Para gustos… los vinilos

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Imagen de los depósitos de la BNE donde se conservan los discos de vinilo

El Servicio de Registros Sonoros de la Biblioteca Nacional de España (BNE) cuenta con aproximadamente 300.000 discos de vinilo, una de las colecciones más grandes de España. La colección de discos de vinilo comenzó a formarse a finales de la década de los 50 gracias a la Ley de Depósito Legal de 1958, que asegura que al menos una grabación sonora sea depositada en la BNE para garantizar la conservación y el acceso al patrimonio sonoro. La gran mayoría de ejemplares ingresan en la biblioteca por Depósito Legal, aunque también pueden entrar por donativo, canje o compra. Para conocer la colección de grabaciones sonoras de la BNE, se puede consultar el artículo publicado en CLIP Boletín de la SEDIC: La colección de grabaciones sonoras musicales y de la palabra hablada de la Biblioteca Nacional de España (AMAT TUDURÍ y LÓPEZ LORENZO, 2016).

Los discos de vinilo surgieron a mediados del siglo XX y consiguieron desplazar completamente a sus antecesores, los llamados “discos de pizarra” o “discos de piedra” por el material con el que se fabricaban. Desde entonces, han servido para conservar todo tipo de sonidos tanto para grabaciones sonoras musicales y grabaciones sonoras no musicales, como discursos, conferencias, autores recitando sus obras, sonidos de la naturaleza, de paisajes urbanos, etc. que conforman el denominado archivo de la palabra de la BNE. Para conocer mejor el fondo que compone el Archivo de la Palabra, se puede consultar el artículo de Cayetano Hernández en El Blog de la BNE: Algunas muestras de poesía en el Archivo de la Palabra.

Aunque a finales del siglo XX el disco de vinilo comenzó a ser sustituido por otros formatos como el casete, el CD y más tarde la música a través de Internet, lo cierto es que en los últimos años la edición de vinilos está aumentado, debido a una serie de factores, con mayor o menor polémica, entre los que destacan la mejor calidad para no perder los armónicos del sonido, una mayor durabilidad del soporte, ediciones más cuidadas para coleccionistas o, simplemente, por nostalgia.

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Dentro de los Registros Sonoros de la BNE podemos encontrar un USB con una carpeta del tamaño de un vinilo y dos CD-Audio que tratan de imitar los microsurcos

Abandonar un soporte a favor de otro más novedoso es un proceso complicado para la sociedad y no solo en el caso de los registros sonoros: el doctor José Luis Gonzalo Sánchez-Molero, actual decano de la Facultad de Ciencias de la Documentación de la Universidad Complutense de Madrid, ya estudió este fenómeno aplicado a la historia de la cultura escrita, acuñando el término “Síndrome de Trithemius” (GONZALO SÁNCHEZ-MOLERO, 2012). De hecho, este síndrome explica por qué los nuevos formatos toman como base algunas características de sus predecesores: discos compactos cuya etiqueta simula los microsurcos, envases del tamaño de los discos de vinilo, etc. Por ejemplo, el álbum titulado “Imbècil” del grupo Prozak Soup se presenta en una memoria USB con un cartón con las medidas de una carpeta de los vinilos. Dentro de la colección de la BNE también son numerosos los CD-Audio que imitan los discos de vinilo, bien mediante el dibujo de su etiqueta o bien acompañándose de otras técnicas, como incluir un cartón del tamaño de un disco de vinilo.

Centrándonos ya en los discos de vinilo, cabe decir que son uno de los soportes más heterogéneos y que mayor diversidad presenta, como se verá a continuación. Si analizamos las características físicas del soporte, podemos decir que se comercializan bajo dos estándares en los que predomina el disco de color negro: por un lado, los elepé o LP (Long Play), de 30 centímetros de diámetro que se reproducen a 33 revoluciones por minuto (rpm), con una duración de entre 45 y 60 minutos; por otro lado, los singles o sencillos de 18 cm que se reproducen a 45 rpm, y que suelen incluir de uno a cuatro temas musicales. Si bien estos son los formatos más extendidos y conocidos, lo cierto es que hay multitud de posibilidades. Especialmente en el caso de las ediciones limitadas, los artistas dejan volar su imaginación y experimentan con colores, formas, ilustraciones, diseños y materiales que tratan de llamar la atención del público de todas las maneras posibles, innovando tanto en el propio disco como en los envases que los contienen.

a) Tamaño

Lo habitual son los discos de 30 cm (12 pulgadas) para los álbumes y de 18 cm (7 pulgadas) para los sencillos, seguidos de los discos de 25 cm. Sin embargo, a lo largo de la historia del disco podemos encontrar vinilos de desde los 5 a los 50 cm con diferentes usos. El récord del mundo lo ostenta un disco de 124 metros en Inglewood (California) construido sobre el techo de un edificio y que reproducía el álbum Hotel California de The Eagles.

b) Velocidad

Los primeros discos planos de pizarra se reproducían aproximadamente a 78 rpm, pero la velocidad fue evolucionando hasta la llegada en el año 1948 de los discos de vinilo de 33 y 45 rpm que predominan en la actualidad. También es relativamente frecuente encontrar discos en los que cada cara suena a una velocidad distinta, una a 33 rpm y la otra, a 45 rpm. El caso más extremo es el álbum de Jack White titulado Lazaretto Ultra LP (publicado por Third Man Records en 2014) que contiene dos canciones ocultas, una a 78 rpm y otra a 45 rpm, y que lo convierte en el único disco conocido de tres velocidades.

c) Color

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Una pequeña muestra de los distintos colores que podemos encontrar en la colección de discos de la BNE

Como reza el refrán, “Para gustos, los colores”. Y en ningún otro soporte se encuentra tanta variedad como en los vinilos. El color predominante es el negro, pero, desde los primeros años del vinilo, podemos descubrir discos de todos los colores. A mediados del siglo XX, el sello RCA Victor utilizaba un color distinto para cada género musical, una estrategia comercial que se abandonó por resultar demasiado cara. En la actualidad, algunos álbumes utilizan discos traslúcidos o completamente transparentes, jaspeados, tricolores, con manchas, multicolores, con lunares o formas… e incluso discos que brillan en la oscuridad. Como ejemplo, podemos citar el disco Gold EP de Jerry Daley completamente blanco o la caja Grandes éxitos, pequeños desastres de Dani Martín, que incluye discos de color verde, blanco, negro, rojo y naranja.

Uno de los formatos más llamativos en cuanto al color del disco es el de los llamados fotodiscos o discos ilustrados (picture disc). Esta variante del vinilo muestra imágenes directamente sobre el disco. Aunque pueda parecer muy novedoso, en realidad tiene su origen a finales de los años 70 y se utiliza especialmente en reediciones de coleccionista como aliciente para que el público compre un álbum que ya tiene. En los últimos años, el sello Blanco y Negro Music está reeditando álbumes de los años 80 con este formato, dibujando en el propio disco la ilustración de la carpeta de la edición original.

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Una pequeña muestra de los Picture Discs conservados en la BNE. Esta selección está formada por maxi singles de música electrónica

Otro uso de los discos ilustrados tiene su origen en los llamados discos animados de 78 rpm, ediciones para niños con dibujos en la superficie del disco que incluían un carrusel de espejos. Este se colocaba en el centro del tocadiscos y al girar, la imagen se reflejaba produciendo una sensación de movimiento como un dibujo animado, por ejemplo el disco “Pecho Tabla”: el feroz guerrero editado por Bambino y Philips en 1961. Esta técnica es similar a otras utilizadas para crear imágenes en movimiento, como explica Victoria Mas en el artículo de El blog de la BNE titulado Artilugios precinematográficos o la magia de la imagen en movimiento. En los últimos años están surgiendo diseños novedosos que incluyen todo tipo de ilusiones ópticas, hologramas e incluso discos con realidad aumentada.

d) Formas

Aunque lo normal es encontrar discos redondos con un agujero central para encajarlo en el tocadiscos, algunas ediciones especiales se presentan como shape disc, es decir, discos troquelados con distintas formas: triángulos, cuadrados, estrellas, hexágonos, corazones, frutas, armas, vehículos, ruedas dentadas y hasta siluetas de cantantes. Por ejemplo, el artista Toto publicó en Estados Unidos el single Africa (1982), cuyo disco tiene la forma del continente; los Rolling Stones publicaron su sencillo She was hot (1984) en un disco con la característica lengua que forma su logo; o el grupo Guns N’ Roses, cuyo sencillo Sweet Child O’ Mine (1989) tiene forma de cruz. Aunque estas ediciones especiales no se publicaron en España y, por tanto, no ha llegado a la BNE, sí que se pueden escuchar los temas.

Una aplicación interesante de la técnica de los vinilos a otros soportes con formas cuadradas es la de algunas publicaciones periódicas que incluían un disco flexible, de forma que al doblar la portada se pudiera reproducir en un tocadiscos. Por ejemplo, un disco de Miguel Gila editado por Sonopresse titulado Gila y su familia (1962) se presenta en forma de revista e incluye un disco flexible encartado de color blanco. Otro ejemplo fue el de las postales sonoras, de las que hablaron en otro artículo del blog Luis Crespo Arcá, Luis Miguel Martínez y María Jesús López Lorenzo (Las tarjetas postales sonoras de la Biblioteca Nacional de España: historia, conservación, restauración y digitalización).

e) Surco

La llegada del microsurco mejoró la calidad del sonido y permitió aumentar la duración de los discos. Lo habitual es que la aguja del tocadiscos se desplace desde la parte exterior del disco hacia el centro, donde un bucle cerrado impide que la aguja se salga. Sin embargo, también hay ediciones especiales en las que la aguja se desplaza en sentido inverso, es decir, de dentro hacia afuera, como los antiguos discos Pathé.

A continuación, propongo un pequeño juego de lógica: si un disco tiene 30 cm y gira a 33 rpm, ¿cuántos surcos tiene en cada cara? La respuesta es sencilla: lo habitual es que haya un único surco en cada lado del disco. Pero la innovación artística también ha intentado modificar esto, de forma que algunas ediciones especiales tienen más de un surco en cada cara, permitiendo que suene un tema diferente en función de dónde se ponga la aguja. Un disco curioso es el álbum experimental Lanterns: Wicks de Son Lux, que se presenta en una edición limitada con un diseño personalizado en el que hay tres agujeros y tres surcos diferentes.

f) Carpetas

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Una muestra de distintas carpetas, estuches y cajas en los que se pueden guardar los discos de vinilo de la colección que alberga la BNE

El envase que protege los discos representa el aspecto más visual de los álbumes. En los primeros años incluían una fotografía o ilustración sencilla en el frontal y una breve descripción del contenido del disco o un listado de títulos del sello discográfico en el reverso. Pero pronto la industria se dio cuenta del potencial de las carátulas de los discos para hacerlos más atractivos para el público.

Cuando la edición está compuesta por uno o dos discos, lo más frecuente es que se presente con una carpeta de cartón simple en la que se guarda el disco o una carpeta doble que se abre en forma de libro. En este último caso, la parte que queda en el interior se aprovecha para incluir los datos de edición, las letras de las canciones, fotografías, etc. En algunos casos, el espacio interior se aprovecha para incluir un pop-up o para encartar un folleto. Por ejemplo, el álbum con la banda sonora de la película The five pennies (traducida al español como Tu mano en la mía) incluye un folleto encartado con la trama y fotogramas de la película.

Cuando la edición se compone de más de dos discos, entonces se recurre a estuches y cajas con diseños más o menos atractivos. Las cajas también se utilizan para las ediciones de coleccionista denominadas box set, que incluyen otros extras junto a los discos de vinilo, como pases y entradas de conciertos, camisetas, DVD u otros objetos.

El aspecto estético de las carpetas gira en torno a dos ejes fundamentales: la fotografía y la ilustración. En ambos casos, el diseño final depende sobre todo del tipo de grabación, de la forma musical y del público al que esté dirigido el álbum. Gracias al gran tamaño de las carpetas, es posible realizar estudios minuciosos sobre la evolución a partir de la segunda mitad del siglo XX de la moda, el vestuario, los gustos sociales o el paisajismo, o sobre la estética y los símbolos de las diferentes tribus urbanas o grupos socioculturales más allá del estilo musical con el que se identifican.

Con respecto a la fotografía, podemos encontrar diferentes motivos: retratos de los intérpretes y artistas, paisajes, crítica social y denuncia, fotomontajes, fotografía artística, etc. También es frecuente encontrar reproducciones de cuadros, grabados, fotografías y otras expresiones artísticas.

Por último, mencionar que la ilustración y el diseño de las carpetas es todo un reto que no se deja al azar. En ella han participado grandes artistas como Andy Warhol, Peter Blake, Robert Crumb o Mark Farrow. Podemos encontrar todo tipo de estilos, desde el cómic hasta caricaturas, pasando por diseños futuristas, góticos, de fantasía, medievales, urbanos, jamaicanos, hindis, y un larguísimo etcétera que se complementa con otras sorpresas como carpetas troqueladas, con partes móviles o desplegables.

 

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De izquierda a derecha, selección de portadas que muestran fotografías de los intérpretes, portadas con reproducciones fotográficas y fotomontajes, y portadas con distintos tipos de ilustraciones. Todos estos discos forman parte de la colección de la BNE

 

El disco de vinilo parece gozar de buena salud en el siglo XXI y los diseñadores de la industria discográfica se esmeran por inventar nuevas fórmulas y sorpresas que atraigan al público general, no solo a los coleccionistas, a volver a este soporte que, en realidad, nunca ha estado del todo superado por todas las posibilidades que ofrece.

Algunas monografías de referencia para el estudio de los vinilos con reproducciones de carpetas son las siguientes:

 

Referencias

AMAT TUDURÍ, Mª Amparo y LÓPEZ LORENZO, Mª Jesús (2016). “La colección de grabaciones sonoras musicales y de la palabra hablada de la Biblioteca Nacional de España” (04/03/2016). En CLIP Boletín de la SEDIC, N. 71. Disponible en: https://clip.sedic.es/article/la-coleccion-grabaciones-sonoras-musicales-la-palabra-hablada-la-biblioteca-nacional-espana/

BIBLIOTECA NACIONAL DE ESPAÑA. Equipo de Comunicación (2011). “Archivo de la Palabra, las voces del ayer y del porvenir” (12/08/2011). En El Blog de la BNE. Disponible en: https://blog.bne.es/blog/post-85/

CRESPO ARCÁ, Luis; MARTÍNEZ, Luis Miguel; y LÓPEZ LORENZO, María Jesús (2018). “Las tarjetas postales sonoras de la Biblioteca Nacional de España: historia, conservación, restauración y digitalización” (13/04/2018). En El Blog de la BNE. Disponible en: https://blog.bne.es/blog/las-tarjetas-postales-sonoras-de-la-biblioteca-nacional-de-espana-historia-conservacion-restauracion-y-digitalizacion/

GONZALO SÁNCHEZ-MOLERO, José Luis (2012). “El síndrome de Trithemius. El impacto de las transiciones en la historia de la cultura escrita como base para una nueva perspectiva de su estudio”. En Marina Garone Gravier, Isabel Galina, y Laurette Godinas (Eds), Memorias del Congreso Internacional Las Edades del Libro, IIB-UNAM, 2012 (ISBN: 978-607-02-3509-2). Disponible en: http://www.edadesdellibro.unam.mx/edl2012/files/EdadesDelLibro.epub

HERNÁNDEZ MUÑIZ, Cayetano (2018). “Algunas muestras de poesía en el Archivo de la Palabra” (23/03/2018). En El Blog de la BNE. Disponible en: https://blog.bne.es/blog/algunas-muestras-de-poesia-en-el-archivo-de-la-palabra/

MAS GARCÍA, Victoria (2018). “Artilugios precinematográficos o la magia de la imagen en movimiento” (23/02/2018). En El Blog de la BNE. Disponible en: https://blog.bne.es/blog/artilugios-precinematograficos-o-la-magia-de-la-imagen-en-movimiento/

 

Diego García Sánchez
Becario en el Servicio de Registros Sonoros
Departamento de Música y Audiovisuales

 

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Esta entrada tiene 3 comentarios

  1. Mucho me interesan y siempre leo vuestros artículos todo muy variado e interesante.
    Yo no tengo colección de discos, pero hace 10 años debí vender la casa de los padres donde me criaron y entre todas las pertenencias me traje conmigo 17 discos de acetato de 78 rpm en muy buen estado y también hay uno cantado por Enrico Caruso que es de los primeros de acetato porque está grabado por un sólo lado, dice octubre 1905.
    Quisiera saber si existen coleccionistas de éstos.
    Les saluda y felicita,
    Sylvia

  2. Un gran saludo del Instituto de Grabaciones Históricas de Stavanger, Noruega ( Norsk Lydinstitutt, Stavanger).

  3. Muy buen articulo el de Diego .Acertado en el contenido y la forma. Informativo para los legos en la materia de una forma motivadora y muy instructivo para los conocedores .

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