El nuevo entorno de la Biblioteca Digital Hispánica

Nuestra Biblioteca Digital ha estrenado nueva interfaz. A pesar de ser una de las herramientas principales de la Biblioteca, no contaba con un punto de acceso acorde con la importancia de su contenido. Todos los indicios parecían mostrar que no era lo suficientemente conocida y empezamos a pensar que una de las grandes trabas era que no contaba con un portal claro y atractivo que mostrase a los usuarios sus contenidos, así que decidimos empezar a trabajar en ello.

Vamos a poner un poco de orden

Uno de los principales problemas que nos encontramos en la situación de partida fue la dispersión de la información. Había dos sitios distintos con información sobre la Biblioteca Digital Hispánica: uno, la web de la Biblioteca; y otro, la propia página de búsqueda.

Página de portada de la antigua Biblioteca Digital Hispánica

Había que unificar y valorar toda esa información para desarrollar una única página que contuviese todo.

Nos pusimos manos a la obra y empezamos evaluando la información que había en la parte de la web de la Biblioteca. Lo primero en lo que nos fijamos es en que no existía un mensaje claro. ¿Pero qué es la Biblioteca Digital Hispánica? Estábamos seguros de que nuestros usuarios no lo entendían. Así que, nuestro primer objetivo fue encontrar un mensaje que en unas pocas palabras descubriera qué estábamos presentando; claro, directo y que no dejara lugar a dudas.

Mensaje de bienvenida de la Biblioteca Digital Hispánica

Después, echamos un vistazo a los enlaces. Demasiada información. Además, jerárquicamente se le daba mucha importancia a la parte técnica del proyecto y a la colaboración a escala internacional pero no descubríamos al usuario todo el potencial de la herramienta que tenían delante. Después, al acceder a la página de búsqueda se encontraba otro entorno con más información… Nada amigable. Así pues, decidimos diseñar una nueva arquitectura de la información. Hicimos un listado con todos los enlaces para intentar organizarlos por temas y según su importancia. Conseguimos estructurar toda la información en tres grandes bloques:

  • Presentación
  • Descubrir colecciones
  • Acerca de la digitalización

¡Necesitamos un cambio de look!

La nueva interfaz que íbamos a desarrollar necesitaba reunir dos características fundamentales: trasmitir nuestra imagen y facilitar el trabajo a los usuarios.

Diseñamos una línea gráfica más acorde con la web de la Biblioteca, más simple y con tonos menos agresivos. Sabíamos que las propias obras iban a ser reclamo suficiente y nos limitamos a construirles un espacio donde pudieran destacar y exhibirse en lugar de rivalizar con ellas.

Para que el diseño funcionase tenía que lograr satisfacer las necesidades de los usuarios, que son encontrar y visualizar las obras que conserva la Biblioteca Nacional de España. Por lo tanto, el buscador tenía que representar un papel principal y tener una presencia indiscutible. Decidimos situarlo en la cabecera para que a nadie le pasase inadvertido. Pero sabíamos que mucha gente se frenaba en él porque, simplemente, no se le ocurría nada que buscar en ese momento. Así que dedicamos una página completa a “Descubrir las colecciones” para que sirviera de guía y para sugerir obras y colecciones relevantes. Esta página está pensada para facilitar un acceso más directo y visual a las colecciones y además nos sirve como escaparate de las obras únicas que reúne la Biblioteca.

Resultados

Nos moríamos de ganas de presentar el nuevo look, así que empezamos a experimentar con las primeras maquetas. Mostramos los bocetos a algunos usuarios para comprobar qué impacto tenía en ellos y quedamos muy satisfechos. Eran capaces de identificar dónde estaban, sabían qué tipo de contenido iban a encontrar y lo mejor de todo, en seguida, se lanzaban a la pestaña “Descubrir colecciones” para ver qué les ofrecíamos. El área donde se explica el proyecto quedaba visible para los que querían profundizar sin entorpecer el acceso a los contenidos principales tal y como habíamos previsto. La funcionalidad del buscador, sin embargo, no se entendía, y la gente dudaba antes de usarlo. De repente lo vimos claro, tenía que distinguirse inequívocamente de un buscador personalizado del sitio. Decidimos enfatizarlo y convertirlo en el elemento fundamental de la interfaz.

El resultado final es el que podéis ver hoy en día en el portal de la Biblioteca Digital Hispánica. ¡Echad un vistazo y contadnos cuál es vuestra experiencia!

Alicia Pastrana
Isabel Maldonado
Servicio de Web

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Esta entrada tiene 2 comentarios

  1. Enhorabuena porque la mejora es patente. Ahora ya solo falta que en lugar de colgar los PDF (algunos son tan pesados…), se pueda acceder con imágenes en JPG, por ejemplo, al igual que otras bibliotecas. Eso mejoraría muchísimo la navegación y la consulta.

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