Lo indecible en música… Félix Ibarrondo: de su puño y letra

«Una vez metido de lleno en la composición, no pienso más ni en evolución ni en avance, sino en vivir y ser, que es lo propio del que se entrega al arte»1

Émerveillement exaltatoire… intime… mystérieux… contemplatif… ailé… Éstas son solo algunas de las expresiones que encontramos a lo largo de sus partituras autógrafas y que nos dan una idea de la intensidad del universo sonoro que circunda al autor. Y es que todo aquel que se acerque a Félix Ibarrondo quedará subyugado por la fuerza de una poética musical vivida con absoluta entrega. Hoy, una gran parte de su música tiene la suerte –o quizás, debamos pensar, somos nosotros los afortunados- de congelarse en el tiempo entre las paredes de la Biblioteca Nacional de España.

Esbozos de una vida lúcida

Félix Ibarrondo

El compositor español, Félix Ibarrondo. Fotografía perteneciente al fondo del Archivo Silboberri

Félix Ibarrondo vino a nacer un 12 de junio de 1943 en la ciudad guipuzcoana de Oñate, País Vasco, en un entorno familiar donde música y fe religiosa asentarían dos pilares claves en su vida. Tras iniciar los estudios de teoría musical y armonía con su padre, completó su formación pianística en los conservatorios de San Sebastián y Bilbao, recibiendo clases de composición de Juan Cordero Castaño, y cursando de forma paralela filosofía y teología, materias que le llevarían finalmente a ordenarse sacerdote. Pero el estancamiento musical de una España muy culturalmente fustigada por el régimen franquista pronto chocaría con las ansias de expansión del compositor, para el que el año 1969 supondría el punto de inflexión definitivo en su vida y en su carrera. París, la ciudad de las luces, hervidero de cultura y arte, sería testigo a partir de ese momento de una producción musical rica y exuberante que dejaría como legado un catálogo musical en constante crecimiento y evolución.

Ahora, toda esta herencia garantiza su pervivencia gracias a la donación realizada por el compositor, sumándose al gran número de archivos personales conservados en la BNE que a día de hoy alimentan y enriquecen el patrimonio cultural de nuestro país en esa búsqueda por conservar nuestro acervo musical más cercano. 68 partituras autógrafas en papel cebolla, muchas de ellas inéditas, que suponen un gran atractivo como fuentes primarias de estudio para los investigadores e ilustrados. Acojamos la oportunidad de acercarnos a su persona desde esta nueva perspectiva; gracias a la calidez vívida de su letra… del tesoro único que conforma el paseo directo entre sus trazos.

Félix Ibarrondo… lo que susurra el papel

«Lugares de formación e influencias, paradas necesarias de un itinerario definido por el entusiasmo del que vive y del que es con absoluta entrega. Muy pronto intuyó el lugar al que se dirigiría, sin mirar atrás para no parecerse siquiera a sí mismo y existir en devenir, siguiendo, acaso, el camino único que marcaba su propio instinto» 2

Principalmente Asnières sur Seine, lugar de su residencia en Francia, es el escenario de inspiración desde donde firma habitualmente el compositor guipuzcoano Félix Ibarrondo. Su obra, marcada por un profundo sentido de lo místico y lo espiritual, parece sin embargo evadirse de espacios reales para trascender a lo ascético, lo metafísico, lo elevado. Una poética que, en esta búsqueda de los límites, se sumerge además en lo más profundo del ser humano, al igual que su sonido se aleja de lo superfluo para adentrarse en sí mismo y alcanzar lo esencial. Porque a Félix Ibarrondo le interesa el trasfondo de las cosas y, con esta intención, lo indecible del hombre se hace música para, tal y como él mismo define, «que el sonido esté en ti y tú seas en el sonido «.3

Silene

Primera página de la partitura Silène (1993), para quinteto de viento. Dedicada “au Quintette à vent Claude Debussy”. Imagen publicada en la página web oficial del compositor. Partitura original conservada en: M.IBARRONDO/61

Este designio de ahondar en el retrato más fiel del ser humano insondable se infiltra en la propia obra del compositor con aroma a vasco. La fidelidad a sí mismo y a sus raíces, libres de artificio y de mentira, se cuelan en sus partituras dejando huella de una «impronta ancestral» que, para un observador ávido, se manifestará desde el propio título de algunas de sus piezas, el uso de elementos significativos del folklore vasco -la utilización de formas de danza típica como el zortziko o la gran presencia de la voz, representativa de la importante tradición coral vasca-, hasta el peculiar uso del lenguaje en sus composiciones. Así, junto al castellano, la sonoridad del euskera impregna las letras de sus obras, imbricada con la música a través de fonemas y palabras de invención propia que potencian la flexibilidad, maleabilidad y acentuación del idioma sin velo ni pretexto, en esa desnudez personal que, como ya venimos intuyendo, se torna profunda y natural en el compositor.

Pero en esta búsqueda de orígenes en los que se fundamenta la identidad, otros muchos descubren haber dejado huella en el palimpsesto estilístico y personal de Félix Ibarrondo. En el entorno de la estimulante París de comienzos de los setenta (Xenakis, Ligeti, Berio, Messiaen, Stockhausen…) el músico entró en contacto con Max Deutsch, de quien recibiría el acercamiento al legado musical de Schoenberg, y estrechó amistad con Henri Dutilleux, del que, con resonancias debussianas, asimilaría la fascinación por el desarrollo de la pulsación y el ritmo interno de la música. Su experiencia con ambos se sintetizaría en una lección fundamental: la del asentamiento de un universo creativo propio en el que la asimilación de lo nuevo jugaría siempre en pos de la fidelidad por sí mismo, prevaleciendo siempre ésta frente a los dictámenes de modas, corrientes y esquematismos externos.

Otros dos compositores tendrían una influencia incluso más decisiva sobre él: Maurice Ohana y Francisco Guerrero, fuente de inspiración tanto musical como personal. La frescura y pureza de la tímbrica mediterránea de Ohana (amante de los sonidos del cante jondo andaluz), avivarían el germen ibérico de su espíritu y le conectarían con las resonancias de carácter más ancestral, despertando al Ibarrondo más místico y profundo. Por su parte, Guerrero supondría la hermandad en los límites, la concepción quasi energética del sonido en esas ansias por mirarlo de frente, por llevarlo al extremo, a aquel punto donde la música casi cruza al más allá.

«Durante todos esos años de formación, yo vivía la música al cien por cien. Las personas de mi entorno no veían, sin duda, hasta qué punto yo estaba inmerso en ella.[…]  Me di cuenta de la revolución y el progreso de la técnica musical a comienzos del siglo XX. Y del estancamiento en el que se hallaba sumida la creación musical española. Un mundo rezagado. Y yo quería ser un hijo del tiempo presente» 4

Pero si esperamos encontrar en la música de Félix Ibarrondo sonidos manipulados y grafías desafiantes, sólo tenemos que abandonarnos al trazo fino y amable de sus partituras para darnos cuenta de que el compositor nunca fue amigo de los recursos electroacústicos tan a la orden del día. Acérrimo defensor de lo humano, Félix Ibarrondo se declara protector de lo natural.

«Me interesa el hombre que existe tras el sonido ejecutado por el hombre. Al componer, al interpretar… Si no hay ser humano, estamos hablando de algo diferente a la música» 5

Aunque inmerso en el bosque atonal y sin haber sacrificado nunca la música serial –sus armonías hacen uso tanto de recursos cromáticos, dodecafónicos como modales-, Ibarrondo manifiesta un «control clásico de la modernidad». Su estilo, indisociable de sus aspiraciones y de sus convicciones de corazón y espíritu, navega así a través de líneas melódicas de gran virtuosidad técnica, clústers de tono refinadamente calibrados y recursos provenientes de ámbitos como la aleatoriedad pero finamente filtrados. De este modo, ni la facilidad de escritura ni su amor por la expresividad empañan la producción de este creador que, aunque sintiendo especial predilección por la voz, toca todos los géneros musicales. Su obra, abundante y variada, transita desde las composiciones para coro a capella (Oroïpen, para coro mixto y soprano solista [1993], Amarbi, para coro femenino [2007], Bostbi¸ para cuatro voces femeninas [2010]6); la música vocal con conjunto instrumental (Zuk Zer Dezu, para recitador, soprano, barítono, coro mixto y orquesta [2001], Urrundik¸ para soprano y guitarra [2004], Omega Suite, para clarinete, saxofón, violonchelo, mezzosoprano y vibráfono [2015]); e incluso grandes oratorios (Ode à Martin, para coro, voces solistas y orquesta [1996]). Le acompaña una dilatada producción de carácter instrumental, abarcando un repertorio que va desde la composición para intérprete solista (Silencios ondulados, para piano [1977], Breverías, para contrabajo [2013], Keïkaran, para mandolina [2014]); Eziñeruntz para dúo de txistu y acordeón [2015]), música de cámara (Izakera, para arpa, flauta y violonchelo [1979], Boreas, para clarinete y violonchelo [1987], Aikan, para cuarteto de saxofones [2009], Luego el silencio, para orquesta de cámara [2016]); o música orquestal (Irrintz [1986], Zortziko-dantza [2005], Baña nik [2013]).

Su obra es ejecutada por las agrupaciones más prestigiosas, concediendo especial importancia a la relación personal con sus intérpretes a los que, de forma manifiesta, el compositor dedica muchas de sus partituras. De este modo, entre sus pliegos aparecen referencias como «au trio Antara», «à l’ensemble Pennetier», «a Sigma Project», «al grupo Kuraia», «à Florentino Calvo», «à Alain Meunier», «a Sebastian Boin”, «al Ensemble Krater», entre muchos otros nombres. Tampoco deja de homenajear a aquellas personas fruto de su aprecio y admiración, o fuente de inspiración, como los compositores Jesús Villa-Rojo y Maurice Ohana, el crítico y musicólogo Harry Halbreich, el escritor Miguel de Unamuno, o a su estrecha colaboradora Maribel Roldan.

Portadas de algunas de las partituras pertenecientes al Archivo Personal de Félix Ibarrondo

Portadas de algunas de las partituras pertenecientes al Archivo Personal de Félix Ibarrondo en el Departamento de Música y Audiovisuales de la BNE.

En definitiva, toda una producción cargada no sólo de música, sino de emociones, vínculos y connotaciones personales, que ha sido reconocida y condecorada en numerosas ocasiones con galardones como el premio Lili Boulanger, el premio Joven Compositor de la Sociedad de Autores, Compositores y Editores de Música en Francia (SACEM), premio Arpa de Plata de la CECA, premio Oscar Esplá, premio Nadia Boulanger de la Academia Francesa, o el reciente primer premio del Concurso Internacional Ithaca de Nueva York, y siendo a lo largo de su trayectoria objeto de encargos de entidades tan reconocidas como la Sociedad General de Autores de España (SGAE), Radio France, el o l’Académie Européene de Musique d’Aix-en Provence, entre muchas otras.

Reminiscencias que se cuelan entre las notas… ecos que susurran al pasar las páginas del papel… Hoy, Félix Ibarrondo está más cerca que nunca de los investigadores españoles. Su fondo, que puede ser consultado en la Sede de Recoletos y a través del catálogo online, conforma sin duda una fuente de gran atractivo e interés para la musicología en nuestro país, que podrá disfrutar del mismo sin privación en los años venideros.

Referencias y enlaces de interés


1 Larrinaga Cuadra, Itziar y Torre Alonso, Joseba. «Ser en el sonido: entrevista a Félix Ibarrondo». Musiker, 18, 2011, p. 285. http://www.euskomedia.org/PDFAnlt/musiker/18/18283326.pdf (Consultado 12/04/2017).
2 Larrinaga Cuadra, Itziar y Torre Alonso, Joseba. «Ser en… Op. Cit., p. 284.
3 Larrinaga Cuadra… Op. Cit., p. 295.
4 Larrinaga Cuadra, Itziar y Torre Alonso, Joseba. «Ser en… Op. Cit., p. 286.
5 Larrinaga… Op. Cit., p. 297.
6 Sírvannos las composiciones aquí mencionadas a modo de ejemplos ilustrativos. El catálogo completo del compositor puede consultarse en su página web oficial: www.felixibarrondo.fr

Laura Garrido Moreno

 

Comparte

Esta entrada tiene 3 comentarios

  1. Interesante reseña que, en un lenguaje , a la par que claro diríase poético, invita a sumergirse en la obra de este autor contemporáneo. Enhorabuena a la autora por su evidente labor de investigación y por saber transmitirla de forma tan elocuente .

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *