La mujer que invocó la Constitución para poder torear

Juanita Cruz fue la primera torera que logró en 1934 que se reconociera su derecho a la igualdad con los hombres

A finales de 1933, Juanita Cruz, una muchacha madrileña que aún no había cumplido 17 años, dirigió una instancia al ministro de la Gobernación pidiendo que se anulara el precepto del reglamento taurino que impedía a las mujeres el toreo de a pie. Lo hacia acogiéndose a la Constitución republicana que había sido aprobada dos años antes y que reconocía la igualdad del hombre y la mujer.

En su escrito, recogido entre otros periódicos por el diario La Luz (28/12/1933), Juanita señalaba que:

 El artículo 124 del reglamento taurino, al otorgar privilegio jurídico a favor del varón, infringe el articulo 25 de la Constitución, que bien claro especifica: ‘No será fundamento de privilegio jurídico el sexo’, y a más abundamiento el articulo 33 de dicha Constitución, que dice: ‘Toda persona es libre de elegir profesión’.

Juanita, que tenía una enorme afición y en una entrevista confesó que de niña había llorado de rabia muchas veces por no haber nacido hombre, había comenzado a torear con 15 años en León, donde mató su primer becerro y le dieron las dos orejas y el rabo entre el entusiasmo general. Pudo torear luego con éxito en varias plazas de España, pero gracias a permisos especiales de algunos gobernadores provinciales dado que el ministro de la Gobernación, Santiago Casares Quiroga, se oponía a cambiar el reglamento vigente desde 1908 que impedía torear a las mujeres. Había empresas que no la contrataban temiendo una sanción, dándose el caso de que llegó a lidiar en plazas de Francia y Portugal mientras no podía hacerlo libremente en España.

Que las mujeres torearan estaba muy mal visto incluso entre personas de ideas liberales y avanzadas, aunque debido a la mayor permisividad que trajo la República Juanita había podido participar en novilladas con el aplauso de un parte del público y el rechazo de otra. Entre los aficionados más tradicionales, las mujeres que como ella se atrevían a ponerse delante de un toro eran tratadas de forma despectiva.

Juanita Cruz, en 1934 en la portada del semanario taurino La Fiesta Brava

Juanita Cruz, en 1934 en la portada del semanario taurino La Fiesta Brava

En febrero de 1934 el periódico Torerías se refirió a Juanita con unas palabras que su apoderado y luego marido, Rafael García, consideró ofensivas. Este entonces dirigió una carta abierta a toda la prensa en la que decía que no tolerará se roce en lo más mínimo la moralidad femenina de su poderdante, quien es, moral y materialmente, una señorita en toda la extensión de la palabra.

Al mes siguiente de esta polémica, la revista la Fiesta Brava le dedicaba su portada de 2 de marzo de 1934, en un momento de su faena ante 18.000 espectadores en la plaza de toros de Murcia.

Había habido cambios en el Ministerio de la Gobernación y el nuevo ministro, Rafael Salazar Alonso, era más proclive a permitir el toreo a pie de las mujeres. Juanita estaba a punto de conseguir su sueño logrando que se reconociera su derecho a torear en igualdad de condiciones que los hombres y así lo recogía una semana más tarde el mismo semanario anunciando que:

Hemos leído que por la Dirección General de Seguridad se ha informado favorablemente el caso de las señoritas toreras y que todo está pendiente de que el ministro de la Gobernación autorice la actuación de las mismas. Ya tenemos, pues, el feminismo invadiendo los ruedos. Porque no podemos creer que ese ministro encuentre argumento legal para oponerse al legitimo derecho que tiene la mujer para usar de las prerrogativas que la Constitución actual les confiere.

La Fiesta Brava, una de las mejores revistas de tauromaquia de la época, seguía haciendo una encendida defensa del derecho de las mujeres a torear con unas palabras que merecen ser reproducidas por ser reflejo del avance que se había producido en la mentalidad española:

Cuando a Eva se le ha reconocido el derecho al sufragio; cuando nada se opone a que esta tenga representación parlamentaria; cuando en fábricas y talleres compiten en actividades con el ‘sexo fuerte’ y pueblan las universidades cursando todo género de carreras; cuando la mujer no encuentra obstáculo para hacerse ingeniero y conducir una máquina de ferrocarril; cuando puede obtener el título de piloto aviador y vemos por esas calles infinidad de ‘autos’ conducidos por manos femeninas ¿qué razón hay para privar a una mujer de que ciña su venusiano cuerpo con la recamada ropa del lidiador y que se lance a los ruedos a disputarles a los hombres la gloria y el dinero? Ninguna.

Una vez despejados todos los impedimentos, Juanita fue contratada sin problemas en numerosas plazas. El mismo semanario hizo un amplio reportaje de su presentación en Barcelona, en una faena en la que puso en el más espantoso de los ridículos a los novilleros. Y también recogía la opinión elogiosa de otros medios, como El Noticiero Universal, que escribía:

Juanita Cruz, guapa, esbelta, simpática, que sale, no con vestido de luces sino con vestido gris, de chaquetilla corta y falda y sombrero ancho, tiene una figura muy torera. Pero es que no solamente tiene muy torera la figura. Es que es torera toda ella.

El reportaje incluía una foto de la joven entrando a matar con un pie que decía: ¡Cuántos toreros que presumen de machos debieran tomar nota de esta señorita!

Juanita Cruz entrando a matar a un novillo, en el semanario La Fiesta Brava

Juanita Cruz entrando a matar a un novillo, en el semanario La Fiesta Brava

 

En algunas plazas era contratada como atracción para los turistas extranjeros, como es el caso de esta corrida en Valencia de la que se hizo eco el periódico El Clarín:

Para fomentar el turismo podríamos decir que fue organizada la novillada de hoy domingo día 24 de este caluroso mes de junio, ya que en distintas localidades de la plaza veían se extranjeros. Iba a torear una mujer española y sin duda la leyenda de la liga y la navaja en ella los atrajo hacia el coso taurino.

Las nuevas chicas toreras vistiéndose el día de la corrida, en La Estampa

Las nuevas chicas toreras vistiéndose el día de la corrida, en La Estampa

El ejemplo de Juanita cundió y pronto salieron más toreras. La revista Estampa del 14 de julio de 1934 dedicó la portada y un amplio reportaje a una estudiante y dos mecanógrafas que habían decidido probar suerte en los ruedos. Bajo una foto de Juanita dando un muletazo se pueden ver a estas chicas mientras las ayudaban a vestir de luces el día de la corrida.

Juanita Cruz nunca llegó a lidiar toros en España. Siempre fueron novillos. Es decir, animales de hasta cuatro años. Hasta 1935 no toreó novillos grandes con picadores. Lo hizo por primera vez en Granada, donde cortó dos orejas a su segundo. El diario La Libertad (12/5/1935), que remarcaba que una vez más se demostraba que el valor no es potestad del hombre, publicó su foto en el centro de la plaza con su triunfo en las manos tras dar la vuelta al ruedo entre ovaciones, además de una imagen dando un pase y otra más de la gente esperando a que la torera saliera del hotel para aclamarla.

La elogiosa crónica del periódico destacaba:

Quienes conozcan a Juanita Cruz, y aún más, quienes la hayan tratado, saben sobradamente que en ella preside una feminidad exquisita, una educación perfecta y una delicadeza casi incomprensible, precisamente por la índole de su profesión. Su presencia, su trato y gesto imponen el respeto debido a toda mujer si alguien fuera capaz de olvidarlo ante ella.

La torera madrileña en su primera novillada con picadores en Granada, en La Libertad

La torera madrileña en su primera novillada con picadores en Granada, en La Libertad

En abril de 1936, Juanita toreó en Las Ventas, la plaza de Madrid hacía poco inaugurada, siendo la primera mujer que lo hizo. Con el coso casi lleno, la torera causó buena impresión y fue muy ovacionada. Poco después, toreaba en Valencia y el periódico El Clarín (25/4/1936) incluía un artículo encabezado con el título: ‘El corazón de una mujer ha invadido los ruedos españoles’, en la que la poesía se mezclaba con la crónica taurina:

Es que, a Juanita de la Cruz, en los momentos de peligro, el gran peligro que corre, la vemos a través de su alma de mujer sutil, delicada, y nos la recuerda nuestra mente tal como la vemos en el teatro, en el café, llena de modestia, de simpatía y feminidad, cualidades que tanto la embellecen.

Una de las últimas actuaciones de Juanita antes de la Guerra Civil, en El Clarín

Una de las últimas actuaciones de Juanita antes de la Guerra Civil, en El Clarín

 

Juanita llegó a torear poco después de comenzar la Guerra Civil pero pronto marchó a América, sobre todo a México, donde siguió su carrera y tomó la alternativa matando toros propiamente dichos. Regresó a España en 1947 pero no pudo seguir toreando porque el régimen franquista había vuelto a establecer la prohibición a las mujeres, algo que sólo se levantó en 1974 cuando ella ya era demasiado mayor para la lidia. Murió en Madrid en 1981.

Antes de Juanita fueron muchas las mujeres que salieron al ruedo, a pie como ella o a caballo como rejoneadoras. El diario El Nervión, de Bilbao, (3/4/1936) publicó una columna con la historia de las mujeres toreras durante todo el siglo XIX y hasta 1908 en que el ministro de la Gobernación, Juan de la Cierva, prohibió su participación en los espectáculos taurinos.

De entre todas ellas destacan sobre todo dos, La Fragosa y La Reverte. A la primera de ellas podemos verla vestida de luces en un dibujo a toda página publicado en La Nueva Lidia el 2 de noviembre de 1886:

Dolores Sánchez, La Fragosa, en un grabado publicado en La Nueva Lidia

Dolores Sánchez, La Fragosa, en un grabado publicado en La Nueva Lidia

No se crea que esta revista daba tal relieve a la torera por defender el toreo de las mujeres. Muy al contrario, en realidad la ponía como ejemplo de cómo la fiesta se estaba degradando.

Comprendemos que se aplaudiera a rabiar a una mujer que tuviese la habilidad de jugar con los toros valiéndose de la maestría; pero lo que no cabe en cabeza humana es que se le tributen esas ovaciones a la que se coloca delante de un becerro y suele salir a veces de mala manera por los aires. Y sin embargo, como hay gente para todo, las lidiadoras van progresando hasta el punto de que ya es bastante crecido el número de las que se dedican al arte de Montes y Pepe-Hillo.

Pero la cosa no quedaba ahí, sino que el periodista remataba la faena con una frase digna del más conspicuo machismo:

Que el bello sexo se ocupe de coser, fregar y demás ocupaciones domésticas, y deje al sexo feo estoquear reses y sufrir los revolcones que estas ocasionan.

Sin embargo, hubo críticas al toreo femenino de otro tipo, como la que hizo en El Imparcial su director, José Ortega Munilla, padre del filósofo Ortega y Gasset, en una crónica que abría la portada del 21 de junio de 1886 a cuenta de la contratación de La Fragosa para torear 15 novilladas en Madrid:

En los progresos de la tauromaquia también toma parte la mujer. Hoy torea en Vallecas la Fragosa. Enorgullézcase si quiere Boston con sus 200 doctoras que ejercen la medicina en toda América, Vallecas puede enorgullecerse desde hoy con La Fragosa.

La Reverte posando vestida de luces para la revista La Fiesta Nacional

La Reverte posando vestida de luces para la revista La Fiesta Nacional

Otra mujer que alcanzó celebridad en los ruedos es La Reverte, María Salomé, quien trabajaba en una mina de Jaén haciendo las mismas labores que los hombres y decidió hacerse torera cuando vio a La Fragosa torear en la plaza de su pueblo. Mujer de constitución robusta, llegó a ser condenada a cuatro años de cárcel en Portugal en 1903 por pegar una paliza a un hombre, aunque pronto fue indultada. Toreó en multitud de ocasiones con cierto éxito y llegó a alternar con grandes novilleros como Lagartijo o Machaquito. Aquí la vemos en una fotografía a color publicada por el semanario La Fiesta Nacional (6/10/1906) en sus días de gloria.

Pero su suerte cambió cuando el ministro La Cierva prohibió el toreo femenino en julio de 1908 por ser opuesto a la cultura y a todo sentimiento delicado. El mismo día en que estaba contratada para torear en Madrid le fue comunicada la prohibición. Esta decisión, cuando La Reverte llevaba doce años toreando, fue tachada de injusta y vista por algunos críticos taurinos como el inicio de una campaña gubernamental para acabar con la fiesta de los toros en España.

Con este motivo, la revista Nuevo Mundo, que se mostró favorable a la prohibición, publicó una curiosa foto en la que se ve a la torera con pose muy femenina en su casa cosiéndose la taleguilla junto a otra imagen vestida de luces dispuesta para ir a la plaza y otra más en la que despacha con su apoderado.

Serie de fotografías de La Reverte en la revista Nuevo Mundo

Serie de fotografías de La Reverte en la revista Nuevo Mundo

  

La Reverte no se amilanó y presentó recurso contencioso contra la orden ministerial, medida en la que fue apoyada por parte de la prensa, como el diario republicano El País en una columna firmada por ‘Una feminista’ (26/7/1908):

Confieso mi enemiga al toreo, mi antipatía a esa lucha inútil y cruel en que el hombre se degrada y el bruto se eleva; pero a fuer de imparcial y justa, hago constar que, si hay que transigir con esa atávica diversión, es preciso respetar su carácter de independencia, y pues el público es soberano juez en cuestiones de lidia, y acude en masa a ver a la Reverte, a ovacionarla cuando el caso llega, es que le place el feminismo taurómaco y, ante su autoridad consagrada, hay que bajar la cabeza.

El recurso fue finalmente rechazado y entonces La Reverte, pasados tres años, decidió anunciarse en los carteles como varón con el nombre de Agustín Rodríguez, noticia impactante que provocó todo tipo de reacciones. El diario liberal El Globo llevó a su portada la noticia con títulos sensacionalistas: Historia que parece cuento. Hermafroditismo y torería. ¿Hombre? ¿Mujer? (16/8/1911)

El caso es que La Reverte se sometió a un reconocimiento médico y consiguió un certificado que daba cuenta de su masculinidad, por lo que pudo cambiar su nombre en el Registro Civil. En las primeras corridas en las que participó con su nueva identidad, las crónicas lo recogieron con ironía. Así en La Mañana (18/9/1911) podemos leer de un festejo en Oviedo:

La novillada celebrada hoy bien puede calificarse de mixta, toda vez que tomaba parte en ella la antigua torera La Reverte, hecha varón por obra y gracia divina. Los toros corridos también debieron antes ser vacas, a juzgar por su cobardía y su mansedumbre.

Una revista taurina satírica que tenía un divertido título ‘The kon leche’ llevó a su portada la imagen del torero-torera (29/9/1912):

 Agustín Rodríguez o María Salomé, La Reverte, como ustedes gusten, a través de los tiempos y de las órdenes gubernativas.

La Reverte con su doble identidad sexual en la portada de una revista taurina cómica

La Reverte con su doble identidad sexual en la portada de una revista taurina cómica

Pero La Reverte no tuvo el mismo éxito toreando como varón y ese mismo año de 1912 se retiró del toreo y se fue a su casa de Las Navas de Tolosa (Jaén), donde vivió primero de las rentas y luego como guardia en unas minas.

Lo más curioso de este caso es que, más de 20 años después, una vez que las mujeres pudieron torear después de aprobada la Constitución republicana y tras la lucha reivindicativa llevada a cabo por Juanita Cruz, La Reverte volvió a los ruedos otra vez para torear como mujer, aunque fue una vuelta efímera porque con su edad ya no estaba para aguantar cornadas y revolcones. Con este motivo el diario Ahora le dedicó su portada del 15 de agosto de 1934 en la que le vemos, la vemos, con su uniforme de guardia en una mina.

En la última página el periódico publicó una entrevista con el-ella, y a la pregunta de por qué volvía a los ruedos, contestó con toda sencillez que necesitaba el aplauso del público:

Yo voy a las plazas a volver a oír las palmas, porque llevo veinticuatro años sin escucharlas y no me resigno a vivir sin ellas.

La Reverte como guardia en una mina, en el diario Ahora

La Reverte como guardia en una mina, en el diario Ahora

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