Imperios de papel: el poder de los atlas

“Lo único mejor que un mapa es un atlas” Dava Sobel

La finalidad de este artículo es analizar y describir el desarrollo de la cartografía durante los siglos XVI y XVII como el resultado de una serie de descubrimientos geográficos, inventos, avances técnicos, etc. que tienen lugar durante este periodo y que dejarán como testimonio importantes obras cartográficas. Su máxima expresión serán los atlas, que a su vez, servirán para la difusión de la imagen del mundo y para la consolidación y desarrollo de las naciones.

Hoy en día, todos conocemos el mapa político del mundo, sus colores, sus fronteras, sus estados o sus regiones. Pero no siempre fue así, hubo un principio y un desarrollo, si bien, no podemos hablar de un final ya que los países están en continuo cambio por motivos económicos, étnicos, sociales, etc.

El siglo XVI marca el comienzo de la representación de regiones geográficas del mundo tal y cómo era realmente y no como se pensaba que eran. Son los europeos, quienes viajando, explorando, descubriendo, conquistando y comerciando, comenzaron a crear fronteras y países. Estas nuevas relaciones cambiaron la forma de entender el mundo y promovieron el surgimiento de comunidades culturales y regiones geográficas, que no siempre llegaron a constituir países.

Es este mundo, en continuo cambio, el que tendrá como soporte el atlas.

A lo largo del artículo veremos cómo nacen, evolucionan y cambian los territorios, las naciones, las ciudades, etc. Cómo este fondo cartográfico, complejo y variado, refleja  el aspecto científico de una forma gráfica y al mismo tiempo estética, y cómo la imagen del mundo permite ubicar al hombre en un espacio, en “su espacio” que le hace identificarse como un ser dentro de una comunidad cultural concreta.

La BNE conserva un importante conjunto de atlas flamencos y holandeses de los siglos XVI y XVII Clic para tuitear

La Biblioteca Nacional de España conserva un importante conjunto de atlas flamencos y holandeses de los siglos XVI y XVII que nos permiten contemplar las primeras regiones y los primeros países así como sus fronteras coloreadas, la “esencia” de lo que hoy es el mundo.

Muchas de estas obras corresponden a ediciones importantes tanto por su rareza y escasez de ejemplares, como por su belleza.

En este artículo haremos un pequeño recorrido por el tiempo para escribir sobre los atlas más destacados de la colección, y más concretamente sobre su contenido, de los territorios que incorporan, de sus nombres y de sus fronteras. Algunos, como veremos, siguen existiendo y manteniendo su independencia, otros han variado de nombre o han trasladado sus fronteras, regiones que han pasado a formar parte de otras áreas geográficas, incluso zonas o comunidades culturales que actualmente no se reconocen como países, pero tienen gran peso en la historia cartográfica.

Siglos XVI y XVII

Los siglos XVI y XVII serán el inicio de la transformación del mundo en espacios comprensibles. Pero para llegar a las primeras representaciones, debemos involucrarnos en el contexto de una época marcada por los grandes descubrimientos geográficos, los avances cartográficos, el invento de la imprenta y el resurgimiento de la obra de Ptolomeo.

No debemos olvidar nombres como Apiano, Frisius, Mercator, etc. cartógrafos que sentaron las bases del desarrollo de una cartografía científica, dando estabilidad y credibilidad a las imágenes geográficas representadas posteriormente en los atlas. Siendo, este último, Mercator, el primer cartógrafo en emplear el término “atlas” para designar una colección de mapas.

A su vez, el surgimiento de la imprenta permitió la difusión de la imagen del mundo a gran escala y la conservación de la cartografía en papel. Los atlas constituyen la memoria de nuestra historia y nuestro patrimonio cartográfico. Además, el resurgimiento de la obra de Ptolomeo, fue otra de las causas del impulso de esta ciencia, introduciendo las matemáticas, la astronomía y la geometría en la elaboración de los mapas y consiguiendo así una cartografía científica.

Los avances en las técnicas de representación cartográfica permiten definir los contornos del continente europeo y sus naciones, así como la ubicación de sus ciudades y otros elementos geográficos. Todos estos avances científicos y técnicos ayudarán a conformar la imagen de Europa como  continente y como entidad cultural, así como posteriormente, la de los nuevos territorios descubiertos.

La cartografía se convierte en el principal instrumento para el conocimiento y la representación del mundo. Los mapas realizados en este periodo ampliarán el saber geográfico sobre el mundo y facilitarán su divulgación.

La cartografía impresa: los atlas

En los siglos XVI y XVII aumenta considerablemente el número de cartógrafos y de mapas. El afán por controlar los países y los nuevos territorios descubiertos aceleran el proceso de elaboración de los mapas.

La producción cartografía mundial se situó en los Países Bajos, pertenecientes entonces a la Corona española. Amberes y Ámsterdam, se convertirán en importantes ciudades productoras de mapas y en los principales centros comerciales en Europa donde se transformará la imagen del mundo según patrones europeos.

-Figura 1. Ortelius, A.: Theatrum Orbis Terrarum, 1570

Figura 1. Transilvania. Ortelius, A.: Theatrum Orbis Terrarum, 1570

Destacados impresores y cartógrafos fueron los responsables de difundir la imagen del mundo. Abraham Ortelius, a través de su obra “Theatrum Orbis Terrarum”, fue el primero en incluir el mundo en un libro convirtiéndolo en el primer atlas moderno y “best seller” del momento.

Lugares como Hispaniae, Galliae, Germania, tienen cabida en su atlas siendo países que en nuestros días siguen existiendo como tales. Sin embargo, otros como, Palestinae, Transilvania, aun ocupando una doble página del atlas, hoy en día el primero no está reconocido como país y el segundo es una región de Rumanía.

En el siglo XVI el interés por los viajes creció progresivamente entre los diplomáticos, comerciantes, estudiantes y aventureros. El objetivo de los mismos era visitar y frecuentar las ciudades por sus profesiones. Para ello contaron con la obra de Georg Braun y Franz Hogenberg, “Civitates Orbis Terrarum”. Gracias a ella conocerán las más importantes poblaciones y capitales europeas.

Figura 2. Braun, G., Hogenbergius, F.: Civitates Orbis Terrarum. Liber Primus, 1588

Figura 2. Toledo. Braun, G., Hogenbergius, F.: Civitates Orbis Terrarum. Liber Primus, 1588

Considerado el primer atlas de ciudades del mundo y complemento del «Theatrum Orbis Terrarum» contiene la representación de cerca de 500 urbes de todo el mundo conocido. Por primera vez se hermanan imagen e historia, presentándonos las costumbres, la sociedad, la moda de la época como complemento de la cartografía.

'Theatrum Orbis Terrarum' contiene la representación de cerca de 500 urbes de todo el mundo Clic para tuitear

Algunas ciudades se han modificado muy poco, como es el caso de Toledo. Por el contrario otras se muestran diferentes, debido al gran desarrollo urbanístico, la transformación en su configuración, etc.

Durante el siglo XVII, en Ámsterdam destacan algunas de las grandes familias de editores como Hondius, Janssonius o Blaeu.

Figura 3-Alsacia

Figura 3. Alsacia. Mercator, G.: Gerardi Mercatoris Atlas ou representation du Monde Vniversel et des parties d’ice lui, 1633

En sus numerosos atlas aparecerán territorios que han ido modificándose a lo largo de los siglos.

Un claro ejemplo es la región de la Alsacia a quien Hondius le dedica una imagen a doble página. Es una zona que a lo largo de la historia ha pasado por varias etapas. Perteneció al Sacro Imperio Romano Germánico, después a Austria, a Francia y Alemania para pasar, después de la I Guerra Mundial, definitivamente a Francia, constituyendo, actualmente, una región administrativa junto con Lorena y Champaña-Ardenas.

Otro ejemplo lo encontramos en Persia, región histórica del Oriente Medio, que aún manteniendo las fronteras ha pasado a llamarse Irán.

Figura 4. Janssonius, J.: Atlas Novus, sive Theatrum Orbis Terrarum, 1646

Figura 4. Persia-Irán. Janssonius, J.: Atlas Novus, sive Theatrum Orbis Terrarum, 1646

El cartógrafo y editor Blaeu, por su parte, en su obra “Theatrum Orbis Terrarum sive Atlas Novus” nos deja ver una representación de Rusia.

Figura 5. Blaeu, W. J.: Theatrum Orbis Terrarum sive Atlas Novus (1640)

Figura 5. Rusia- URSS. Blaeu, W. J.: Theatrum Orbis Terrarum sive Atlas Novus (1640)

Un país que ha padecido grandes transformaciones a lo largo de su historia, un extenso territorio donde se desarrollaron numerosas identidades culturales y que recientemente han ido dando vida a múltiples países. Tartaria es otro ejemplo de un extenso territorio que abarcaba la zona centro y noroeste de Asia, y que en la actualidad se ha dividido en zonas como Siberia, Turquestán, Mongolia, Tíbet.

Incluso, casos en nuestro país como la moderna Comunidad Autónoma de Asturias, denominada entonces Asturias de Oviedo y Asturias de Santillana.

Conclusión

Como conclusión se puede señalar, que mientras en el siglo XVI se disfrutaba con la construcción del mundo, hoy la Humanidad se esfuerza en destruirlo.

Veíamos como los siglos XVI y XVII, los europeos descubrieron, exploraron, conquistaron y cartografiaron países con el objetivo de dar a conocer una imagen real del mundo. Fueron partícipes del nacimiento de las naciones, que en el siglo XVIII se desarrollaron gracias a las fronteras y la creación de una identidad nacional, el siglo XIX presenció la colonización y el reparto de colonias, y finalmente en los siglos XX y XXI se crearon conceptos como geopolítica y globalización.

Este proceso que comenzó en el siglo XVI no se concluyó hasta después de la II Guerra Mundial con la creación de la ONU. Si bien todavía no podemos hablar de un proceso plenamente finalizado, de un mundo perfectamente estructurado e inmóvil, ya que el mundo está en continuo cambio. Países que se unen formando organismos internacionales (Unión Europea), países nuevos creados a partir de la división de grandes territorios (Lituania, Ucrania, Uzbekistán), identidades culturales sin nación (Palestina, Tíbet) y un gran número de territorios que aún no tienen nombre en el mapa político del mundo y que buscan ser reconocidos como países.

Tras la lectura de este artículo podría decir ¡cómo ha cambiado el mundo! sin embargo, contemplando la imagen de la Tierra en el siglo XVI en el atlas de Sgrooten (1592) y comparándola con una imagen actual del planeta Tierra diría lo contrario: ¡qué poco ha cambiado el mundo! quizás, lo que ha cambiado realmente ha sido el hombre.

Figura 6. Sgrooten, Ch.: Orbis terrestris descriptio, s. XVI

Figura 6. Mundo. Sgrooten, Ch.: Orbis terrestris descriptio, s. XVI


Referencias

Blaeu, W. J. (1640): Theatrum Orbis Terrarum sive Atlas Novus. Amsterdami: Apud Iohannem et Cornelium Blaeu

Braun, G., Hogenbergius, F. (1588): Civitates Orbis Terrarum. Liber Primus. [Coloniae Prostant: Apud Auctores Anverpiae: Apud Philippum Gallaeum Coloniae Agrippinae: Apud Godefridum Kempensem, Sumptibus Auctorum]

Janssonius, J. (1646): Atlas Novus, sive Theatrum Orbis Terrarum. Amstelodami : Apud Ioannem Ianssonium

Mercator, G. (1633): Gerardi Mercatoris Atlas ou representation du Monde Vniversel et des parties d’ice lui. Amsterodami: Sumptibus typis aeneis Henrici Hondij

Middleton, N. (2016). Atlas de países que no existen. Barcelona: Planeta

Ortelius, A. (1570): Theatrum Orbis Terrarum. Antuerpiae: Auctoris aere & cura impressum absolutumque apud Aegid. Coppenium Diesth

Sgrooten, Ch. (s. XVI): Orbis terrestris descriptio

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