El «Quijote» francés de Jacques Brel

El cervantino 2016, al que la Biblioteca Nacional se ha sumado con exposiciones, conferencias, publicaciones y otras actividades e iniciativas, toca ya a su fin. Uno de los aspectos que mayor interés ha suscitado, como es habitual en estas efemérides, es la recepción internacional de la obra cervantina; sirva como muestra el libro El Quijote universal: siglo XXI, coordinado por José Manuel Lucía Megías y editado por Antonio Machado Libros. También la música y el cine, como han subrayado recientemente Alicia García Medina y María Jesús López Lorenzo en este blog, ofrecen amplio testimonio de la repercusión de Cervantes y, sobre todo, del Quijote en otras culturas.

 
Cervantes en la BNEUna de las adaptaciones musicales más destacadas es El hombre de La Mancha, musical estadounidense de Dale Wasserman (libreto), Mitch Leigh (música) y Joe Darion (letras), estrenado en 1965 y una de las producciones más exitosas de todos los tiempos en el Broadway neoyorquino. Wasserman propuso un sugerente ejercicio de teatro dentro del teatro: recluido en una mazmorra de la Inquisición, Cervantes escenifica un simulacro de juicio en el que presenta pasajes de su manuscrito Don Quijote ante los demás presos, que ansían quemarlo; así pues, se trata tanto de una adaptación teatral del Quijote como de un retrato de su autor. El musical conoció ya en 1966 una versión española, dirigida por José Osuna y protagonizada por Luis Sagi-Vela y Nati Mistral. Pero la adaptación más sobresaliente, superior incluso al original, es la del cantautor belga Jacques Brel, el creador de la memorable “Ne me quitte pas” y uno de los representantes más ilustres de la canción francesa (de quien la Biblioteca Nacional conserva notables fondos en sus colecciones de registros sonoros y partituras). Brel asistió nada menos que cinco veces al musical en Nueva York, y le cautivó hasta tal punto que decidió traducirlo al francés con la colaboración de Sylvie Rivet, su amante parisina, y dar vida en escena a Cervantes y al protagonista de su novela.

Brel se identifica con don Quijote en cuanto soñador solitario, en cuanto poeta y utopista Clic para tuitear

 

Calendario Mural de Don Quijote de la Mancha“El alcohol es rubio, / el diablo está con nosotros, / la gente sin España / tiene necesidad de los dos”, entona Brel en “La bière”, incluida en su álbum J’arrive (1968). El chansonnier elogió con frecuencia a España (no así la llamada fiesta nacional, que tachó de espectáculo bárbaro y abyecto en su canción “Les toros”), pero su fascinación por el Quijote tiene raíces más profundas. Brel se identifica con don Quijote en cuanto soñador solitario, en cuanto poeta y utopista; faceta del hidalgo manchego que, por lo demás, interesa especialmente a los cantantes franceses y francófonos: escúchense, por ejemplo, “Don Quichotte et Sancho”, de Claude Nougaro, y “Quijote”, de Olivia Ruiz. En “La quête”, el tema principal del musical —más conocido como “The Impossible Dream”, su título en la versión original de la obra—, canta Brel: “Soñar un sueño imposible, / […] tratar, sin fuerza y sin armadura, / de alcanzar la estrella inaccesible. / Tal es mi búsqueda, / poco me importan mis posibilidades, / poco me importa el tiempo, / o mi desesperanza”. La aspiración perpetua a lo inalcanzable es propia del pensamiento romántico, como lo es también la defensa del individuo, excepcional y poético, frente a la sociedad, uniforme y prosaica, que Brel encuentra reflejada a la perfección en el Quijote y que moldea líricamente en “L’homme de La Mancha”, el primer corte del musical: “Escúchame, / mundo pobre, mundo insoportable, / […] has caído demasiado bajo, / eres demasiado gris, eres demasiado feo, / mundo abominable. / Escúchame, / un caballero te desafía. / Sí, soy yo, don Quijote, / […] siempre al servicio del honor, / porque tengo el honor de ser yo mismo” (la versión francesa de Brel, desde la que traducimos, hace mayor hincapié en el individualismo de don Quijote que el texto original inglés de Joe Darion). Por último, el cantante belga, siempre con la mirada vuelta hacia la infancia, siempre obsesionado con preservar el candor y la curiosidad de la niñez, veía en don Quijote a un verdadero niño grande por su pureza de ánimo y su despreocupación.

Jacques Brel en Datos.bne.esEl Quijote de Brel se estrenó en octubre de 1968 en Bruselas y dos meses después en París. La música —publicada en elepé por el sello Barclay— maridaba géneros como el musical de Broadway, la opereta y el jazz, todo ello con el aroma español aportado por la guitarra flamenca. (La introducción de ingredientes hispanos en los acercamientos musicales foráneos al Quijote es muy frecuente; las canciones de Don Quichotte à Dulcinée, de Ravel, y la ópera Don Quichotte, de Massenet, son dos buenos ejemplos). No convenció a todo el mundo, aunque “La quête” se convertiría en un clásico del catálogo de Brel. Sí lo hizo, en cambio, su actuación. Brel puso todo su carisma escénico, su vehemencia gestual y su garra vocal al servicio del Caballero de la Triste Figura. Su encarnación de don Quijote es sencillamente magnífica, y no es de extrañar que le reclamaran que llevara el musical a Suiza, Canadá, Italia e incluso a Broadway, a lo que el belga, físicamente exhausto y aburrido tras nada menos que ciento cincuenta representaciones en París, se negaría.

Tras dar carpetazo al Hombre de La Mancha, Brel prácticamente se retiraría de la palestra musical; reaparecería un decenio más tarde, poco antes de su muerte, para entregar su gran obra maestra, Les Marquises (1977), un álbum crepuscular y testamentario tan conmovedor como los que nos han dejado en 2016 David Bowie (Blackstar) y Leonard Cohen (You Want It Darker). Su Quijote, en fin, quedaría como uno de los hitos de su carrera.

 

Bibliografía seleccionada:

— Close, A. J.: La concepción romántica del “Quijote”. Barcelona: Crítica, 2005.

— García Gil, Luis: Jacques Brel: una canción desesperada. Lleida: Milenio, 2009.

— Lolo, Begoña (ed.): Visiones del “Quijote” en la música del siglo XX. Alcalá de Henares, Madrid: Centro de Estudios Cervantinos, 2010.

— Robine, Marc: Le roman de Jacques Brel. París: Anne Carrière; Brézolles: Éditions du Verbe, 2016.

— Todd, Olivier: Jacques Brel: une vie. París: Robert Laffont, 2014.

 

 

Comparte

Esta entrada tiene 2 comentarios

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *