De libros electrónicos

A día de hoy pocos dudan del despegue definitivo de los libros electrónicos, pues año a año siguen incrementando su volumen de ventas. En 2009, la venta de libros electrónicos aumentó un 500%, y si bien podríamos aducir que la venta de años anteriores era muy baja, por lo que es sencillo hacer aumentar este porcentaje, no es un dato que debamos desdeñar totalmente. Además, noticias como la aparición de la plataforma Libranda, viene a reforzar un hecho que nadie discute: el libro electrónico se ha asentado definitivamente.

Sin embargo, algunas dudas aún sobrevuelan el mundo” del libro electrónico, comenzando por la propia terminología. Y es que todavía no existe un término único para designar el objeto y la obra respectivamente, y lo que es peor, en ocasiones ambos se designan con la misma palabra (e-book, libro electrónico, libro digital, etc.

Aparte de disquisiciones terminológicas, y centrándonos ahora en el soporte, aparecen continuamente en los medios de comunicación informaciones sobre nuevos continentes que pudieran desbancar al actual lector de libros electrónicos de la primacía en el sector. Tal vez dicha situación, nos referimos a la evolución y desarrollo de nuevos soportes, sea inacabable, pues la tecnología siempre avanzará y la aparición de nuevos gadgets impedirá, como ya ocurre, que los libros sean leídos en un aparato destinado única y exclusivamente a tal propósito. Uno de los dispositivos de lectura que mayor aceptación ha tenido en el mercado, el Kindle de Amazon, ve peligrar su dominio ante el gran auge de los tablets, los pequeños ordenadores portátiles que se manejan mediante una pantalla táctil y que están, por tanto, exentos de ratón y teclado. Seguramente, muchos reconocerán antes este aparato por el término iPad, el tablet desarrollado por Apple y cuyas ventas, superiores a los tres millones desde abril de 2010 hasta la fecha de hoy, han hecho que sus más directos competidores traten de ofrecer mejores productos a los potenciales usuarios.

La posibilidad de leer e-books en los tablets o tabletas, como popularmente se conocen, hace que el desarrollo al alza de los dispositivos específicos para la lectura de libros quede entre paréntesis. El por qué es muy sencillo, las prestaciones de los tablets son infinitamente superiores a los lectores, lo cual, previsiblemente, hace suponer que los futuros compradores se decanten por éstos, más aún cuando sus precios comiencen a descender. Los lectores de libros electrónicos no han sido los únicos afectados por la llegada del nuevo competidor, pues los netbooks (pequeños miniportátiles que permiten la conexión a Internet) también están sufriendo los estragos de su enfrentamiento contra este nuevo soporte.

Los e-readers, ante este panorama, parece que poco podrán hacer frente a las innumerables prestaciones de su nuevo rival. La pelea de las tabletas, ya está aquí.

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Esta entrada tiene 7 comentarios

  1. Actualmente, pienso que las Nueva Tecnologías se han convertido en uno más en nuestra sociedad. Los e-book, que no e-reader, ya que el e-reader somos nosotros, los que lo usamos, pueden ser prácticos cuando nos vamos de viaje etc.
    Sin embargo, para la vida cotidiana, me sigo quedando con la lectura tradicional, jugando con las hojas, sintiendo el tacto de su textura, las palabras fijas, su forma, estructura…Es una pena que se olvide el aprendizaje tradicional…
    De todas maneras, interesante artículo Rubén.

  2. Totalmente de acuerdo con María, se están confundiendo churras con merinas, son dos aparatos totalmente diferentes. Para leer libros lo más adecuado es un e-reader, la retroiluminación de las tabletas no las hacen adecuadas para pasarse horas disfrutando de una novela.
    Vamos que esto es como decir que los móviles acabarán con las cámaras fotográficas porque casi todos ellos vienen ya con cámara incluida.

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