Bernardo Asins, constructor de pararrayos

Si existe un gran desconocido entre los ya de por sí poco estudiados artistas que intervinieron en la construcción y ornamentación del Palacio de Biblioteca y Museos Nacionales, ése es, sin duda, el herrero Bernardo Asins y Serralta (1897+).

Digno sucesor de los rejeros españoles del siglo XVI”, en “cuyas manos el hierro es cera”, se formó como carpintero del hierro en París. A su regreso a España, se convirtió en cerrajero de la Real Casa para la que realizó encargos de todo tipo, como los pararrayos de los Reales Sitios. En 1867, funda la casa Asins en el número 28 de la calle Chamartín (hoy Fernández de la Hoz). Y raro es el edificio madrileño del momento cuyas rejas, persianas o puertas no se forjaran en sus talleres: el Banco de España, el Banco del Río de la Plata (hoy sede del Instituto Cervantes), el Ministerio de Fomento, los templos de San Francisco el Grande y la Almudena… Pero mayor importancia revisten sus grandes estructuras de hierro para edificios como el Palacio de Velázquez, el desaparecido frontón Jai-Alai o el Pabellón de la Exposición de Filipinas (1877), hoy Palacio de Cristal del Retiro.

En la época el uso del hierro, plenamente aceptado en obras industriales o de ingeniería, así como en edificaciones temporales, se había incorporado también, por su ligereza y resistencia al fuego, a las salas de lectura y depósitos de las bibliotecas. Mientras en Francia destacó Henri Labrouste por sus fábricas de hierro colado para la Biblioteca de Ste. Genevieve o la Bibliothèque Nationale Française, en Madrid el principal referente en la construcción de bibliotecas de este material es Asins. Entre otras, las del Senado, del Casino, del Instituto Geográfico, del Palacio de Buenavista, pero, sobre todo, el Gran Depósito de libros de la Nacional; una enorme estructura de siete pisos calculada para soportar toneladas de peso, pese al informe negativo de 1864 del Jurado del Concurso del edificio, que argumentaba el escaso conocimiento del material y su “carácter transitorio e industrial, opuesto al que debe dominar en el Palacio de las ciencias, de las letras y de las artes”. También para la Biblioteca Nacional, realizó Asins puertas, patios y otros ornamentos de hierro como la verja. Fallecido el 1 de febrero de 1897, sus trabajos le valieron la Gran Cruz de Isabel la Católica.

Podéis ver más fotos antiguas del depósito en nuestra página en Facebook.

 

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Esta entrada tiene 5 comentarios

  1. soy biznieta de bernardo asins y serralta y nieta de gabriel asins e hija de gabriel asins nieto.

    mi familia tuvieron titulos nobiliarios como por ejemplo: «»caballero cubierto ante el rey»», «»cenador de palacio»», «»grande de españa»» portador de la cruz de isabel la católica»» y otras condecoraciones y diplomas, entre los que transcurrió mi niñez.

    lo más importante es decir, que lo que nos maravilla en este país no es solamente lo «»arabe»», que se han hecho cosas mucho más importantes y europeas. y sobre todo decir muy alto que somos ISRAELITAS, judíos conversos o no conversos, pero siempre judios, pese al antisemitismo que nos rodea por doquier. por eso, nadie sabe dónde nació mi bisabuelo, las actas de nacimiento fueron destruídas por el fuego intencionado de un país que no expulsó hace 6 siglos.

    elena asins

  2. si, bernardo asins y serralta, mi bisabuelo. debió nacer en madrid, de lo contrario la familia hubieramos tenido noticia de ello. siempre se dió por hecho que nació en madrid.
    para más información sobre él, consulten el blog de mercedes gomez : arte de madrid.

    elena asins

  3. Teresa, en las fuentes que he podido manejar no hay constancia de la fecha o lugar de su nacimiento. Sin embargo, la prensa madrileña de la época alude a él con calificativos como el «»artífice de esta capital»» o «»acreditado industrial de esta corte»» que tal vez podrían interpretarse a favor de un origen madrileño (mientras no se demuestre mejor otra cosa)
    Gema H. Carralón

  4. Es otra más de esas muchas cosas hermosas de todos los días que están ocultas por la rutina y la prisa.
    La fotos de Facebbok merecen la pena verse

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