Encuadernación de Giovanni Battista Grimaldi, una pieza singular

Una de las más importantes colecciones de encuadernaciones -por su cantidad y calidad- existentes en nuestro país, se encuentra en los diferentes depósitos de fondo antiguo de la Biblioteca Nacional de España. Su procedencia es diversa: incautaciones, desamortizaciones, compras, donaciones….Con ella, se puede realizar un detallado estudio de la evolución del arte ligatorio desde sus inicios – con las obras románicas y góticas del siglo XV-, hasta las más modernas de los siglos XIX y XX.

Dentro de este amplio período histórico, existen una gran variedad de estilos decorativos. Algunos de ellos, son exclusivos de nuestro país, como pueden ser el mudéjar, de ascendencia árabe –s. XV-XVI-, el plateresco –s. XVI-;  o de cortina –s. XIX. Durante el siglo XVI en España, muchos libros aparecen cubiertos por pieles de becerrillos con decoración de ruedas gofradas de estilo plateresco. Tal vez, por este motivo, son más escasas las procedentes de la Italia renacentista elaboradas en talleres venecianos, romanos o milaneses.

Del esplendor artístico que vivió la actual Italia durante los siglos XV y XVI, se vio beneficiado el mundo de la imprenta y la encuadernación. La aparición de mecenas y grandes bibliófilos que encargaban obras artísticas para embellecer sus bibliotecas, tuvo como consecuencia que surgieran numerosos talleres. La gran demanda de trabajos -consecuencia de la invención de la imprenta-, provocó un aumento del número de impresores. Muchos de estos talleres que se encargaban de terminar la impresión de un libro, abrían un taller de encuadernación junto al de la imprenta. Es el caso de Aldo Manuzio auténtico revulsivo del florecimiento de la encuadernación en Italia y Francia.

Los trabajos realizados en estos talleres tenían el atractivo de la introducción del uso del oro en la encuadernación que hacía mucho más vistosas las obras, a diferencia de las sobrias tapas alemanas gofradas en piel de cerdo.

Si en Francia eran coleccionistas -como Francisco I, Enrique II o Jean Grolier – los que deseaban enriquecer sus bibliotecas con bellas encuadernaciones, en Italia son los nobles, papas y cardenales. Familias como los Médicis, los Orsini, los Borghese, los Colonna, los Aldobrandini, o bibliófilos como T. Maioli embellecieron sus librerías con volúmenes artísticamente encuadernados.

Encuadernaciones de medallón

A los diseños creados  a base de decoraciones con entrelazos realizados con hilos dorados, surgió un diseño original: la incorporación en el centro de la tapa de un medallón oval similar a un camafeo, incluyendo en su interior escenas mitológicas o figuras alegóricas de inspiración clásica.

En nuestro país, existen pocos ejemplos de encuadernaciones de este tipo. Una de ellas, es la de Diego Hurtado de Mendoza, [1] que alberga la biblioteca del Monasterio de El Escorial. Diplomático y miembro de una de las más poderosas familias de su tiempo, estuvo de embajador en Venecia y Roma en la época de mayor florecimiento de las artes del libro.

La mayor parte de su biblioteca fue encuadernada en piel de dos colores- rojo y negro-, unidos por el lomo. Sobre el centro de las dos tapas, aparece una placa en relieve. Generalmente, este camafeo está enmarcado por un sencillo recuadro de un hilo dorado con hierros aldinos en las esquinas; todo ello acompañado de la parrilla gofrada, supralibros de la biblioteca de El Monasterio de El Escorial.

 

Encuadernación de Giovanni Battista Grimaldi

Diógenes Laercio. BNE Signatura R/31213

 

Dentro de la variedad de motivos de esta técnica decorativa de los medallones o camafeos aplicados en las encuadernaciones, destacan por su belleza las que en el interior del óvalo, aparece el dios Apolo que conduce un carro persiguiendo al caballo Pegaso que relincha en lo alto de una roca. Alrededor del medallón aparece una inscripción en griego que podría traducirse como “todo derecho y sin desviarse”. [2]

Se sabe que estas encuadernaciones se realizaron por encargo de un bibliófilo italiano durante un corto periodo de tiempo y que su biblioteca se dispersó en el s. XVII. Durante mucho tiempo, se atribuyó la procedencia al médico personal del papa Urbano VII, Demetrio Canevari (1559-1625), pero en 1975 Anthony Hobson, el mayor especialista en encuadernación renacentista italiana, concluyó que pertenecían al banquero genovés Giovanni Battista Grimaldi (1524-1612). [3]

En su estudio, Hobson explica que su biblioteca fue encuadernada en tres talleres romanos y eran libros editados entre los años 1540 y 1548, – la edición de la BNE es de 1543-.

Durante el siglo XIX, estas encuadernaciones despertaron una extraña fascinación entre los bibliófilos, libreros y bibliómanos. Ante la gran demanda, un encuadernador de Bolonia, Vittorio Villa, quien poco antes de morir reconoció su fraude, se dedicó a falsificar estas obras y ofrecerlas a libreros de la talla de Quaritch quien las fue vendiendo a través de los catálogos de sus subastas.

Guglielmo Libri y sus falsificaciones

Detrás de esas falsificaciones, estaba el conde Guglielmo Libri, uno de los mayores impostores y experto en el robo de libros y manuscritos, que actuó en bibliotecas públicas francesas e italianas a mediados del siglo XIX. [4]

Hombre de formación científica, matemático y físico, era miembro de la Academia de Ciencias de Francia. Con el prestigio que le daba su pasado aristocrático, fue nombrado inspector de las bibliotecas públicas francesas; era como meter al zorro en el gallinero. No solo se dedicó a expoliar libros y documentos, sino también a falsificar firmas de personajes ilustres o marcas de procedencias. Entre sus fechorías, son conocidas la extracción de cerca de 64 folios de manuscritos de Leonardo da Vinci que poseía el Instituto de Francia o  cartas originales de René Descartes, algunas de ellas aparecidas en 2009 en una universidad de Filadelfia.

Encuadernación de Giovanni Battista Grimaldi

Encuadernación de estilo Grimaldi, BNE Signatura R/2416

 

En realidad, Villa más que falsificar lo que realizaba era una adulteración, puesto que utilizaba tapas originales del siglo XVI escasamente decoradas, se completaba la ornamentación con nuevos hierros, se dejaban las puntas golpeadas y por último, se envejecía el brillo del nuevo dorado.… todo un trabajo de artesanía.

Según un estudio realizado en 1950 por un librero anticuario florentino [5], hoy en día se sabe que comparando cualquiera de las 145 verdaderas encuadernaciones conservadas con las falsas, se aprecian notables diferencias analizando únicamente el medallón.

camaFEO1.- En las encuadernaciones auténticas, el medallón está grabado sobre una plancha y la inscripción griega, está dorada letra a letra. Las nubes están pintadas sobre el cuero, no grabadas con la plancha. En las falsas, toda la decoración del medallón está estampado con la misma plancha.

2.- En las encuadernaciones auténticas, el caballo mira hacia el espectador. En las falsas, el caballo mira hacia atrás.

3.- En las tapas auténticas, el látigo no sobrepasa la cabeza del caballo. En las falsas, el látigo es más largo y su extremo se acerca a la cabeza del caballo.

4.- En las encuadernaciones auténticas las ruedas del carro tienen seis radios. En las falsas, cuatro.

Afortunadamente, después de revisar estos pequeños detalles,  “nuestra” encuadernación de estilo Grimaldi, con signatura  R/2416, podemos deducir que es original, está en buen estado y protegida por una caja de conservación libre de acidez.

Las tapas protegen dos ejemplares escritos en italiano con fechas de 1543 y 1545 respectivamente. Por cierto, esta era otra de las características de la biblioteca de J.B. Grimaldi: asociar el color de las pieles con que se revestían sus libros con el idioma en el que estaban impresos. La piel marroquin roja, cubría los libros impresos en italiano, como el ejemplar de la BNE y los publicados en latín, en cuero de diferentes colores oscuros.

 

[1] Número 16 de la revista Encuadernación de Arte: Anthony Hobson.- Diego Hurtado de Mendoza

[2] Luis Checa Cremades.- Los Estilos de Encuadernación; Pag.264-274

[3] Anthony Hobson.- Apollo and Pegasus. An enquiry into the formation and dispersal of a renaissance library

[4] Alessandra Maccioni Ruju & Marco Mostert.- The Life and Times of Guglielmo Libri (1802-1869)

[5] Arturo Laria.- Las reliures “pseudo-canevarines” o “pseudo-farnesines”.

 

Recursos relacionados

Exposición virtual: Piel sobre Tabla. Encuadernaciones mudéjares en la BNE.

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Esta entrada tiene 5 comentarios

  1. Las encuadernaciones cuentan historias increíbles y nos enseñan que la historia no sólo está en los textos: magnífica investigación Carlos, ¡muchas gracias por el post!

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