudia ahora?

La colección África, donada en su mayor parte por Tomás García Figueras. En este momento, estoy trabajando sobre un libro que se concentra entre los siglos  XIX y XX, y que abarca la presencia militar española en el Magreb, sobre todo, en el Protectorado. Se trata de textos de españoles o de marroquíes educados en colegios españoles.

¿Por qué centra su investigación en el continente africano?

Soy inglesa, aunque nací en Sudáfrica y, por eso, los temas de África siempre me han interesado. Realmente, fue una cuestión personal, porque hasta entonces yo no conocía nada sobre las relaciones entre España y África. Los británicos sabemos mucho de las relaciones con Latinoamérica, tenemos departamentos enteros dedicados a su literatura, pero en Inglaterra no hay ningún sitio en el que se estudie, por ejemplo, la literatura de Guinea Ecuatorial. Yo siempre me he dedicado a la literatura española, mi doctorado lo enfoqué en la obra de Juan Marsé. Pero, mientras preparaba unas conferencias para la Universidad sobre temas de literatura peninsular, descubrí la Colección África, y, así, poco a poco, Guinea Ecuatorial también ha empezado a destacarse en mi trabajo de investigación, porque, en Alcalá, he encontrado bastantes novelas de escritores ecuatoguineanos.

¿Qué temas tratan estos autores en sus libros?

Es muy interesante. Es un terreno en el que trabajan no sólo literatos, escritores o novelistas, sino también antropólogos. Los escritores guineanos están intentando descubrir quiénes son, su relación con la selva, con la tierra, con la agricultura, con las religiones antiguas, y dónde se encuentran entre esa identidad tradicional y el presente. Yo diría, en resumen, que la literatura guineana es, en este momento, de descubrimiento de lo individual y de su nacionalidad, dentro de una política muy represiva. Por lo que hay mucha sombra.

¿Qué fue lo primero que estudió sobre la cultura de los pueblos del norte de África?

Como no sé leer árabe, pues no he aprendido ese idioma, mi punto de partida fue la literatura alrededor de la presencia española en Marruecos, donde encontré a Luis de Mármol Carvajal y sus viajes en el norte de África, durante el siglo XVI.

¿Cómo valora el fondo bibliográfico de la BNE?

Es fenomenal. En la sede de Madrid hay de todo. Hay mucho todavía por descubrir. Los fondos de Alcalá son fondos más específicos. Hay mucha literatura moderna perfecta para los que estudien sobre temas más generales, o incluso sobre literatura europea. Pero, para mí, el gran tesoro de Alcalá es el archivo de África, la colección García Figueras, en el que hay muchos fondos que todavía no están catalogados. Así que, descubrir lo que hay, es un trabajo apasionante.

Información adicional:
Colección García Figueras

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