RDA, el primer paso de un cambio

En noviembre de 2016, la Biblioteca Nacional de España anunció que comenzaría a crear registros acordes a RDA a partir del 1 de enero de 2019, de acuerdo a un cronograma por el cual, en esta primera etapa, afectaría solamente a los registros relativos a monografías modernas, incorporándose el resto de los materiales en los años siguientes.

Según las fuentes que se consulten, RDA (Resource Description and Access) es un estándar de catalogación, un código de catalogación, o unas reglas de catalogación. Pero si acudimos a la fuente oficial, en la página del RDA Steering Committe, el comité que dirige su desarrollo,  “RDA is a package of data elements, guidelines, and instructions for creating library and cultural heritage resource metadata that are well-formed according to international models for user-focused linked data applications”. Resumiendo, RDA es un conjunto de directrices para la creación de metadatos para la descripción de recursos relativos a objetos productos de la creación intelectual.

Reglas de catalogaciónEste cambio de matiz respecto a lo que ha significado siempre el concepto de “reglas de catalogación” no es baladí. Las Reglas de Catalogación Españolas o las Reglas de Catalogación Angloamericanas, por tomar solamente dos ejemplos, eran instrucciones para la formación de registros, esto es, la formulación de noticias bibliográficas para describir un recurso que el bibliotecario tenía entre sus manos, ya fuera éste un libro, una partitura, un mapa, una diapositiva, etc. Estas reglas prescribían los elementos mínimos de identificación de cada recurso, y daban instrucciones sobre de dónde se tomaban los datos, cómo se transcribían, en qué orden, cómo se determinaba el autor o autores del recurso o cómo era la manera en que se debía nombrar a esos autores. Todas estas reglas se crearon para un mundo en el que el producto de la catalogación era una ficha o juego de fichas, que se intercalaban en ficheros (algunos de los cuales, monumentales obras de meticuloso trabajo técnico de generaciones de bibliotecarios, se pueden aún consultar libremente en los pasillos de la biblioteca, congelados en el año 1984, cuando se dejaron de producir). La llegada de la tecnología no alteró significativamente el modo en el que se creaban esas fichas, ahora llamadas registros en los catálogos en línea.

El acercamiento que propone RDA a este trabajo bibliotecario es muy diferente. Si las anteriores reglas eran fundamentalmente un ejercicio de descripción física, empírica, de un objeto, para formar una ficha, un producto físico (aunque tuviera una materialización informática en forma de registro), RDA describe un modelo de datos que no sólo se refiere a la descripción física, sino a las entidades conceptuales que subyacen a la tarea de la catalogación. El producto de aplicar este modelo no es necesariamente un registro.

RDA como modelo conceptual

RDA se basa e incorpora los modelos conceptuales definidos por IFLA. El más reciente de ellos, LRM (Library Reference Model), que consolida todos los anteriores, está en proceso de incorporación por parte de RDA. Este modelo explica el mundo bibliográfico de un modo más complejo que las tradicionales reglas de catalogación, ya que, a las características del mundo más o menos físico (cuántas páginas tiene un libro, cuál es el título que figura en la portada, a qué serie o colección pertenece, cuál es la escala de un mapa), se unen otras intelectuales (qué obra u obras son la que están en este documento, para qué instrumentos está escrita una composición). RDA, en resumen, no da instrucciones para describir un libro en un momento dado, sino todo un universo bibliográfico (autores, instituciones, obras, materias, lugares geográficos, objetos físicos…) y cómo se relacionan todas esas “entidades” entre ellas.

RDA Steering Committee

Adaptar RDA

Todas las bibliotecas que se han planteado comenzar a utilizar RDA han tenido que invertir bastante tiempo y recursos en establecer políticas de catalogación o perfiles de aplicación. Esto se debe a dos motivos:

  • Como estándar de contenido, RDA es mucho menos prescriptivo que los estándares anteriores. Su texto da mucha más opciones al catalogador a la hora de actuar en muchos casos, e incluso el propio texto ofrece opciones alternativas al mismo supuesto. Para lograr una cierta coherencia, las instituciones establecen en estas políticas unas líneas de actuación, aunque siempre salvaguardando la libertad del catalogador actuando según su propio criterio.
  • Como modelo conceptual, RDA está desconectada del modelo físico de los datos. De aquí surge el conflicto, ya que las prescripciones de RDA en cuanto a la descripción de las mencionadas entidades choca con el modelo que aún utilizan los sistemas actuales, basadas en las instrucciones de las reglas tradicionales, destinados a generar fichas, en lugar de datos. Las adaptaciones a RDA deben encontrar la manera de salvar esta distancia entre modelo conceptual y físico.

Perfil de BNE para RDA

La adaptación que la BNE ha realizado de RDA está muy influida por los cambios que se anuncian en el texto a partir de abril, debido a la adaptación de LRM y a la revisión de la estructura y contenido del texto, en el que se conoce como Proyecto 3R. En la reunión que el RSC celebró en Madrid en octubre de 2017, incluso se recomendó posponer las implementaciones debido a ello. Es por eso que la adaptación que ha hecho BNE es muy cautelosa y tiene algunos elementos a destacar:

  • No incluye ningún cambio en cuanto a forma de puntos de acceso. Estos cambios son los más costosos, ya que implican modificaciones retrospectivas, a menudo manuales. El nuevo texto de RDA, en lo que hasta ahora se puede consultar, deja mucha libertad a las adaptaciones para aplicar estas directrices, por lo que cualquier decisión al respecto queda aplazada hasta valorar el texto definitivo.
  • El perfil de la BNE pone el énfasis e incorpora más cambios en los aspectos descriptivos y en el establecimiento de relaciones, que se refinan y amplían, ya que es el modo más sencillo de comenzar con RDA en la actual estructura, pero da indicaciones y deja la puerta abierta a trabajar más con el resto de entidades. Tampoco se incluye la descripción de las entidades Agentes (Personas y Entidades Corporativas), por los motivos anteriormente reseñados.
  • No todos los cambios que se establecen en este perfil se deben a la interpretación literal de RDA. Se ha aprovechado para revisar políticas anteriores buscando una mayor simplicidad en algunos elementos, o se han revisado otras prácticas a la luz del modelo conceptual de RDA.
  • Finalmente, hay que destacar que el perfil funciona como una política de catalogación completa, es decir, no solamente se recogen los cambios con respecto a la política actual, sino que también figuran otras políticas que son las mismas que las actuales, generalmente en consonancia con ISBD, y que ya se detallaban en el perfil de aplicación de ISBD para monografías modernas.

El perfil de RDA de la BNE estará disponible integrado en el propio RDA Toolkit y como documento independiente en la página web de la BNE sobre RDA. Los comentarios de la comunidad bibliotecaria serán fundamentales en el desarrollo y afinamiento de este perfil. El buzón info.rda@bne.es es  la mejor manera de canalizar estos comentarios.

RDA como un primer paso de cambio

Desde hace varios años se viene anunciando un cambio en el mundo de la catalogación. Visto ahora, parece evidente que ese cambio va a tener más impacto que el de una simple sustitución de estándares. El futuro a corto, medio y largo plazo pasa por la implementación de la tecnología de datos enlazados y la creación de metadatos consumibles por la web. Esto, más allá de especificaciones técnicas, requiere un cambio drástico en la filosofía de la catalogación y supone dar la vuelta a la manera tradicional de crear datos bibliográficos, ya sea como registros, como datos en bruto o de cualquier otra forma.

La BNE, a través de su iniciativa de datos enlazados concretada en el portal datos.bne.es, lleva tiempo experimentando con esta exposición de datos y ensayando con nuevas estructuras. Las mayores dificultades a la hora de implementar estos nuevos conceptos se encuentran en el trabajo con datos de origen cuya estructura no parece compatible con ellos. En este contexto, para la BNE, RDA no es un fin, sino un medio.

datos-bne

RDA encarna una filosofía de trabajo pensada para trabajar con estas estructuras y aporta herramientas diseñadas específicamente para ellas. Supone nuevos y difíciles retos de interpretación y adaptación, sobre todo en los momentos de transición en que nos encontramos. Por eso creemos que este cambio en el código de catalogación es solo un primer paso a nuevos y prometedores escenarios.

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