Su libro… ¿y su ticket?

¿Es posible cuantificar el valor económico de los servicios prestados por las bibliotecas? A priori, la respuesta a tal pregunta es compleja porque ¿cuánto vale el préstamo de un libro? ¿O una formación de usuarios sobre recursos electrónicos? ¿Y el uso de los ordenadores con conexión a Internet?

Responder a estas preguntas con cifras exactas puede resultar una tarea ardua, lo cual no ha impedido que ciertos colectivos hayan intentado aproximarse al valor monetario de los servicios prestados en bibliotecas.

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El Legislative Committee de la Massachusetts Library Association propuso un calculador del coste de los servicios bibliotecarios con el objetivo de ayudar a las bibliotecas a entender y comunicar su valor, tal como reza en la página dedicada a esta herramienta. En esta misma página se explica cómo se calculó el valor de los distintos servicios prestados en bibliotecas: para el préstamo de libros, se tomó como referencia el precio medio de los libros vendidos en el portal Amazon.com ($17.00 libros para adultos, $12.00 libros para jóvenes y niños); en el caso de las revistas, se estimó un precio medio de compra ($5.00); para los audiolibros, se tomó como referencia el precio medio de la descarga en el portal Audible.com ($9.95); para calcular el valor de los programas de usuarios (entendemos conferencias, tertulias, cuentacuentos, formaciones de usuarios, etc.), se comparó con la cuota de admisión a programas similares en museos ($15.00 en el caso de programas para adultos y $7.00 para niños). La lista completa de estimación de valores se puede consultar aquí.

cuantificación2Por su parte, el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), adaptó para su red de bibliotecas la herramienta propuesta por la MLA, dando como resultado el siguiente calculador. Desde esta web podemos acceder al documento elaborado por Juan Pedro López Monjón, en el que se explican con claridad ciertos aspectos relacionados con la adaptación de la herramienta a las necesidades de la Red de Bibliotecas del CSIC. Los puntos esenciales que se hacen constar en dicho documento son los siguientes: el nombre del servicio y la unidad utilizada para contabilizar su uso, el precio de venta al público estimado para 2009 y la fuente utilizada para calcularlo, así como la fórmula y datos necesarios para ello. El último apartado es uno de los más interesantes, pues en él se aporta la fórmula para conocer el retorno de la inversión obtenido por cada euro invertido.

En el artículo titulado Estudio de rentabilidad de la Biblioteca Pública Provincial de Valencia” (El Profesional de la Información. Amat de la Flor, María del Mar; Ortells Montón, Milagros; Rapún Mombiela, Aurora; Latorre Zacarás, Ignacio [2006, 15[5]: 342-351]), se lleva a cabo una estimación de cálculo de rentabilidad de las bibliotecas públicas tomando como ejemplo la Biblioteca Pública Provincial de Valencia. El objetivo de dicho artículo y su conclusión es que invertir en bibliotecas públicas es informativa, formativa, cultural y socialmente muy rentable. Un apartado fundamental del artículo nos explica los diferentes modelos para el cálculo de rentabilidad empleados para llevar a cabo dicho estudio. Uno de ellos es el modelo tipo Sistema de Lectura Pública Miami–Dade o qué es lo que se ahorra el usuario por utilizar gratuitamente los bienes y servicios de su biblioteca pública. Este modelo consiste en asignar como valor de cálculo el precio real medio de aquellos bienes y servicios cuando estos se venden en el mercado. Por ejemplo, el caso de la equiparación del precio medio de los libros con el servicio de préstamo en las bibliotecas públicas que comentábamos en párrafos anteriores. El otro modelo utilizado para medir la rentabilidad es uno propio, desarrollado por los autores del artículo, y que consiste en calcular el mismo valor que costaría alquilar un video o dvd en tiendas especializadas.

En el artículo ¡Comercios y bibliotecas: ¡ambos atienden a clientes!” (Boletín de la Asociación Andaluza de Bibliotecarios [0213-6333] Koontg, Cristie. Año:2005, nº 80 Pág.:71 -78) la autora explica el cambio al que las bibliotecas han de enfrentarse en pos de ofrecer los mejores servicios de información posibles a sus clientes. Estos ya no se conforman con la primera opción que encuentran, sino que ahora llevan a cabo selecciones de servicios gracias a un mayor abanico de productos informativos. Como comenta la autora, el cliente es un individuo que compra productos o servicios mientras que el usuario de la biblioteca es aquella persona que decide ir para satisfacer sus necesidades de información. Ambos eligen libremente los productos que van a consumir”. Este nuevo concepto de cliente, y no ya usuario, enlaza directamente con la visión comercial” del coste de los servicios bibliotecarios de los que hablábamos anteriormente.

En otros artículos, como Bibliotecas versus librerías de grandes superficies comerciales: usuarios y clientes” (Revista General de Información y Documentación. Ferrer Gimeno, Rosario. Año: 2007, Vol. 17, N° 1) se trata la influencia que las grandes librerías han tenido en el modus operandi de las bibliotecas norteamericanas e, igualmente, se afronta la situación particular de las bibliotecas españolas, las cuales, aunque en menor grado, también han sentido la influencia del sector comercial.

En relación a este tema, tanto hoy como mañana a las 09:00 horas, se celebrarán en el Salón de actos de la BNE las XII Jornadas de Gestión de la Información de SEDIC que llevan por título «»Valor económico de la información: mercados, servicios y rentabilidad»». Algunos de los contenidos que quedarán recogidos serán los nuevos modelos de servicios en gestión de la información en los que conviven servicios básicos totalmente gratuitos con servicios de valor añadido de pago; la necesidad de conseguir beneficios en la gestión de la información, su precio y la importancia del marketing y del posicionamiento en Web, entre otros. Además se abordará el papel y precio” de los profesionales de la información y la valoración de su experiencia, formación y capacidad de innovación y adaptación a los cambios demandados. En la Agenda de actividades culturales de la BNE se puede encontrar el resto de información de interés sobre estas Jornadas. Os animamos a asistir.

Volviendo al tema que nos ocupaba al principio, ¿habéis probado ya el calculador del coste de servicios bibliotecarios? Si es así, comentadnos, ¿os ha sorprendido el resultado? ¿Os parece útil, tanto para bibliotecas como para los usuarios, conocer el precio aproximado de los servicios prestados por las mismas? Por último, y desde vuestro punto de vista, el del usuario, ¿se es más consciente de lo que ya se paga mediante impuestos o de lo que el usuario se ahorra gracias a los servicios prestados por la biblioteca?

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Esta entrada tiene 3 comentarios

  1. Hoy como usuaria, quiero comentar que no me hacía falta cuantificar el consumo que no podría pagar y que hago de los distintos servicios bibliotecarios a mi disposición. Pero ¡cuidado! con caer en cifras: las bibliotecas son y ofrecen mucho más, no cuantificable económicamente: desde todo aquello que guardan, atesoran y conservan que a un comprador le sería imposible obtener -¡qué sería de la investigación!- a tantos y tantos servicios invalorables.
    La del pueblo donde vivo ha llegado a ser para mis hijos punto de encuentro cuando se han perdido y desde donde contactar con su madre 🙂

  2. Excelente, me recuerda a iniciativas como la del servicio de salud de la Junta de Andalucía, que te calcula lo que te hubiera costado una operación o tratamiento si vas por lo privado.

    Enhorabuena por el artículo

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