La geografía en las aulas: curiosidades cartográficas en la BNE

Materiales didácticos: Disfrutar y aprender con los mapas

Todos los mapas enseñan. Tanto los que ocultan como los que muestran. Enseñan a los poderosos y a los humildes, a los estudiosos y a los perezosos, a los adultos y a los niños.

Los que hemos ido a EGB recordamos las clases de geografía como una innumerable lista de capitales, ríos, volcanes y montañas que recitábamos de memoria. También recordamos aquellos mapas que dibujábamos con una plantilla o a mano alzada donde situábamos los accidentes geográficos y las provincias y donde las costas siempre estaban coloreadas con un fino rayado azul cielo. Asimilábamos el conocimiento y la compresión de nuestro país y del resto de países del mundo gracias a los mapas. Contribuían a ello los mapas murales colgados en las paredes, los atlas infantiles ordenados en la estantería de los libros y algún que otro globo terráqueo encima de la mesa del profesor que mostraban los países, las grandes cordilleras o los ríos más largos del mundo a todo color.

Mapas, atlas, postales y globos terráqueos son documentos cartográficos que podemos encontrar en los depósitos de Cartografía de la Biblioteca Nacional de España. Muchos de estos documentos fueron concebidos para ayudar a comprender la geografía.  Materiales didácticos que han servido para que niños y niñas se asomaran al mundo. Ahora, el aprendizaje de la geografía ha incorporado otros medios y recursos didácticos, algunos similares a los que nosotros utilizábamos, otros nacidos de las nuevas tecnologías, las tecnologías digitales, sin embargo en ningún momento ha prescindido de la herramienta más importante y fundamental: El mapa.

En las escuelas, los mapas son instrumentos didácticos utilizados para dotar al alumnado de destrezas cartográficas básicas, como por ejemplo el aprendizaje de los elementos cartográficos principales: la escala, la proyección, la leyenda, los símbolos y los signos cartográficos. Además, ayudan a asimilar la configuración del espacio geográfico y el conocimiento del mundo.  Los mapas se han utilizado a lo largo de la historia como instrumento militar, territorial, propagandístico, pero no será hasta el siglo XIX, cuando se establezcan las bases de la futura educación universal y la geografía se consolide en las aulas, cuando los mapas adquieran también valor como material educativo.

Atlas y mapas murales en las escuelas

López, Tomás (1730-1802). Adlas Portatil y Geographico de la Peninsula de las Españas é Islas Adiacentes, ca. 1812 [BNE, GMM/3268]

1. López, Tomás (1730-1802). Adlas Portatil y Geographico de la Peninsula de las Españas é Islas Adiacentes, ca. 1812 [BNE, GMM/3268] http://bdh-rd.bne.es/viewer.vm?id=0000215456&page=6

A finales del siglo XVIII Tomás López realizó la primera recopilación de mapas de España destinada a un público infantil. Fue seguramente su contacto con el sistema educativo francés y la importancia que se le concedía a la cultura geográfica en Francia lo que le impulsó a elaborar este singular Atlas, Adlas  (sic) portátil y geographico de la Península de las Españas e Islas adjacentes. Está coloreado a mano, lo que le convierte en un ejemplar único. Es de tamaño pequeño, apariencia modesta, humilde pero que esconde datos precisos y sencillos con el que Tomás López invita a que “se insinúe el gusto de esta Sciencia a los niños”.

Junto a los atlas, los mapas omnipresentes colgados de las paredes de las aulas son los mapas murales. J.B Paquier (1840-1916), profesor de historia del Lycée Saint Louis en París, decía que  un mapa mural debía ser  “dibujado a grandes rasgos, claro y sorprendente a la vez, sobrio de detalles, escaso de nombres y únicamente con algunos puntos de mira. Debe ser simplemente un resumen, una especie de síntesis hábilmente hecha, que deje impresa en el alma algunas nociones concretas y durables”.

Bernardo Álvarez Marina, profesor jefe del Hospicio de Madrid, plasmó con asombrosa fidelidad las indicaciones expresadas por Paquier para la realización de un mapa mural a finales del siglo XIX. Aunque eran contemporáneos, no sabemos si los estudios del profesor de  historia francés llegaron a manos del maestro español pero sin duda Bernardo Álvarez de Marina comulgaba con los criterios de Paquier, ya que realizó un mapa de especial sencillez cartográfica pero abundante en información geográfica a través de coloridos pictogramas que estimulaban la imaginación del alumno y dejaban una impronta de conocimientos sempiternos. Es un fascinante mapa de geografía física en el que se explican los principales fenómenos de la naturaleza, los espacios urbanos y arquitectónicos de forma visual sobre un mapa imaginario, que parece evocar el perfil de la península ibérica.

5. Álvarez Marina, Bernardo. Mapa de geografía física, [1866-1886], [BNE, MR/18/14/1] http://bdh-rd.bne.es/viewer.vm?id=0000241934&page=3

2. Álvarez Marina, Bernardo. Mapa de geografía física, [1866-1886], [BNE, MR/18/14/1] http://bdh-rd.bne.es/viewer.vm?id=0000241934&page=3

3.. Paluzíe, Faustino (1833-1901). Mapa General de España y Portugal, 1877 [BNE, MR/18 España. Mapas políticos. 1877] http://bdh-rd.bne.es/viewer.vm?id=0000035632

3.. Paluzíe, Faustino (1833-1901). Mapa General de España y Portugal, 1877, [BNE, MR/18 España. Mapas políticos. 1877] http://bdh-rd.bne.es/viewer.vm?id=0000035632

En el siglo XIX aparecieron grandes figuras en la creación y edición de materiales didácticos y divulgativos. En España destacan los Paluzíe. El apellido Paluzíe corresponde a una saga familiar de editores que se inició con Esteban Paluzíe y Cantalozella a mediados del siglo XIX, y siguió con su hijo Faustino Paluzíe. Su producción se centró principalmente en libros educativos, atlas y mapas escolares, desempeñando una importante labor pedagógica en la difusión del conocimiento cartográfico y geográfico en la España del siglo XIX y del siglo XX, sobre todo en una época en la cual la escasez de material educativo para escolares era una constante. En el fondo de la BNE existe una amplia colección de mapas escolares de Paluzie, de grandes dimensiones para su utilización en las escuelas, además de atlas, manuales de geografía y también obras relacionadas con otras materias, como la gramática y la lengua.

 

El dibujo y la copia de mapas en el aprendizaje de la geografía

Los atlas, los manuales de geografía, los enormes y espléndidos mapas murales se complementan con muchos otros materiales donde la protagonista principal sigue siendo la geografía. Por ejemplo ¿quién recuerda aquellos tampones con los que se podía estampar en tinta mapas mudos?, la BNE también conserva un ejemplar con el contorno de España. Un sello de goma, fabricado en Alemania, para que los niños aprendieran los ríos. ¿Y quién no ha usado alguna vez las plantillas de plástico troquelado de la península ibérica, creando así, sus propios mapas mudos? Con esas plantillas se podía trazar el contorno del mapa, situar los diferentes accidentes geográficos, conformar las divisiones administrativas, señalar las principales capitales de provincia y colorear el mapa convirtiéndonos en pequeños grandes cartógrafos.

4. Spanien [1950-1975], [BNE, GMC/34/742]

4. Spanien [1950-1975], [BNE, GMC/34/742]

5. Plantillas escolares del mapa de España, [197-?], [BNE, GMC/34/760-GMC/34/764]

5. Plantillas escolares del mapa de España, [197-?], [BNE, GMC/34/760-GMC/34/764]

 

Este acto de dibujo o copiado del mapa era un ejercicio interesante para estudiar, entender e interiorizar contenidos geográficos. Así fue entendido por educadores y pedagogos a finales del siglo XVIII. A partir de esta época, los mapas, además de utilizarse para el aprendizaje de conocimientos geográficos, eran usados por muchos estudiantes para dibujar o copiar mapas ya existentes como parte fundamental de su educación. Gracias a ello desarrollaban habilidades cognitivas, estéticas y sociales que les serían útiles en el devenir posterior de sus vidas.

Esta práctica de reproducción de mapas fue bastante importante en la educación de las niñas en el siglo XIX–con los parámetros educativos de la época, claro. El objetivo no era prepararlas para que fuesen grandes geógrafas o cartógrafas, sino más bien para que desarrollasen habilidades estéticas, como por ejemplo el dominio del arte de la caligrafía (letras muy cuidadosas y ordenadas) el aprendizaje de las técnicas de dibujo o el manejo del color. Si además adquirían conocimientos complementarios sobre geografía pues bienvenidos eran, ya que éstos les servirían para el desarrollo de una vida social práctica y útil. Algunos ejemplos de estos mapas dibujados por mujeres formaron parte de la exposición Women in Cartography: Five Centuries of Accomplishments, celebrada en Boston en 2016. Entre sus autoras destacan Elise Massieu, Louisa Pinchon or Mary E. Johonnot.

 

6. Vanden Broeck, Anna. L`Espagne, 1850 [BNE, MR/9/22]

6. Vanden Broeck, Anna. L`Espagne, 1850 [BNE, MR/9/22]

En la Biblioteca Nacional conservamos un dibujo de un mapa  manuscrito coloreado de la península  ibérica firmado por Anna Vandem Broeck. No se sabe nada más sobre la autora pero parece ser que este mapa se utilizaría más tarde como patrón para bordarlo en un bastidor (una sugerencia de Tony Campbell, ex Jefe del Servicio de Cartografía de British Library). El mapa carece de escala, graduación y es muy sencillo. La finalidad de este mapa no sería por tanto su estudio ni su uso cartográfico, sino el desarrollo de las “habilidades estéticas” de las que hemos hablado antes, cuyo objetivo final sería la confección de un objeto ornamental.

 

Jugar y aprender

Si la reproducción de los mapas, a través del dibujo o la copia, es una técnica práctica y entretenida para que los escolares entiendan e interioricen los contenidos geográficos, sin duda, incorporar a la geografía el juego como método de aprendizaje contribuirá de manera lúdica y divertida a despertar el interés del estudiante. El cartógrafo inglés John Spilsbury creó en el año 1766 el que se considera el primer puzle de la historia. En una plancha de madera pegó un mapa del mundo y cortó las piezas utilizando las fronteras como líneas de corte. El objetivo: enseñar geografía a sus alumnos mediante el juego. A este tipo de mapas los denominó “Dissected Maps”.

7 . Hughes, William (1818-1876). Spain and Portugal, 1840? [BNE, MR/9/21]

7 . Hughes, William (1818-1876). Spain and Portugal, 1840? [BNE, MR/9/21]

Sin pretenderlo, no sólo alumbró el nacimiento de los puzles sino que ideó una estrategia didáctica de aprendizaje que permanece hoy en día. A partir de ese momento muchos siguieron sus pasos como el geógrafo, cartógrafo, escritor y editor inglés William Hughes (1818-1876). Hughes fue profesor de Geografía en el King`s College, Londres y en otros Colegios. Escribió diversas obras relativas a la enseñanza de la geografía y realizó varios puzles de mapas para posibilitar el aprendizaje de sus alumnos de manera lúdica. El depósito de cartografía conserva uno de ellos, un mapa-puzle de España y Portugal con sus áreas adyacentes y sus principales accidentes geográficos. Está dividido en piezas coloreadas que encajan perfectamente.

8. Escriche y Mieg, Tomás. Lotería geográfica, Europa, ca. 1903

8. Escriche y Mieg, Tomás. Lotería geográfica, Europa, ca. 1903, [BNE, GCM/34/767] 

Más allá de los puzles-didácticos aparecieron, como puro entretenimiento o para afianzar el conocimiento de la configuración política de Europa del siglo XIX y del siglo XX, juegos como la lotería, el bingo y otros similares que utilizaban las áreas geográficas de los países como base del juego. En España, tras la constitución de Cádiz de 1812, surgieron como juegos educativos. Su sencillo mecanismo hizo que tuvieran una gran aceptación entre la población infantil. En la BNE se conserva un juego de lotería, Lotería geográfica, Europa de Tomás Escriche y Mieg de 1903, en el cual los números de las bolas han sido sustituidos por nombres geográficos. El juego consiste en una caja de madera con las instrucciones al dorso de la tapa. Tiene 420 fichas, en cada una de las cuales está escrito un nombre geográfico (río, ciudad, mar, montaña, cabo…). Ocho cartones con los mapas de ocho regiones de Europa, un saquito para contener las fichas y poder removerlas, unas pequeñas piececitas de plomo para que los jugadores puedan ir tapando, en sus cartones-mapas, los nombres geográficos a medida que se saquen las fichas. ¡Es imposible no aprender Geografía de esta manera!


Conclusión

Por lo tanto, hemos visto que dibujar mapas, jugar con ellos, que cuelguen en las paredes de las aulas de los colegios contribuye de manera útil, fácil y sencilla a que nuestro conocimiento del mundo forme parte de nuestro bagaje cultural. Hoy en día la enseñanza-aprendizaje de los contenidos geográficos a través de los mapas se aborda mayoritariamente a través de recursos digitales, sin embargo se debe llevar a cabo una profunda reflexión sobre la vigencia y utilidad de los recursos, de los que hemos hablado, para enseñar geografía a los más pequeños. Pero ante todo no debemos olvidar que este aprendizaje tiene un objetivo fundamental que es, sin duda alguna, divertirse y disfrutar con la geografía.

 

 

Bibliografía

https://www.academia.edu/34776671/Cuando_la_geografia_perdio_su_graphia

https://collections.leventhalmap.org/search/commonwealth:2z10wv35v

https://www.puzzlepassion.com/cuando-los-puzzles-eran-mapas/

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Esta entrada tiene 5 comentarios

  1. Bonito y evocador post.
    Quisiera recordar a Rafael Torres Campos, profesor de Geografía en la Institución Libre de Enseñanza e introductor de los mapas murales en las escuelas: mapas que realizaba a finales del siglo XIX con el gran geógrafo francés Paul Vidal de La Blache.

  2. Felicidades, Nines
    Gracias por tu post, por sacar a la luz otros tesoros que también custodia la BNE, y traernos tantos recuerdos de infancia. Seguro que a más de uno nos ha venido a la cabeza la foto que nos hicieron en el cole con el mapa de España detrás y nos ha dibujado una sonrisa 🙂

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