Pepe Botella, «trending topic»

No, no es que José Bonaparte haya sido lo más mencionado en Twitter últimamente. Pero el hermano de Napoleón generó tanta antipatía entre sus detractores, que veían en él la personificación de un país invasor y de las ideas liberales, que es una lástima que las redes sociales no hayan podido bullir con los comentarios, chascarrillos y caricaturas que produjo su corto reinado (1808-1813)

El ejército de Napoleón entró en España, en teoría, para dirigirse a Portugal. El beneficio sería mutuo: los franceses ocupaban aquel país y rompían su alianza con Inglaterra, y España se quedaría buena parte del territorio luso (algunas teorías populares ponían en el trono de esa zona a Godoy, como cuenta Galdós en sus Episodios Nacionales). Teóricamente, el emperador francés sólo estaría de paso pero, en una jugada digna de Juego de Tronos, invadió dos países por el precio de uno y colocó en el trono español a su hermano José, demostrando que el nepotismo es patrimonio universal.

El reinado de José I no fue excepcional por lo bueno ni por lo malo, pero el pueblo no estaba dispuesto a aceptar a un rey extranjero que había llegado por medio de engaños y las clases altas no querían que una nueva camarilla vivniera a despojarles de sus privilegios. El clero, por su parte, tenía que defenderse de un monarca liberal que quería desamortizar parte de los bienes de la iglesia.

El pobre Pepe reinaba en Nápoles en 1808 y su hermano le hizo llamar a Bayona para darle un regalo envenenado: gobernar un país en guerra, muy dividido políticamente y que hacía unos meses ya había despuesto a un rey para poner otro (Carlos IV por Fernando VII). Su suerte fue tan mala que, ya camino del exilio, en julio de 1812, fue alcanzado por las tropas de Wellington, deseoso de darle una última patadita hacia los Pirineos. Fue derrotado una (innecesaria) vez más y salió de España el 13 de junio de 1813.

Nada más llegar a España Bonaparte se encontró con el sambenito de borracho, al parecer falso, que le ha costado ser conocido como Pepe Botella hasta 200 años después de su breve reinado. También fue llamado José Postrero, José Ninguno, Pepino y El rey plazuelas, por todas las plazas que abrió en Madrid. La más importante fue la Plaza de Oriente, frente al Palacio Real, un lugar emblemático en pleno centro de Madrid ¿Sabíais que se la debemos a él?

Su reinado dejó caricaturas como las que adornan estas líneas, pero también rimas satíricas, como las que aluden a sus amoríos con varias damas de la Corte:

La señora condesa
tiene un tintero

donde moja la pluma

José primero
.

También, como usaba monóculo y cerraba el otro ojo al mirar por él, muchos le tomaron por tuerto:

Ya viene por la ronda
José Primero
Con un ojo postizo
y el otro huero

Huye de España pronto
Porque si pierdes
el ojo que te queda,
¡adiós, Rey Pepe!

Aunque la mayoría se centraba en su supuesta afición a la bebida:

Pepe Botella
baja al despacho;

No puedo ahora,
que estoy borracho

Pepe Botella, no andas con tino
Naturalmente, lo impide el vino

Salud, gran rey de la rebelde gente;
salud, salud Pepillo diligente,
protector del cultivo de las uvas
y catador experto de las cubas;

Las coplas alcanzaban también a su hermano Napoleón, a la Constitución de Bayona, a los afrancesados, a Godoy y a todos los franceses en general, y solían cerrarse con vehementes alusiones a la patria y la religión, contra los que, se supone, José Bonaparte maquinaba sus maquiavélicos planes.

Con esta capacidad creativa dedicada a lanzar dardos venenosos, dan ganas de saber cómo se habría extendido este clamor popular en su contra si en lugar de extenderse por tabernas, puertos y reuniones hubieran contado con la teconología actual…

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