Fotografías de la Primera Guerra Mundial en la BNE

La Iglesia de Reninghe (Bélgica) tras ser bombardeada

17/276/4/24. [La Iglesia de Reninghe (Bélgica) tras ser bombardeada], 18 de junio de 1915. Foto Meurisse.

Este año 2018 se cumple el primer centenario de la Primera Guerra Mundial (1914-1918), uno de los episodios bélicos más transcendentales y mortíferos de la historia que redefinió por completo el orden mundial del largo siglo XX. En conmemoración de tan importante evento se han sucedido multitud de proyectos de diferente índole: desde la iniciativa europea de Europeana 1914-1918, que pone a disposición del público cerca de 500.000 documentos (cartas, documentos, fotografías, películas…) relacionados con la Gran Guerra o la recomendación de la UNESCO para reconocer y valorar el patrimonio subacuático del conflicto (los barcos y submarinos hundidos durante la guerra), hasta iniciativas privadas como el videojuego Valiant Hearts (Ubisoft, 2014). En colaboración con el proyecto estatal francés Mission du Centenaire 14-18, o el excelente canal de YouTube The Great War, que narra semana a semana el transcurso de la guerra. En estas circunstancias, la Biblioteca Nacional de España se ha sumado a la aniversario de este centenario catalogando y digitalizando un fondo fotográfico sobre la Primera Guerra Mundial que se encontraba en esta institución y que ya está disponible a través de la Biblioteca Digital Hispánica.

Dicho fondo contiene 486 fotografías distribuidas en dos colecciones: la primera, con signatura 17/275 y 280 fotografías, se compone de imágenes que se encontraban en la BNE y cuyo origen es desconocido. La segunda, con signatura 17/276 y 206 imágenes, es una generosa donación realizada por Miguel García Díaz en 2009. Las imágenes, salvo un reducido número de reproducciones fotomecánicas, son en su mayoría positivos fotográficos sobre papel baritado de 9×13 y 13×18. Todas son fotografías de prensa de diversas agencias europeas o fotografías propagandísticas generadas por los países. Por este motivo, casi todas disponen de notas (manuscritas o mecanografiadas) y sellos al verso que describen el contenido y la autoría de la imagen.

Cajas de cartón antiácido de 32x32

Cajas de cartón antiácido de 32×32 cm donde se encuentran almacenadas las fotografías de este fondo. Fotografía del autor

Este conjunto fotográfico había permanecido a la espera de ser catalogado. Por supuesto, se había asegurado su preservación, se había realizado un inventario de las fotografías y una agrupación temática, por lo que se conocía relativamente bien el contenido de las imágenes. El que escribe estas líneas se ocupó de reorganizar temáticamente las fotografías, recolocarlas en fundas de poliéster y en cajas de cartón libres de ácidos, investigarlas y, finalmente, catalogarlas.

Ambas colecciones comparten simetría conceptual en su organización temática, de forma que aun partiendo de contenidos algo diferentes están estructuradas de la misma manera. Todos los temas propuestos orbitan en torno a conceptos nucleares: lo militar (ejércitos en función de su nacionalidad, prisioneros, armamento…), los efectos de la guerra (fotografías de efectos de los bombardeos, heridos, muertos y cementerios), personajes relevantes (de nuevo en función de su nacionalidad) y lo civil (vistas de localidades, población civil y actos públicos). Y las fotografías más abundantes son las de los ejércitos francés, inglés y alemán, así como las que muestran la destrucción causada por los bombardeos.

Soldado alemán sosteniendo dos granadas

17/275/15/6. [Soldado alemán sosteniendo dos granadas]. Foto Servicio Alemán de Informaciones

Pero más allá de sus temáticas este fondo posee una distribución geográfica y temporal interesante: casi la totalidad de las fotografías que ha sido posible datar fueron realizadas durante los tres primeros años del conflicto, siendo prácticamente inexistentes las del período final de la guerra. Y de la misma forma casi todas las imágenes fueron tomadas en el frente occidental. Concretamente, el país más fotografiado fue Francia, seguido de Bélgica e Inglaterra. En este sentido las dos colecciones son muy diferentes: la signatura 17/275 es muy variada geográficamente y hay fotografías casi de todas las naciones involucradas, mientras que la 17/276 se centra sobre todo en el territorio francés.

Respecto a la autoría de las imágenes, la Primera Guerra Mundial fue documentada fotográficamente por tres agentes tal y como plantea Jane Carmichael: las agencias de prensa, los propios ejércitos (departamentos de propaganda) y los amateurs (civiles y soldados en el frente)[1]. Como ya se indicó más arriba, este fondo se compone principalmente de fotografías generadas por agencias fotográficas europeas, de las cuales destacan por calidad y cantidad las francesas Meurisse[2] y Chusseau-Flaviens[3], la anglosajona Central News[4] y las alemanas Berliner Illustrations-Gesellschaft[5] y Gebrüder Haeckel[6]. No obstante, más allá de estas autorías corporativas ignoramos la identidad concreta de los fotógrafos dado que sus nombres no están indicados.

17/275/2/17. Artillería inglesa en campaña. Una sección de anteojos para regular el tiro.

17/275/2/17. Artillería inglesa en campaña. Una sección de anteojos para regular el tiro. Foto Vidal.

Por otra parte, la Gran Guerra fue el primer conflicto bélico en el que las potencias beligerantes fueron realmente conscientes del potencial propagandístico de la imagen, por lo que se crearon departamentos específicos para generar documentación gráfica y censurar fotografías: Francia creó la Section Photographique de l’Armée, Inglaterra creó un departamento similar en la War Propaganda Office y así actuó también Alemania. Este archivo contiene algunas fotografías generadas por el Servicio Alemán de Informaciones y por su equivalente británico, que recibe el nombre de Central News War Staff.

Por último, conviene remarcar la importancia de este fondo como objeto de estudio para la historia de la fotografía. Por supuesto, no es posible extraer conclusiones generales partiendo de estas fotografías dado que este fondo no es representativo de toda la fotografía realizada durante el conflicto. Como decía Didi-Huberman, «lo propio del archivo es su laguna, su naturaleza horadada». Pero si es posible encontrar algunas características generales de la fotografía de la Gran Guerra en este fondo.

Sello de censura al verso de una fotografía

17/276/4/26 [Sello de censura al verso de una fotografía]

Una de las particularidades más notorias presente en este fondo es la total y completa ausencia de violencia y muerte. Siendo esta la esencia de cualquier guerra resulta sorprendente comprobar que estos asuntos son evitados o tratados con una discreción absoluta. No hay imágenes de cadáveres ni heridos moribundos o mutilados: sólo heridos recuperándose en hospitales. El auténtico alcance de la guerra en cuanto a pérdida de vidas humanas permanece invisible para la cámara. El motivo por el que se ocultó deliberadamente esta faceta de la guerra tenía que ver, por supuesto, con la propaganda: mostrar cadáveres y heridos graves desalentaría a las tropas y a la población. Aunque hubo excepciones, como el diario francés Le Miroir que tomó y publicó este tipo de imágenes durante la contienda o la aproximación retrospectiva Krieg dem Kriege! (1924). ¡Guerra a la guerra!, en español) del anarco-pacifista Ernst Friederich (1894-†1967) que contiene imágenes de la guerra de una dureza inusitada, en general se prohibió la publicación de estas imágenes por parte de las autoridades militares.

Cuatro soldados germanos junto a una tumba con más de una decena de cascos alemanes

17/275/3/1. [Cuatro soldados germanos junto a una tumba con más de una decena de cascos alemanes (pickelhaube)]. Posterior al 12 de septiembre de 1914. Foto Berliner Illustrations-Gesellschaft.

Y puesto que no se podía mostrar el componente violento de la guerra, los fotógrafos se afanaron en retratar la cotidianeidad de los soldados en la retaguardia y los actos oficiales en los que intervenían personajes relevantes. Esta es otra característica de la fotografía de este período, y es especialmente notable en este fondo ya que hay un gran número de imágenes que muestran desfiles, saludos militares, visitas de generales a las trincheras, soldados en maniobras o disfrutando del tiempo libre… Es decir, se ofrecía una visión costumbrista, simpática e idealizada de la guerra desprovista de cualquier elemento pernicioso para la opinión pública. En estas imágenes no se reflejan las paupérrimas condiciones de las trincheras, el estado psicológico real de los soldados (la neurosis de guerra fue otra de las novedades que trajo consigo la Gran Guerra) o la dramática pérdida de vidas humanas. El único aspecto dañino de la guerra que se fotografió sin limitaciones y que abunda en este fondo fue la destrucción provocada por la artillería en las ciudades, especialmente visible en las iglesias, catedrales y monumentos afectados por los bombardeos.

Un soldado francés recibe un corte de pelo

17/276/5/31. [Un soldado francés recibe un corte de pelo]. Foto Meurisse.

Por último, desde un punto de vista formal también hay unas cualidades omnipresentes en la fotografía de la PGM. En primer lugar, todas las imágenes presentan un plano general. De modo excepcional encontramos algunos primeros planos de soldados y oficiales al ser retratos, pero no son habituales en absoluto. Y aún disponiendo de objetivos ciertamente luminosos y emulsiones relativamente rápidas, las dificultades técnicas seguían siendo un inconveniente importante en muchos casos (tiempos de obturación lentos; negativos de vidrio frágiles, pesados y voluminosos; cámaras de objetivos fijos y aparatosas; uso de trípodes…), por lo que apenas hay fotografías con movimiento. Predominan en consecuencia las fotografías de objetos estáticos y los posados. En segundo lugar, y aunque pueda parecer una obviedad, todas los positivos fotográficos de este archivo son en blanco y negro. Esta no es una cuestión baladí, ya que durante la Primera Guerra Mundial se realizaron miles de fotografías en color (véase esta escueta selección que ofrece Getty Images o el excelente catálogo de Taschen) gracias a los autocromos comercializados desde 1907 por los hermanos Lumière[7].

Ramiro López Abril
Historiador del Arte
Universidad Complutense de Madrid

 

[1]Jane CARMICHAEL, First World War Photographers (Londres: Routdledge, 1989), 1.

[2]Agencia francesa fundada por Louis Meurisse en 1909 y operativa bajo esta denominación hasta 1937. El archivo fotográfico fue adquirido por la Bibliothèque nationale de France (Biblioteca Nacional Francesa) en 1961. «Les photographies de l’agence Meurisse», Bibliothèque nationale de France (BnF) [en línea], http://blog.bnf.fr/gallica/index.php/2011/04/12/les-photographies-de-lagence-meurisse/

[3]Agencia francesa fundada por Charles Chusseau-Flaviens que funcionó entre la última década del siglo xix y la década de los veinte del siglo xx. Juan PANDO DESPIERTO, El mundo militar a través de la fotografía (1840-1927), vol. III (Madrid: Ministerio de Defensa, Secretaría General Técnica, 2007- 2008), 845-846.

[4]Agencia de noticias fundada por William Saunders (1823-†1895) en 1863 y que probablemente comenzó sus actividades fotográficas hacia el cambio de siglo. Archivo General Militar de Madrid, La Gran Guerra: una visión desde España. Fotografías del Archivo General Militar de Madrid, catálogo de la exposición celebrada en el Centro Cultural Conde Duque, del 14 de octubre al 30 de noviembre de 2014 (Madrid: Asociación de Amigos de la Historia y Cultura Militar, 2014), 153.

[5]Berliner Illustrations-Gesellschaft (Sociedad de Ilustraciones de Berlín, en español) fue fundada en 1900 por el fotógrafo Karl Ferdinand Delius (1877-†1962) junto con los empresarios Heinrich Sanden y Martin Gordan. Se mantuvo abierta hasta la llegada al poder del Partido Nazi en 1934. Paralelamente en 1908 abrieron otra agencia en París con el nombre galicado de Karl: «Charles Delius». Nathalie NEUMANN, «Pionier Der Fotovermarktung. Charles Delius (1877–1962) Und Sein Fotoarchiv», Fotogeschichte. Beiträge zur Geschichte und Ästhetik der Fotografie [en línea], http://www.fotogeschichte.info/bisher-erschienen/hefte-ab-126/142/fg-142-forschung-delius/

[6]Gebrüder Haeckel (Hermanos Haeckel, en español) fue una agencia fotográfica formada por los hermanos Otto (1872-†1945) y Georg Haeckel (1873-†1942), dos de los mejores fotoreporteros alemanes de la primera mitad del siglo XX que colaboraron con la Berliner Illustrierte Zeitung. Haeckel-Foto [en línea], http://www.haeckel-foto.de/ueber-die-fotografen-georg-und-otto-haeckel

[7]Los autocromos son positivos fotográficos en color sobre placas vítreas. Patentados por los hermanos Lumière, fueron producidos industrialmente entre 1907 y 1935 permitiendo al gran público la toma de imágenes en color. Bertrand LAVÉDRINE, (Re)Conocer y conservar las fotografías antiguas (París: Comité des travaux historiques et scientifiques, 2010), 86-91.

 

Referencias

Georges DIDI-HUBERMAN, Arde la imagen (México, Oaxaca: Ve y Televisa, 2012), 18.

Laurent VERÁY, «Filmar la Gran Guerra: entre información, propaganda y documentación histórica», L’Atalante 21 (enero-junio 2016), 27

Emma CAMARERO CALANDRIA y Mariona VISA BARBOSA, «Fotoperiodismo y reporterismo durante la I Guerra Mundial. La Batalla del Somme (1916) a través de las fotografías del ABC», Historia y Comunicación Social 18 (2013), 89.

Susan REED, «Ernst Friedrich and his War against War», British Library. European studies blog [en línea], 5 de junio de 2018. http://blogs.bl.uk/european/2018/06/ernst-friedrich-and-his-war-against-war.html

Mauricio SÁNCHEZ MENCHERO, «Las consecuencias de la guerra en las emociones y la salud mental. Una historia de la psicopatología y medicalización en los frentes bélicos de Occidente (1914-1975)», Revista de Estudios Sociales 62 (octubre 2017), 90-101. https://journals.openedition.org/revestudsoc/1042

 

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