Bibliotecas imaginarias

Hemos hablado en varias ocasiones de libros que nunca podremos leer porque no existen. ¿Qué mejor que tratar de leerlos en una biblioteca imaginaria?

Sin problemas de presupuesto, ni de trabajo, ni de ningún otro tipo, en la ficción las bibliotecas pueden ser todo lo vastas que queramos. Jorge Luis Borges creó una prácticamente infinita: la Biblioteca de Babel. En ella se recogen todos los libros posibles, con 410 páginas por libro, 40 renglones por página y 80 símbolos por renglón. La mayoría de ellos son ininteligibles, estúpidos o solo se diferencian en una coma o un espacio, pero también hay libros en lenguas aún desconocidas (o desaparecidas), la verdad sobre la vida y la muerte… «basta con que un libro sea posible, para que exista” ¿imagináis el tamaño de semejante lugar?

post biblio3Terry Pratchett imaginó otra biblioteca infinita en sus libros de la serie Mundodisco: La de la Universidad Invisible. El peso del conocimiento acumulado es tal que hace que el espacio-tiempo se curve y el edificio exista en una dimensión alternativa. En ella, los libros están vivos y tienen su propia personalidad: unos vuelan agitando las páginas como si fueran alas, otros se cierran para morderte cuando los abres… Y claro, una biblioteca sobrenatural está llena de seres sobrenaturales, como las plagas de criaturas que comen libros para excretar crítica literaria, o el bibliotecario mayor: un hechiero convertido en mono. En este mismo entorno existe la Biblioteca de la Muerte, donde los libros (la historia vital de cada persona) se escriben y ordenan solos, el sueño de cualquier bibliotecario.

Sin entrar en paradojas matemáticas, Isaac Asimov reunía, en la Biblioteca Galáctica del planeta Trantor, todo el conocimiento de una galaxia. Suponemos que algún desencanto en su trabajo de investigador le hizo crear unos bibliotecarios inmersos en una rígida burocracia y más preocupados por obstaculizar la labor de sus usuarios que por difundir el conocimiento.

Más accesible, aunque fuera escenario de crímenes y tragedias, era la biblioteca que Umberto Eco creó en El Nombre de la Rosa. Dirigida por el monje Jorge de Burgos, contenía todo el saber humano existente en la Edad Media.

post biblio2En The Sandman existe otra biblioteca fascinante: la de los Sueños. Contiene todos los libros que no han sido escritos o que quedaron inconclusos. Por ejemplo, si estáis intrigados por conocer el final de la novela inconclusa de Charles Dickens, El Misterio de Edwyn Drood, está allí, esperando lectores. Incluso ese libro que todos pensamos que podríamos escribir algún día está terminado y encuadernado. Tened ciudado, eso sí, pues cuando uno de los libros que hay en esta biblioteca se termina de escribir en el mundo real, desaparece envuelto en llamas.

Claro, que acumular todo el conocimiento tiene también su lado oscuro: en la serie de animación Futurama, de Matt Groening, una raza alienígena construía una base de datos para reunir todo el saber del universo. Su maquiavélico plan era destruir el universo tras completarla: de este modo no podría aparecer nueva información que dejara su obra obsoleta.

La biblioteca como sinónimo de la libertad de expresión y la defensa de la cultura es un tema central en Toshokan Sensou (la guerra de la biblioteca). En esta novela (adaptada a manga y anime) de Hiro Arikawa, tras la imposición de una férrea censura por parte del gobierno japonés, los bibliotecarios se alzan en armas para defender los libros de la hoguera. Las bibliotecas, aunque siguen cumpliendo su función básica, se convierten además en cuarteles militares.

Y sería increíble poder visitar las bibliotecas privadas de algunos personajes de ficción, por ejemplo, la del castillo de Drácula, o la del Capitán Nemo, que Verne describía con todo lujo de detalles: 12 mil volúmenes en estanterías de palisandro negro, sillones lujosos y atriles regulables. Por no hablar de los incontables pasadizos secretos que siempre, indefectiblemente, se abren al mover un libro determinado en una estantería…

¿Conocéis algún otro ejemplo?

 

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Esta entrada tiene 19 comentarios

  1. Las Bibliotecas; Las buenas bibliotecas, las regulares y las menos buenas, todas, todas bibliotecas es la casa de Dios, los Dioses, donde viven los dioses, junto a los duende, las hadas los nomos, es la casa de los espíritus, la casa de los pueblos el saber del saber la sabiduría de las mentes abiertas, una biblioteca es el alma, corazón y espíritu de los pueblos y la humanidad.
    Se tiene que admitir en cualquier biblioteca cualquier libro, de cualquier escritor de cualquier parte del mundo, de un ser humano con un mínimo de pensamiento, de esta forma y manera sabremos cómo actúa y piensa y se muévela humanidad entera. A ser posible que no falten en ningún idioma, en ningún dialecto y en ninguna otra forma de escribir o de comunicarse. M.M.G. 1948

  2. ¡Ah! Y acabo de acordarme de otro caso fantástico, de la película Pleasantville, en la que la biblioteca del lugar estaba llena de libros en blanco sólo con títulos en las tapas pues nadie leía, pero en el momento en que los «forasteros» empezaban a contar la historia , al libro en cuestión se le iban imprimiendo las páginas con el texto.

  3. Yo, será deformación profesional y cinefilia respectivamente, lo primero que he pensado al leer la pregunta es: en el proyecto no realizado del arquitecto neoclásico francés Boullée, y en la biblioteca que aparece en el «cielo» de la película «Más allá de los sueños» (con Robin Williams)… Lástima que no pueda adjuntar imágenes, pero supongo que se podrá encontrar en internet.

  4. Pretende ser una respuesta para Luis: si Zafón te hace llorar, pués llora … verás como después te sientes mejor 🙂

  5. Mencionar aquí al tal Ruiz Zafón es para echarse a llorar, como poco. En cualquier caso, yo me quedo con la de mi colega Iñaki: miles de volúmenes en estanterías de nogal desde el suelo hasta el techo en un palacete madrileño del XIX. Y rodeadas de obras de arte originales y alfombras iranís, claro…

  6. Un libro «vástago» de «La historia interminable», titulado «La biblioteca secreta», de Ralf Isau, describe una biblioteca fabulosa semejante a la de Babel, donde se recogen todos las historias que nunca se crearon o desaparecieron en el mundo real.

  7. La biblioteca que nunca fue nombrada o imaginada, esa que guarda tesoros delante de nuestros ojos y no la vemos : La biblioteca Invisible al alcance de nuestra imaginación.

    Seria precioso imaginarnos un libro y que apareciese en nuestras manos…;-)

  8. En «»El lápiz del carpintero»» Manuel Rivas habla de la biblioteca «»de valor incalculable»» del abuelo medio analfabeto de Marisa Mallo, adquida con la compra del pazo de Fronteira. En esa biblioteca, el abuelo se sentirá atraído por el libro de Las mil mejores poesías de lengua castellana, y se aprenderá de memoria algunas como La canción del pirata o Las coplas a la muerte de su padre, y que luego recitará como propias en la fiesta de puesta de largo de su nieta.
    En La Regenta sale la biblioteca de Vetusta, que está cerrada con llave, y de la que nadie sabe el paradero.
    Ya me acordaré de más. 🙂
    Un saludo

  9. Recuerdo la «»Enciclopedia galáctica»» que aparece en la serie «»Cosmos»» del genial Carl Sagan, el cual hace referencia también a la biblioteca de Alejandría, ese faro luminoso de razón y saber destruído por la barbarie; y tirando para el lado de la fantasía en la película I de la saga «»Star Wars»» los Jedi tienen una inmensa biblioteca con todas las características de todos los mundos de la galaxia, lo cual desborda la imaginación.
    Por otro lado, (otra vez Borges) tenemos el Libro de Arena, que no es una biblioteca pero sí un libro infinito… ¿acaso no sería una biblioteca en sí mismo un libro que todo lo contiene?

  10. Hola y buenas tardes para todos, yo aunque de Venezuela siempre estoy al pendiente de todas esas ideas tan maravillosas y que permiten la particpipación de tantos y miles de personas, a mi me encantaría crear una biblioteca de nombre «Biblioteca de Respuestas de la Vida» no les ha pasado a veces, ante alguna decisión importante y trascendental, les gustaría saber que ocurriría si toman una u otra decisión…bueno pues, entonces una biblioteca imaginaria donde se puedan consultar las cosas que pudieran pasar de tomar una u otra decisión de importancia en la vida de un ser humano!! !!muy fantasioso verdad!! jajaja esas son las cosas que este blog permite..volar y volar jajaj..besos chauuu y éxitos a todos y todas 🙂

  11. A mí también me gustaría visitar el cementerio de los libros olvidados de La sombra del viento de Zafón.
    Perderme por sus pasillos y quedarme leyendo por la noche, acompañada solo de los miles de libros e historias que en ellos se deben encerrar.

  12. ¡La biblioteca de Amarganz, en «La historia interminable»! Bastián cuenta la historia de su gestación en el capítulo 17. ¡Me encanta! ^_^

  13. Estimados ratones de biblioteca, habéis metido la pata. El bibliotecario ciego de la novela de Eco, trasunto literario de Borges (ciego y director de biblioteca como él) no es Juan de Burgos sino JORGE de Burgos… otro guiño de Umberto al genial maestro.

  14. A mi personalmente me encantaría conocer ese cementerio de libros olvidados del que habla Carlos Ruiz Zafón en La sombra del Viento, un laberinto lleno de libros con alma que le escogen a uno y del que solo tres personas conocen su existencia , custodiado con veneración por el viejo Isaac…

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