Descubrimientos

Hay más aventuras en la historia del libro de las que parece a simple vista. Sir Austen Henry Layard (1817 – 1894) fue un hombre multiusos: arqueólogo, diplomático, escritor, político, historiador del arte y viajero incansable. Camino de un puesto de trabajo en Ceilán, decidió recorrer Asia para hacer tiempo, y tanto le gustó la aventura que se olvidó de su destino y se dedicó a investigar las ruinas del Imperio Asirio.

AsurbanDe este viaje surgió su primer libro sobre sus viajes y descubrimientos: Nineveh and its Remains: with an Account of a Visit to tile Chaldaean Christians of Kurdistan, and the Yezidis, or Devil-worshippers; and an Inquiry into the Manners and Arts of the Ancient Assyrians, acompañado por un volumen más de ilustraciones, Illustrations of the Monuments of Nineveh (1849).

Pero fue en su segundo viaje a la zona, patrocinado por el British Museum, cuando descubrió la biblioteca más antigua conservada, la de Asurbanipal, acontecimiento que describe en su libro A second series of the monuments of Ninivch including bas-relicfs from the palace of Sennacherib and brouzes from the ruins of Ninzoud. La magnífica colección sobre Asiria del British Museum es fruto de estos viajes de Layard.

La Biblioteca de Asurbanípal toma su nombre del último gran monarca del Imperio Asirio. Su colección comprende un millar de tabletas de arcilla y fragmentos sueltos del Siglo VII a.C. Esta biblioteca fue hallada en los restos de Nínive, capital del Imperio, al norte de Mesopotamia, zona que pertenece actualmente a Irak.

Como no todo puede salir bien, durante el traslado de las piezas a Inglaterra se mezclaron con tablas de arcilla de otro emplazamiento, el palacio de Sennacherib, de modo que la reconstrucción detallada de las mismas o su identificación es prácticamente imposible.

AsurbanAsurbanipal, conocido también como Sardanápalo, fue un ávido coleccionista de textos que ya en su época eran antiguos. Enviaba legiones de escribas a los más remotos lugares de su vasto Imperio (y más allá de sus confines) para que copiaran textos y se los entregaran, aunque también se apropió de documentos a través de la guerra y el pillaje.

Las tablillas rescatadas incluyen textos religiosos, históricos, científicos, legales y literarios, la mayoría en acadio, en escritura cuneiforme. Entre ellos se encuentra el poema de Gilgamesh, que es una de las obras literarias más antiguas conocidas, así como el mito de la creación babilonio, el Enûma Elis.
La importancia del descubrimiento radica en que la ciudad de Nínive fue destruida en el año 612 a.C. y se daba por hecho que el fuego que arrasó el palacio debió haber consumido la biblioteca por completo. Pero las tabletas, al ser de arcilla, sobrevivieron al fuego, aunque documentos en otros soportes, como el papiro, se perdieron para siempre.

Según el British Museum, la colección completa consta de 30,943 tabletas, pertenecientes a unos 10 mil documentos diferentes, que están en proceso de catalogación para formar el Ashurbanipal Library Project 

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Esta entrada tiene un comentario

  1. Muy interesante toda esa serie de descubrimientos, las historias más antiguas siguen siendo hoy importantes, y los errores siguen siendo los mismos, unir lo que está separado, separar lo que está unido.
    Muchas gracias, Javier, savia nueva que trae historias viejas.

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