¿Cómo suena la BNE?

Entrevista a José Carlos Gosálvez, director del Departamento de Música y Audiovisuales

El Departamento de Música y Audiovisuales de la Biblioteca Nacional de España es pieza esencial en la maquinaria de la institución. Su responsable, José Carlos Gosálvez Lara, atesora muchos y variados saberes: investigador, musicólogo, amante de las piezas que custodia y profundo conocedor de sus secretos, ha publicado diversas obras relacionadas con el mundo en el que se mueve, como “La edición musical española hasta 1936: guía para la datación de partituras” (1995), y es uno de los mayores expertos españoles sobre Luigi Boccherini.

“Nuestros departamento engloba documentos musicales de todo tipo: partituras, libros de música, grabaciones sonoras en soportes históricos, como los cilindros de cera, los rollos de pianola, los aristones o las ariosas, los discos de pizarra, hilos magnéticos, vinilos… y soportes modernos, como son los cd’s, dvd’s, etcétera. También hay una gran colección de imágenes en movimiento, sobre todo, vídeos en Beta y VHS, y dvd’s. Tenemos programas de televisión, documentales, películas, de todo. Nos consideran un departamento de música, pero también hay aquí mucho cine. Nos movemos en una gran variedad de soportes, que necesitan una buena preservación.

-¿Cuáles son las piezas más “delicadas”?

-Los antiguos cilindros de cera, de finales del siglo XIX y primeros años del XX. Constituyen el primer sistema natural de grabación del sonido.

-El trabajo de preservación es muy importante…

-Claro. Lo que intentamos es preservar los fondos de tal manera que se conserven en las mejores condiciones, manteniendo siempre unos niveles de humedad y temperatura constantes y adecuadas en los depósitos. Por ejemplo, envolvemos los cilindros en un papel especial, cambiamos las cajas originales de las piezas por otras más modernas, porque pueden estar contaminadas por hongos u otros microorganismos.

Hablamos de las piezas más valiosas del departamento, y Gozalves nos adelanta que “es dificilísimo elegir una en concreto. Tenemos unas colecciones en partituras de música escrita muy importantes. A mí me encantan las ediciones españolas de los siglos XVI y XVII. También elegiría los libros de guitarra del XVII, como el de Gaspar Sanz, o los cancioneros de los siglos XVI, XVII y XVIII…”

-¿Y los Cantorales?

-Es una colección muy interesante. En estos momentos los estamos catalogando, habrá unos ochenta, por lo menos, y son unos libros muy grandes que se utilizaban en catedrales, en monasterios, en las ceremonias litúrgicas. Hay dos tipos: polifónicos, para cantar a varias voces, y de canto llano, que contienen un repertorio de canto gregoriano y que se han venido usando desde la Edad Media hasta principios del siglo XX, y eran de uso común. Hemos encontrado uno de la época de los Reyes Católicos…

-Se están comprando muchas partituras extranjeras. En este sentido, la colección de la BNE es una de las más importantes del mundo bibliotecario.

-Sí. No solamente nos conformamos con lo que entra en la BNE por depósito legal o por medio de donaciones, sino que nos preocupamos de tener una buena representación de ediciones extranjeras modernas. Hacemos una buena inversión en este tipo de repertorios, para cubrir, precisamente, las lagunas que van quedando en un tipo de edición española algo deficitaria en algunos repertorios.

-Una parte de los fondos proviene de donaciones o ventas de familiares de grandes músicos…

-Efectivamente. Entre esos fondos podríamos referirnos a los de Barbieri, Bretón, Chapí, Chueca, Arrieta, Gaztambide, Julián Bautista, Francisco de Paula, Gombau, Rodríguez Albert… Constituyen una producción muy importante de obras líricas… Por ejemplo, tenemos en nuestros depósitos no menos de siete mil zarzuelas. Y los mejores archivos personales de los nombres que te he dado.

-¿Qué son los aristones?

-Un tipo de disco perforado para aparatos mecánicos del siglo XIX, un soporte de música codificada. Con discos intercambiables. En la práctica funcionan como organillos.

-¿Y los hilos magnéticos?

-Es un tipo de soporte de grabación que se utilizaba mucho en los primeros años de la radio para grabar programas.

-Otro tema importante: la clasificación de archivos personales.

-Hemos hecho una aplicación nueva, un sistema informático especial para la catalogación de este tipo de archivos sonoros antiguos. Evidentemente, este tipo de materiales son muy delicados y no se pueden dejar en manos del usuario. Al tenerlos catalogados, y digitalizados, pueden llegar a todo el mundo.

-¿Qué cantidad de piezas controláis en el departamento?

-Es muy difícil saberlo. Creo que en total, hay unas novecientas mil piezas. Hay muchos fondos digitalizados, pero nos queda por emprender un trabajo titánico. Iremos poco a poco.

Información adicional

José Carlos Gosálvez participa como docente en el curso “Diplomado en Musicología Histórica»

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