En busca de los sonidos rotos

DiscosPizarra_DSC8718Tuvieron su estrella durante más de cincuenta años, entre sus ondas contenían voces, sonidos, músicas, canciones populares, los nuevos ritmos… Pero al aparecer el vinilo, los discos de pizarra empezaron a pasar al olvido y su fragilidad les puso en peligro de extinción. La Biblioteca Nacional de España guarda miles de discos de pizarra y digitaliza sus sonidos para que vuelvan a brillar. En ese proceso es inevitable encontrar algunos discos  partidos en varios fragmentos. Sin embargo, eso no significa que sean inservibles. Con mucho cuidado se limpian, se pegan, se “curan” y vuelven a cobrar vida los sonidos rotos.

El paso del tiempo y su manipulación, hace que este tipo de material se fragmente con mucha facilidad. Para su reconstrucción, se lleva a cabo un proceso artesanal de pegado para su posterior digitalización y subida a la Biblioteca Digital hispánica. Gracias a esta labor de recuperación, se han restablecido ya 30 discos de pizarra fracturados de los más de 21.000 que forman la colección. Así, obras como Los calabreses. Tarantela, El juramento. Romanza, El Cristo de la Laguna: isas o Maruxa. Canción de Rufo son ahora consultables a través de la página web de la Biblioteca Nacional.

Lo primero que se hace en el tratamiento del disco es pegar las diferentes partes en las que está dividido. Para ello, se usa un plato giradiscos que sirve como punto de apoyo para la reparación. Sobre él, se pone un papel de periódico como base, y, encima, se coloca la pieza de pizarra, que sirve de guía para la unión de los fragmentos, con un contrapeso en la parte superior para evitar su movimiento.

DiscosPizarra_DSC8805La unión de los trozos se realiza con una mezcla especial de dos pegamentos para pizarra. Una vez que se tiene hecha la composición, y antes de que fragüe, se aplica el pegamento de forma homogénea en el filo del disco donde se producirá la unión. Después, se rasga con un cúter el papel de periódico que sobra por el lado del pegamento. Así, la hoja ayuda a la hora de retirar el adhesivo que se haya podido salir de la superficie de soldadura, y, además, se evita que quede fijado en la cara opuesta del disco.

El momento más delicado de la operación es la unión de las dos fracciones. Con mucho cuidado, se juntan los trozos, alineando los surcos del disco en ambos extremos. Cuando ambas piezas están en la situación deseada, se debe mantener la presión durante unos minutos, hasta que el pegamento quede totalmente seco.

Tras este proceso, siempre quedan algunos restos que se deben limpiar antes de comenzar con la digitalización del disco. Con el uso de una lupa, se consigue una mejor visión de los surcos de la pizarra, y, mediante la utilización de una aguja de coser, se retiran aquellos sobrantes de pegamento adheridos a la superficie.

En el momento que el disco está completamente restaurado y libre de restos, se pasa a realizar su digitalización, a través de distintas técnicas informáticas. Una vez finalizado este procedimiento, se hace una limpieza digital del audio que se encuentre en mal estado. Mediante su edición, se restaura el audio, eliminando el ruido y los chasquidos que son ajenos contenido armónico del disco. Gracias a estos arreglos, el usuario podrá oír una versión totalmente renovada de estos registros sonoros.

 Rocío Olivares
Borja Sierra (vídeo)

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Esta entrada tiene 4 comentarios

  1. Bueno, ese sistema de pegado ya se realiza hace tiempo, al verlo creía que se solucionaría algo más respecto a la calidad de reproducción final. De todas formas para la posterior digitalización es un excelente recurso.
    Me gustaría saber el sistema de limpieza que utiliza la biblioteca para los registros de pizarra, ya que por las características de su material no se puede hacer mediante ultrasonidos como los vinilos.
    Un saludo.

  2. ¡Qué interesante! esta biblioteca es una mina de oficios desconocidos y apasionantes…
    Desde luego que no son solo libros lo que se guarda aquí, pero además no solo sois bibliotecarios, sois casi superhéroes.
    ¡qué envidia me dais!

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