La Gran Vía

Como sabéis, la Gran Vía ha cumplido 100 años recientemente. Pero los orígenes son aún anteriores. En 1886 se aprobaba el Proyecto de prolongación de la calle Preciados, describiendo una gran avenida transversal este-oeste entre la calle de Alcalá y la plaza de San Marcial, del arquitecto Carlos Velasco, que dio origen a la zarzuela La Gran Vía, de Federico Chueca.

Este proyecto, que no llegó a realizarse, fue sustituido en 1897 por un segundo planteamiento, de José López Sallaberry y Francisco Andrés Octavio Palacios, llamado algo más escuetamente (pero no demasiado) Proyecto de reforma de prolongación de la calle de Preciados y enlace de la plaza del Callao con la calle de Alcalá. La nueva avenida se dividía en tres tramos, llamados provisionalmente Avenida A (534 metros), desde la plaza de san Marcial (actual calle de los Reyes) hasta la de Callao; Bulevar (409 metros), desde Callao hasta la Red de San Luis y Avenida B (417 metros), desde la Red de San Luis hasta la calle de Alcalá. La longitud total sería de 1.316 metros y el ancho de 25 metros, salvo el bulevar que tendría 35 metros.

Este proyecto se aprobó el 21 de agosto de 1904, pero la fuerte oposición de los vecinos y comerciantes de la zona y las dificultades económicas retrasaron el comienzo de las obras, ya que se planeaba demoler 310 casas y expropiar 30 solares. Además, muchos comercios en calles colindantes fueron vendidos y/o traspasados ante la inminencia de una obra prácticamente interminable. Finalmente, con el apoyo financiero del banquero francés Martín Albert Silver las escrituras se firmaron el 19 de febrero de 1910.

Las obras comenzaron el 4 de abril de 1910, con un acto solemne al que acudieron el alcalde de Madrid, José Francos Rodríguez, el presidente del gobierno José Canalejas, y la familia real al completo encabezada por el rey Alfonso XIII. Éste dio el inicio a las obras picando simbólicamente la facha de la llamada Casa del Cura con una piqueta de plata que le entregó Martín Silver.

El primer tramo, entre la calle de Alcalá y la de Montera se realizó entre 1910 y 1915 con el nombre de calle del Conde de Peñalver, en homenaje al alcalde que firmó el comienzo de las obras.

El segundo tramo, El Bulevar, entre la Red de San Luis y Callao, se realizó entre 1917 y 1922,. Se denominó Avenida de Pi y Margall, en recuerdo del que fuera presidente de la Primera República Española. A última hora (es un decir) se eliminó el paseo arbolado del proyecto para facilitar el tráfico rodado, cada vez más denso. En este tramo, además, se abriría una multitud de tiendas, como la Casa del Libro, Galerías Preciados o los Almacenes Madrid-París, así como otros negocios, como la redacción de la Revista de Occidente. La boca de metro de Gran Vía, denominada entonces Red de San Luis, fue un diseño de granito en forma de templete obra del arquitecto Antonio Palacios (autor del Palacio de las Comunicaciones), hoy desmantelada.

El tercer tramo vio alterado su diseño para empalmar con la calle de la Princesa, y se terminó en 1929 (aunque algunos edificios no se concluirían hasta después de la Guerra Civil) con el nombre calle Eduardo Dato.

Pero a lo largo de su historia esta calle ha cambiado de nombre varias veces… Tres meses antes de comenzar la Guerra Civil, en 1936, los dos primeros tramos fueron bautizados como Avenida de la CNT. En plena Guerra, serían conocidos como Avenida de Rusia, y en noviembre de 1937, Avenida de la Unión Soviética. Paralelamente, el pueblo la bautizó como Avenida de los obuses o del quince y medio, en referencia al calibre los proyectiles que el ejército franquista lanzaba sobre los pisos superiores de los edificios. En 1937 el tramo llamado Eduardo Dato recibió el nombre de avenida de México.

Al finalizar la Guerra Civil en 1939, la calle pasó a llamarse Avenida de José Antonio, en homenaje a José Antonio Primo de Rivera.

Ya en 1981, durante la Transición Española y siendo alcalde de Madrid Enrique Tierno Galván, el Ayuntamiento cambió el nombre de nuevo, para bautizarla oficialmente por primera vez como Gran Vía, aunque no hacía falta, porque éste ya había sido el nombre popular de la calle desde su construcción…

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