Juan Castrillo, el “dueño” del pupitre 303

Fraile de la Orden del Inmaculado Corazón de María, misionero, profesor de filosofía, literatura y latín, entre otras materias, Juan Castrillo fue vicerrector del Centro Universitario Claret de Madrid, y a sus 90 años recién cumplidos, y siempre fiel al pupitre 303, acude casi a diario a la Biblioteca Nacional de España.

Como decía Ortega y Gasset,  cultura “es aquello que queda después de haber olvidado todo lo que se ha aprendido”, afirmación con la que está completamente de acuerdo Juan Castrillo, para quien la cultura es algo esencial en su vida y de lo que sin duda no puede prescindir. “Me gusta mucho la cultura, ya sea un tema literario, teológico o de lo que sea, es muy importante para mí”.

Acude prácticamente a diario a la BNE para investigar y realizar trabajos sobre diversos ámbitos. También trabaja desde casa, pero es en la Biblioteca donde recoge datos y consulta libros. “Cuando cada mañana acudo a la Biblioteca, voy con la  idea de estar un par de horas, y al final me quedo cinco, estoy fascinado con este lugar”.

La relación de Juan Castrillo con la Biblioteca viene marcada por dos  importantes etapas: la primera comenzó a partir de 1975, cuando decidió investigar sobre la vida, ideas y obras de Antonio Pérez, traduciendo algunos de sus libros del latín al castellano; y en la segunda etapa,  que comenzó  en 2004, decidió continuar con estos trabajos y localizar la quinta obra del autor, trabajo que le llevó varios años de búsqueda.

San Juan de la Cruz

Castrillo se encuentra en este momento inmerso en la vida de San Juan de la Cruz, a través de los estudios de María Zambrano y otros autores, los cuales, según el investigador, “no se centraron demasiado en el ámbito teológico”, y es esto, precisamente,  lo que él pretende estudiar en profundidad. “Ahora mismo, investigar sobre San Juan de la Cruz  es lo que más me llena”.

Otro de los temas a los que dedica buena parte de su tiempo es indagar sobre la historia de su pueblo, Palacios de la Sierra, (Burgos), por lo que está realizando un trabajo de investigación, gracias a la ayuda de multitud de documentos que ha encontrado en los archivos de la BNE, destacando uno especialmente, Memorial Ajustado, donde aparece una carta fundacional del año 1409, un documento imprescindible que le ha ahorrado la búsqueda de otros muchos escritos originales. Pero, además, está colaborando en unos estudios sobre literatura española y tunecina. “Colaboro en este proyecto por ayudar, pero también para  enriquecer mi conocimiento”.

Juan Castrillo se ha ganado su sitio de honor en la Biblioteca, más exactamente en el pupitre 303,  ya que, desde sus primeras visitas, pedía este asiento, o alguno similar, por comodidad, puesto que está situado en un lateral del salón general que da a un pasillo, evitando así entorpecer el paso al resto de lectores. “Me gusta el pupitre 303 porque, aparte de que es un número muy bonito, es un sitio cómodo y tengo cerca  los diccionarios, la fotocopiadora y la reprografía, lugares que visito mucho”.

Como todo un veterano usuario, es conocido y querido por  los trabajadores, quienes le tratan de una manera especial, por lo que  Juan Castrillo les  aprecia mucho. “Me apasiona venir aquí porque he encontrado un gran calor humano, intelectual y profesional, que consigue que me sienta como si estuviera en familia”.

Autor de más de 20 libros

Este jubilado de 90 años es también autor de una veintena de libros, la mayoría  escritos en verso y con una temática fundamentalmente religiosa. El primero que escribió fue  Niña con Ángel, que, sin embargo, no se publicó  hasta 2009, y entre otras de sus obras destacan Dolor de Luz (2005), dedicado a las víctimas del 11-M, y su último libro,  Amanéceme Silos, amanéceme, (2013), del que asegura que “es  una obra muy personal, ya que en ella se descubre mi situación anímica actual”. Es un poemario que también está dedicado al Monasterio de Silos y a sus investigaciones sobre San Juan de la Cruz.

Por otro lado, ha colaborado con diversas publicaciones extranjeras, en conferencias y seminarios, y desde el año 2004, periódicamente, escribe para los habitantes de su pueblo unos boletines sobre su vida y sus inquietudes. “Es un boletín para mis vecinos, todo muy privado y personal”, afirma.

Aunque es algo de lo que se siente muy orgulloso, en este momento está más centrado en sus investigaciones. “Lo que más me gusta es lo que estoy estudiando acerca de San Juan de la Cruz, pero le presto una gran importancia a la historia de mi pueblo y a los libros de Antonio Pérez”.

“Espero poder acabar mis investigaciones

Juan Castrillo, un hombre infatigable, constante, y perseverante donde los haya, ha recibido multitud de premios que reconocen su labor a lo largo de estos años, y que, sin duda,  le animan a seguir con su trabajo. Quisiera poder acabar todas mis investigaciones, espero que me dé tiempo”.

Este nonagenario, cuyo lema es El saber no ocupa lugar, continúa acudiendo a su cita con la Biblioteca Nacional de España, día tras día, para seguir aprendiendo y disfrutando del fascinante  mundo de los libros.

Julia Zapata

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Esta entrada tiene 2 comentarios

  1. Hola: soy de Trelew (Chubut – Argentina) y leí recién la historia del Fraile Juan Castrillo. Me emocionó mucho su historia y también que está ahora profundidando sobre San Juan de la Cruz a cuyos textos he vuelto una y otra vez a lo largo de mi vida. Espero poder leer pronto la investigación del querido Fraile Juan.

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