Madrid a través de la mirada de Edgar Neville

Se cumplen 50 años de la muerte de Edgar Neville (1899-1967) y desde el Servicio de Audiovisuales queremos rendirle un pequeño homenaje con este post. En él viajaremos a través de las calles de Madrid, que Edgar Neville tanto amó, rememorando las películas que en esta ciudad fueron rodadas, convirtiéndola en el epicentro de intrigas, misterios, crímines, amores y utopías.

La torre de los 7 Jorobados (1944): Plaza de Alamillos

La torre de los 7 Jorobados (1944): Plaza de Alamillos

Edgar Neville, en 1944, transformó la capital en una ciudad misteriosa y fantasmagórica con su película La torre de los siete jorobados. Ambientada a finales del siglo XIX, el protagonista Basilio Beltrán, con la ayuda del fantasma de Don Robinson de Mantua y la de su hija, deberán desentrañar una conspiración que se esconde en el subsuelo de la ciudad. Neville rueda los exteriores en pleno barrio de los Austrias, siendo escenarios claves del comienzo de la película la plaza de la Paja, donde se encuentra el Palacio de los Vargas, vivienda de Don Robinson de Mantua. Este palacio tuvo una gran importancia en la historia madrileña, allí estuvo el Café-Teatro España, lugar donde se dieron cita los espectáculos de Ramón Gómez de la Serna, gran amigo de Neville, o donde vivió Doña Valdomera, hija de Larra. En la plaza de Alamillos, Basilio se encontrará con el malvado mago Sabatino, el cual intentará por todos los medios preservar en secreto, la subterránea torre de los siete jorobados, escondite de sus fechorías. El uso de lugares reconocibles de Madrid ayudaba a que el gran público diera verosimilitud a la historia, haciéndola más cercana y creíble.

Domingo de Carnaval, rodada en 1945, está ambientada en el Madrid de 1917. El asesinato de una avara prestamista sirve al director para crear una película cómica de temática policiaca.

Domingo de Carnaval (1945): Plaza de Cascorro

Domingo de Carnaval (1945): Plaza de Cascorro

Neville aprovecha la fiesta, para crear un Carnaval con máscaras inspiradas en cuadros de José Solana, pintor del que Neville se declaraba un gran admirador y a quien conoció en las tertulias del café Pombo. Las acciones en exteriores discurren por el día y se centran en dos lugares fundamentalmente: el primero es el Rastro, más concretamente la plaza de Cascorro, y las calles que parten de esta, como Ribera de Curtidores. Neville rueda el ambiente del Rastro, unido a la algarabía del carnaval como fiesta donde las clases se mezclan y aprovechan el anonimato para la diversión y la locura. El segundo lugar, es la pradera de San Isidro, con magníficas vistas de la silueta de Madrid.  Un peregrinaje final para el entierro de la sardina supone la recreación de diferentes obras de Goya, creando una poesía visual que queda perenne en la retina del espectador. El desenlace con final feliz queda en un segundo plano.

Neville concibió Madrid como el teatro perfecto donde sus historias podían ser narradas Clic para tuitear

Domingo de Carnaval (1945): Pradera de San Isidro

Domingo de Carnaval (1945): Pradera de San Isidro

Para finalizar la trilogía policiaca de Madrid, rueda en 1946 El crimen en la calle Bordadores, basada en un crimen real sucedido en la calle Fuencarral, ambientado a finales del siglo XIX. En la película, el protagonismo también lo toma el asesinato de una mujer de buena posición. La película comienza con un decorado que simula la Puerta del Sol, se narra el asesinato, que como el propio nombre indica, sucede en la calle de Bordadores nº 12. Tanto este, como el pasadizo de la calle San Ginés, son simulados por medio de decorados, posiblemente para evitar los problemas de producción que conllevaría hacerlo en exteriores. Sólo se ruedan en exteriores dos escenas: la primera, cuando la señora conoce al que será su pretendiente, paseando en carroza por el parque del Retiro, en los alrededores de la fuente del Ángel Caído del escultor Ricardo Bellver y la segunda rodada en el parque de la Bombilla, junto al parque del Oeste y a escasos metros del río Manzanares.

El último caballo (1950) Plaza de Cánovas del Castillo

El último caballo (1950) Plaza de Cánovas del Castillo

En 1950, Edgar Neville, rodará la que será su mayor éxito de crítica y público, El último caballo.  La película, que bebe directamente del neorrealismo italiano, trata temas como el ecologismo, la deshumanización de la modernidad, o el materialismo capitalista, gracias a una rocambolesca historia: un soldado de caballería salva a su caballo de un destino atroz, por la motorización de su regimiento. Los grandes temas que refleja la película recuerdan mucho al cine de la última época de su amigo Charles Chaplin, con un idealismo, a veces naif, que convierte a sus protagonistas en verdaderos quijotes. Rodada gran parte de ella en exteriores, la ciudad de Madrid es tan protagonista como sus actores. Un Fernando Fernán Gómez estelar recorre a caballo gran parte de los lugares más conocidos de la capital, rodando escenas nocturnas como la que recorre la calle de los Cuchilleros, junto al mesón de las Cuevas de Luis Candelas o la Cava Baja, y escenas diurnas de los grandes sitios turísticos de la capital como la calle Alcalá, Gran Vía, El Retiro, la plaza de toros de las Ventas, la plaza de Cánovas del Castillo, más conocida como plaza Neptuno, y la plaza de Oriente. Por lo que la película da una buena imagen del Madrid de los años 50 antes del desarrollo urbanístico de los 60 y los 70, demostrando que el cine, más allá del ocio, sirve para el estudio histórico de las ciudades, tal y como ocurre con la fotografía. Sin estas imágenes sería difícil de creer que en la plaza de Cánovas del Castillo hubiera un pozo, o cómo era la calle Alcalá cuando la surcaban solo un puñado de coches.

El último caballo (1950) Calle Alcalá

El último caballo (1950) Calle Alcalá

Por último, Mi calle, rodada en 1960, la última película de Edgar Neville, y su verdadero testamento cinematográfico. La película se centra en cincuenta años de la historia de España a través de una calle, probablemente la calle Trujillo, lugar que vio nacer a nuestro director. En ella, se dan cita todo tipo de personajes que crean la historia de los barrios madrileños: el sereno, el organillero, los tenderos, el marqués, las criadas… todos ellos, a través de sus microhistorias, dan pie a la macrohistoria de España, como es la Guerra Civil. La película recrea la calle, en la mayoría de las ocasiones con decorados, mezclando exteriores e interiores. La calle se convierte en un circo, donde todo es posible, lo grotesco y lo humano, como el mismo Neville escribió en el guion de una de sus películas: “yo soy un producto del asfalto madrileño”. Mi calle es el mejor ejemplo del ideario cinematográfico nevilliano: personajes cercanos en un ambiente reconocible, que hacen Historia con sus pequeñas historias.

El último caballo (1950) Gran vía

El último caballo (1950) Gran vía

En conclusión, Neville concibió Madrid como el teatro perfecto donde sus historias podían ser narradas, como una forma de declarar su amor a la ciudad que le vio nacer, y que tantos buenos momentos le hizo pasar. Sin duda, un legado de costumbres, oficios, monumentos y lugares, transformados por el paso del tiempo y que suponen una importante aportación a la historia del imaginario de nuestra ciudad.

Si tienen interés en descubrir el cine de Edgar Neville, algunas de estas películas pueden ser visionadas en la Sala Barbieri de la Biblioteca Nacional de España.

José Carlos Cerdán Medina

 

Fuente de las imágenes:

La torre de los siete jorobados [DVD-Vídeo]. Dirección, Edgar Neville. Madrid: distribuido por Versus Entertainment, D.L. 2011. Signatura DVD/70663

Domingo de Carnaval [DVD-Vídeo]. Producida, escrita y dirigida por Edgar Neville. [Barcelona]: Manga Films, D.L. 2008. Signatura DVD/38726

El último caballo [DVD-Vídeo]. Producida, escrita y dirigida por Edgar Neville. [Barcelona]: Manga Films: Video Mercury Films, D.L. 2008. Signatura DVD/40029

Bibliografía sobre Edgar Neville como director de cine:

Pérez Perucha, Julio. El cinema de Edgar Neville. Valladolid: 27º Semana Internacional del Cine de Valladolid, D.L. 1982. Signatura 4/203757

Aguilar Alvear, Santiago. Edgar Neville: tres sainetes criminales. Madrid: Filmoteca Española, D.L. 2002. Signatura 9/249050

Ríos Carratalá, Juan Antonio. Una arrolladora simpatía: Edgar Neville. De Hollywood al Madrid de la posguerra. Barcelona: Ariel, D.L. 2007. Signatura 9/281874

Franco Ferrer, Christian. Edgar Neville. Duende y misterio de un cineasta español. Santander: Shangrila Textos Aparte, 2015. Signatura M/22136

Aguilar, Carlos Cine cómico español 1950-1961: riendo en la oscuridad. [Alboraya, Valencia]: Desfiladero Ediciones, D.L. 2017. Signatura M/22502

*En la Biblioteca Nacional de España se puede consultar el archivo personal de Edgar Neville, formado por 11 cajas con correspondencia, documentación, recortes de artículos… Donado generosamente a la BNE en 2008 por su amigo Domingo Plazas. Signatura ARCH.ENR/1-11

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Esta entrada tiene 3 comentarios

  1. No hay foto de «El crimen de la calle bordadores» y en un todo de acuerdo echando de menos «La vida en un hilo». De todas formas, una maravilla de recuerdo para un verdadero grande del cine español.

  2. Neville, eterno «redescubierto», el mejor cineasta (no sólo director) español de comedias. Felicidades por el artículo, aunque imperdonable no mencionar «La vida en un hilo».

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