La adquisición de los dibujos de Leonardo Alenza de la BNE

Un romántico, entre 1830 y 1845, Biblioteca Nacional, DIB/15/44/412

Un romántico, entre 1830 y 1845, Biblioteca Nacional, DIB/15/44/412

Leonardo Alenza (1807-1845) fue uno de los artistas más emblemáticos del siglo XIX español. En su obra reflejó la sociedad de la época, haciendo en ocasiones duras críticas. Sus dibujos nos ofrecen su visión personal del mundo que le rodeaba, reflejándolo a través de un minucioso trabajo de observación que quedó plasmado por su nerviosa pero acertada pluma.

La adquisición de gran parte de los dibujos de este artista se produjo pocos años después de la muerte del pintor, concretamente en dos lotes, uno en 1876 y el otro el año posterior.

Los primeros entraron a formar parte de la colección en 1876 a través de un intercambio con el pintor Manuel Castellano, amigo cercano del entonces responsable de la Sala de Estampas, Isidoro Rosell. En este acuerdo pasaron a formar parte de la colección 45 dibujos originales de Leonardo Alenza a cambio de 550 estampas duplicadas. Estos dibujos fueron comprados a la madrastra del artista cinco años antes.

La segunda adquisición fue mucho más numerosa, haciendo que la Biblioteca posea el mayor número de dibujos de este pintor. Se produjo un año después del acuerdo con Castellano. Sin embargo, de esta compra no conservamos apenas referencias. Las únicas noticias existentes las encontramos en la Revista de Archivos, Bibliotecas y Museos de ese mismo año, donde aparece una pequeña reseña de esta importante compra, aunque sin aportar datos tan relevantes como la procedencia.

Grupo de chicos cogiendo aleluyas, entre 1830 y 1845, Biblioteca Nacional, DIB/15/40/96

Grupo de chicos cogiendo aleluyas, entre 1830 y 1845, Biblioteca Nacional, DIB/15/40/96

En un artículo de 1903 de la anterior revista, Ángel María de Barcia, sucesor de Rosell al frente de la Sala de Estampas, explicó el misterioso origen de este segundo lote de dibujos de Alenza, a través de una carta que estaba dirigida a Manuel Castellano y que fue conservada por Cristóbal Férriz. En ella, Rosell narró una historieta sobre cómo consiguió hacerse con los dibujos de Alenza que se encontraban en casa de “doña Micaela”, la madrastra del artista que años antes había vendido obras a Castellano. Se hace hincapié en que tuvo que luchar mucho para obtener un buen trato. En total se compraron unos 1.750 dibujos. De todos ellos, solo 416 pasaron a la Biblioteca; el resto se los quedó Rosell para su colección particular.

Entre las numerosas obras encontramos un dibujo preparatorio del lienzo que probablemente sea el más conocido de este artista: Sátira del suicidio romántico, de 1839, hoy conservado en el Museo del Romanticismo. En él el autor ironiza sobre los excesos del denominado espíritu romántico de la época, aunque en el mismo gran parte de las características propias de este movimiento artístico.

Del mismo modo, podemos encontrar obras que, como ya se ha señalado, reflejan personajes de todos los niveles sociales, desde jornaleros hasta la reina Isabel II, paisajes, escenas religiosas, etc. La gran mayoría de estos dibujos los podemos encontrar digitalizados en la Biblioteca Digital Hispánica, que pone al alcance de los interesados la numerosa colección que alberga la Biblioteca, difundiendo así la obra gráfica de uno de los artistas españoles más importantes del siglo XIX.

Noelia Muñoz Esteban

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