Jornada de Puertas Abiertas 2016: el sueño de los lectores

Como ya viene siendo una costumbre anual, la Biblioteca Nacional de España ha celebrado su  Jornada de Puertas Abiertas el 17 de abril, un domingo muy próximo al Día del Libro.

La cola para acceder al edificio empezó a formarse a las siete y media de la mañana, y a las nueve comenzaron las visitas, que se alargaron hasta pasadas las dos y media de la tarde. “Vengo a que me sorprendan”, comenta María García antes de entrar. “Hace muchos años veníamos a estudiar aquí”, añade su amiga Marisa Paredes, “y estamos impacientes por entrar”. “Queremos ver cosas que no hemos visto antes” sentencia Trinidad López, otra integrante del grupo. Entre los más madrugadores también había muchos niños con cara de sueño, esperando de la mano de sus padres. “Es importante traerles desde pequeños a este tipo de actividades. Creemos que es muy bueno para su educación”, explica José Domingo Sánchez, padre de dos niños. “Mis padres dicen que es muybonita por dentro”, dice Manuel, el pequeño de los dos hermanos, señalando el edificio.

Muchos de los visitantes que acudieron a las Puertas Abiertas venían de distintas partes de España, como Antonio Fernández, de Santander, que estaba pasando el fin de semana en Madrid y se enteró de la jornada mientras paseaba por la Exposición de Cervantes. “Nosotros venimos de Logroño. Soy una enamorada de los libros y de la Biblioteca y he convencido a mi pareja para venir este fin de semana a Madrid”, explica Verónica Rodríguez antes de empezar el recorrido.

Uno de los grupos de visita

 

Alrededor de 1.700 personas completaron el aforo previsto para este año y se contó con la participación de más de 200 trabajadores voluntarios de la BNE, que, por parejas, acompañaron a cada grupo formado por 25 o 30 personas, a lo largo de su recorrido. Los grupos se sucedían con agilidad y fluidez gracias a la organización de los voluntarios, que, no sólo guiaban a los grupos, sino que también se situaban a lo largo del recorrido, orientando a todos aquellos visitantes que se despistaban, y asegurándose de que nadie se quedaba rezagado.

El rango de edades fue de lo más variado: desde bebés hasta ancianos, incluyendo muchas parejas, grupos de amigos y familias con niños. Ninguno quiso perderse la oportunidad de acceder a la Biblioteca y de ver de cerca algunas de las obras que custodia. El tiempo de espera para acceder a las jornadas era de, aproximadamente, una hora, sin embargo, durante la primera mitad de la mañana estuvo “amenizado” por la música que acompañaba a los corredores de la III Marcha contra el Cáncer, organizada por la Asociación Española Contra el Cáncer, que comenzó en Colón. Muchas fotografías en los jardines y selfies con el edificio hicieron también más llevadera la espera.

Otro año más, la labor de los voluntarios fue de lo más elogiado. Muchos de los visitantes coincidían en reconocer su trato amable y cercano: “Me ha gustado mucho. Eran gente muy amable y muy bien organizada”, declara Rocío Santamaría tras la visita. Sin embargo, algunos observaron que el ritmo del recorrido era, quizás, demasiado rápido, y recomendaban que los guías llevaran micrófonos para oírles mejor. A pesar de esto, todos salían satisfechos: el proceso de conservación de los libros, los manuscritos y la Sala del Patronato fueron de lo más valorado.

“Estoy opositando para trabajar en la BNE y todo me ha parecido fantástico. La única pega que le pongo es que termine”, comenta con una sonrisa Pilar Pérez al terminar el recorrido. “He venido con mi marido y con mi hija, que le viene muy bien, porque está estudiando ahora a Cervantes en el cole”, añade. “Nosotros somos los sufridores que hemos venido obligados por la mamá”, bromea su marido.

“Gracias a esta visita, podemos saber lo que se hace realmente en la Biblioteca y acercarnos a ella”, comenta a la salida Rosa Gómez. El Salón de Lectura fue uno de los más fotografiados. “Me ha parecido fantástico” afirma Naiara, una niña de ocho años a su madre, “es como el sueño de los lectores.”

Pendientes de perlas para las guías

Regalo de uno de los visitantesLos voluntarios que participan en esta actividad también disfrutan mucho desvelando algunos de los secretos de la Institución. “Estoy agradecida y encantada por poder formar parte de esto”, declara Julia Heras, una de las guías, “la gente está deseosa de ver y de aprender  y no da ningún problema. Hacen la cola ordenadamente y nosotros nos esforzamos porque disfruten de la visita”. Tampoco faltaron los tradicionales obsequios a la salida de la visita: claveles, DVDs y grabados de la fachada de la BNE, así como de otras obras que custodia la Institución, fueron entregados como recuerdos de esta jornada. Sin embargo, no sólo fueron ellos los que recibieron regalos, sino también algunos voluntarios como Ana Boluda y Fátima Ballesta, que recibieron como obsequio unos pendientes de perlas. “El señor se me acercó cuando terminamos la visita y me dio las dos cajas con los pendientes”, explica Ana, “me dijo que los había comprado para otras dos personas, pero que le había gustado tanto el recorrido que quería tener un detalle con nosotras. Fue algo totalmente inesperado y encantador.”

El CervantijuegoPara los más pequeños, la Biblioteca también había previsto una actividad especial: el Cervantijuego. Situado en el jardín izquierdo del edificio, los voluntarios llevaban allí a los niños, y, tras ponerles cuellos de lechuguilla de color azul, amarillo o verde, formaban los equipos y comenzaba la diversión. A través de ingeniosas pruebas, los niños iban avanzando de casilla en casilla, al mismo tiempo que se divertían y aprendían nuevas cosas sobre la vida del escritor español más universal.

Tras el recorrido por la Biblioteca, muchos aprovecharon y se acercaron también a la exposición de Cervantes, en una jornada marcada por la celebración de los libros y la cultura.

Seguimiento en Twitter

Con el hashtag #JPA2016, los visitantes y usuarios podían estar en todo momento informados sobre lo que ocurría en la BNE. La cobertura que se hizo desde el Twitter de la Institución fue muy elogiada: “casi es como estar en las Jornadas”, escribió una de las seguidoras.

Desde la cuenta se procuró dar visibilidad, tanto del recorrido norte como del sur, así como del desarrollo de las Jornada. También se tuiteó sobre la historia del edificio, las colecciones, las distintas salas que formaban parte de la visita… En total, hubo alrededor de 788 retuits y más de 1.100 me gusta.

 

Texto: Marina Patrón Sánchez

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