El mundo en nuestras manos o cómo manipular el material cartográfico

¿Has desdoblado alguna vez el prospecto de un medicamento?, ¿has sido capaz de volverlo a doblar de la misma forma? Si has experimentado la frustración de no conseguirlo entonces sabes cómo se siente en ocasiones un bibliotecario cuando tiene que vérselas con un mapa. En seguida te contaremos por qué, pero antes pongámonos un poco serios, sólo un poco.

Una de las principales funciones de la Biblioteca Nacional de España (BNE) es garantizar el acceso y la difusión de nuestras colecciones, tanto a las generaciones presentes como a las futuras, como medio de enriquecimiento cultural, social y económico. Y por lo tanto una de las labores fundamentales del técnico auxiliar de biblioteca es llevar a cabo esta función, ya que aunque la BNE en los últimos años se ha esforzado mucho en acercar sus fondos a los ciudadanos a través de la digitalización, todavía un gran número de personas necesita consultarlos de forma presencial, lo cual no sería posible sin el trabajo entusiasta del personal que atiende nuestras salas de lectura.

Mapa de Borsano

Proceso de digitalización del Mapa de Borsano (1687)

Detengámonos un instante en la digitalización. Ésta ha permitido a miles de personas consultar gran cantidad de documentos sin moverse del sofá y sin quitarse el pijama. Por primera vez en muchos años cualquiera puede hojear el atlas Theatrum Orbis Terrarum de 1570 de Abraham Ortelius, con un café en la mano sin que el personal bibliotecario sufra un colapso. Pero dejando a un lado los aspectos estrictamente relacionados con la comodidad, con la digitalización se ha conseguido salvar otro tipo de obstáculos. Un buen ejemplo de ello lo encontramos en el trabajo llevado a cabo en el año 2015 con el mapa manuscrito del Principado de Cataluña de 1687 realizado por Ambrosio Borsano. Durante años este mapa ha colgado de las paredes del Servicio de Cartografía, lo que obligaba a los usuarios interesados en su consulta a visualizar su reproducción en transparencia, en las máquinas de microfilm o bien a pedir un permiso especial para poder acceder a la sala donde se halla y estudiarlo a través del grueso metacrilato que lo protege. Huelga decir que ninguna de estas dos vías permite analizar el mapa con el nivel de detalle y tranquilidad que permite la gran resolución con la que se ha sido digitalizado (puedes ver parte del proceso de digitalización en este vídeo).

Manipulación y consulta de la colección cartográfica

Aunque en ocasiones no sea imprescindible desplazarse hasta nuestras instalaciones, la biblioteca sigue acogiendo con especial devoción a aquellos investigadores que por una u otra razón necesitan consultar los documentos de forma presencial, puesto que es ahí, en la interacción con los usuarios, donde encontramos, desarrollamos, experimentamos y satisfacemos nuestra vocación de servicio público, a la vez que contribuimos a enriquecer su experiencia, colaborando para que su investigación sea más sencilla y precisa, y por ende más eficiente. Creemos que esta simbiosis entre usuario y personal bibliotecario es el marco en el que la función de la biblioteca cobra pleno significado.

Para estos usuarios presenciales, la figura del técnico auxiliar es una pieza clave en un doble sentido. Por un lado es el nexo de unión entre la colección y el usuario que acude a la sala de investigadores, ya que es su primer contacto con los recursos de la biblioteca y además es quien le ayuda en el uso del catálogo y en el manejo de otras fuentes de información. Y por otro lado garantiza el buen estado de conservación de las obras, ya que sabe perfectamente cómo debe manipular cada tipo de material, al tiempo que controla que el usuario haga un uso correcto del mismo.

Para estos usuarios presenciales, la figura del técnico auxiliar es una pieza clave en un doble sentido Clic para tuitear

Esto, que a priori parece una sencilla cuestión de preparación profesional, con la colección de cartografía de la BNE, puede llegar a convertirse en un auténtico desafío para el ingenio.

Pero ¿qué materiales integran la Colección de Cartografía de la BNE?

Materiales cartográficos

Selección de materiales cartográficos que se pueden consultar en la Sala Goya de la BNE

Si hiciésemos esta pregunta a personas de nuestro entorno la mayoría de ellas pensaría únicamente en “mapas” y en concreto en mapas en hoja suelta. Sin embargo existen muchos y diversos tipos de materiales cartográficos no tan conocidos y que requieren al igual que los mapas de una adecuada manipulación, un almacenamiento apropiado y una buena conservación. El mundo se nos presenta en formas muy diversas. No podemos tratar de la misma forma una esfera celeste, un mapa de seda, un mapa en relieve, un mapa desplegable, un atlas de gran formato o una postal geográfica, materiales todos ellos que podemos encontrar en la BNE.

Cada tipo de documento precisa de un mobiliario determinado. Nuestra esfera necesita de una vitrina que la proteja; el gran atlas requiere de una estantería que permita colocarlo en horizontal; también necesitaremos un planero o mueble horizontal para nuestro mapa en relieve, y un sistema de almacenaje de gran capacidad (que llamamos comúnmente rotativo) para las postales.

Mobiliario de cartoteca

Mobiliario para el transporte de material cartográfico

Además, cada uno de estos documentos precisa de un material de conservación concreto, como cajas de cartón libre de ácido, fundas de polietileno, entelados, tisús, etc. Estos materiales protegen cada obra y a la vez facilitan su manipulación, una manipulación que requiere también de un mobiliario de transporte que permita el movimiento de los documentos desde el depósito hasta la sala de consulta, carpetas, carros de distintos tamaños y usos, etc.

Finalmente la sala de lectura debe disponer de un mobiliario de consulta adecuado donde el usuario pueda llevar a cabo su investigación de la manera más apropiada y respetuosa con los materiales.

Hasta aquí la teoría. Ahora imaginemos una calurosa tarde en la que los usuarios ávidos de conocimientos buscan refugio (para el cuerpo y el espíritu) entre las frescas (a veces en exceso) paredes de nuestra sala. Y ahí estamos los diligentes auxiliares esperando las peticiones de los investigadores, de los comisarios de exposiciones, de los estudiantes, de los lectores ocasionales y no tan ocasionales que en esa tarde calurosa quieren consultar todo lo imaginable, como por ejemplo, la Carta sincronológica de historia universal de S.C. Adams (que mide “tan solo” 70 x 678 cm) o el Mapa del Reino de León de Auguste-Henri Dufour (que se despliega en 3 segundos y se pliega en 45 minutos, al más puro “estilo prospecto”),  o tal vez quieran ver el recién adquirido atlas portátil de Tomás López.

Un día cualquiera, nuestro día a día

Manipular todos estos documentos no es tarea fácil. Cuando el usuario solicita un documento cartográfico, el auxiliar debe prever qué tamaño y formato tiene, así como dónde está ubicado. Todos estaremos de acuerdo en que no es lo mismo transportar un mapa de 15,7 x 22 cm, como L’Espagne de Elías Baeck de 1710,  que aquel mapa de 7 metros de S.C. Adams que nos pidieron aquella tarde. Incluso en el caso del primero es posible que se necesiten dos personas para localizarlo, ya que por un capricho del destino nuestro pequeño mapa podría estar colocado en el fondo de su bandeja, debajo de todos los demás. Y aunque ustedes no lo crean, el saber sí ocupa lugar, y un conjunto de mapas superpuestos pesa, y pesa bastante.

Materiales necesarios para la consulta de fondos en la una cartoteca

Materiales necesarios para la consulta de un mapa

Para que lo visualicen, la secuencia completa sería algo así: alzar con una mano los mapas, extraer con la otra el documento solicitado sin que se produzca ningún daño por ninguna de las partes (auxiliar o mapa), introducirlo en una funda de polietileno, meterlo dentro de una carpeta para su transporte y subir la carpeta al carro. El tema de la carpeta y el carro no es baladí, puesto que necesitas tener las dos manos libres para lo que viene a continuación. Saca tu tarjeta del cordón porta tarjetas, pásala por el lector de seguridad para abrir la puerta, abre la puerta antes de que pasen los 7 segundos que tarda en volver a bloquearse, sujeta la puerta como puedas mientras que extiendes tus brazos para alcanzar el carro que seguramente dejaste demasiado lejos, y luego lo haces pasar en el ángulo correcto por el espacio que queda entre la puerta y tú.

Vuelve a repetir la operación con el montacargas, si has sobrevivido ya estás más cerca de la meta. Ahora toca arreglarte el pelo y poner tu mejor sonrisa para que nadie sospeche por lo que has pasado y llevar la carpeta a la mesa donde te espera el usuario, sacar el mapa y colocarlo adecuadamente en el pupitre.

Es evidente, por lo tanto, que lo adecuado es que sean dos los auxiliares que vayan a buscar el material solicitado (siempre y cuando estos dos auxiliares no constituyan el 100% de los efectivos disponibles en la sala). Si por ventura el documento cartográfico es de grandes dimensiones lo adecuado se torna imprescindible, ya que todo lo anterior se convierte en una labor titánica.

Un mapa desplegado en los pubitres de la Sala Goya de BNE

Un mapa desplegado en los pupitres de la Sala Goya de la BNE

No queremos dejar al lector de este post con la impresión de que nuestra responsabilidad es peor que una condena a trabajos forzados, ya que sobre todo nos deja buenos momentos y la satisfacción de saber que somos un puente entre el usuario y su investigación. Asimismo, queremos dejar constancia de la importancia de la labor del auxiliar y su incidencia directa en la buena conservación y manipulación de los fondos, reivindicando su papel como cara visible de la biblioteca.

Finalmente, si no saben qué hacer una calurosa tarde de verano, o necesitan buscar refugio (para el cuerpo y el espíritu), les invitamos a que vengan a nuestras salas de lectura a enriquecer sus conocimientos o satisfacer su curiosidad a través de nuestros fantásticos fondos.

Como ven, los auxiliares del Departamento de Bellas Artes y Cartografía conseguimos tener el mundo en nuestras manos, ahora bien, eso no significa que manipulemos el mundo… ¿o sí?

Isabel Chacón del Pino y Ángeles Díaz Sánchez

Obras mencionadas

León (Reino). Mapas generales. 1837. Mapa del Rno. de León y del Principado de Asturias [Material cartográfico] : con las nuevas divisiones / formado por A.H. Dufour, geógrafo. – . – Escala [ca. 1:564.000]. 8 Leguas Geográficas de España de 7572 varas castellanas ó 17 1/2 al Grado [= 9 cm]. – París : En Casa de Bulla Quai St. Michel Nº 25, 1837. – 1 mapa : grab., col. ; 80 x 54,5 cm pleg. en 19,5 x 14 cm. GMM/577

López, Tomás (1730-1802). Adlas Portatil y Geographico de la Peninsula de las Españas é Islas Adiacentes / Dispuesto pr. Dn. Tomas Lopez, para utilidad publica ; Corregido considerablte. aumentado y enriquecido con una vreve Descripcion Geographico-Historico-Politica y Militar de todas sus Provincias y Ofrecido a la Juventud Militar de la Península. – Lxª [Lisboa] : Carvº [Carvalho], [ca. 1812]. – 1 atlas (1 h., 18 mapas) : grab. col. ; 12 x 14 cm. GMM/3268

España. Mapas generales. Ca. 1710. L’Espagne / E. Baeck a H. sculps. et exc. a. V. ; C.P.P.S.V. – . – Escala [ca. 1.6.500.000]. 30 lieues de 3000 Pas 900 Chacune [= 2 cm]. – [S.l.: Ausburg] : [s.n.], [1710?]. – 1 mapa : grab., col. ; 15,7 x 22 cm. MV/3 ESPAÑA. MAPAS GENERALES. CA. 1710

Cataluña. Mapas generales. 1687. El Principado de Cattaluña y condados de Rossellon y Cerdaña hecho en el espacio de XII años por el Mre. de Campo D. Ambrosio Borsano, Quartel Mre. Genl. y Ingeniero Mayor del Real Exercito de Cattaluña, en que estan descritos todas las veguerias, collectas, ciudades, villas y lugares que pertenecen a cada vegueria y collecta consagrado ala Mag. Cattolica de Don Carlos II Rey de las Españyas Nro. Señor [Material cartográfico]. – . – Escala [ca. 1:196.000]. 9 Leguas de Castilla de una hora cada legua [= 25,5 cm]. – Barcelona y abril 7 de 1687. – 1 mapa : ms., col. ; 167,6 x 221 cm en h. de 238 x 293 cm. MR/43/ Nº 0

Ortelius, Abraham (1527-1598). Theatrum Orbis Terrarum [Material cartográfico] / [Abraham Ortelius]. – Antuerpiae : Auctoris aere & cura impressum absolutumque apud Aegid. Coppenium Diesth, 1570. – 1 atlas ([8], 53, [30] h.) : 53 mapas grab., calc. col. ; 42 cm. GMG/795

Carta sincronológica de historia universal de S.C. Adams / traducida del inglés por Francisco J. Zavala. – Nueva ed. corr. y aum. / por Manuel Álvarez del Castillo. – . – Escala indeterminada. – [Guadalajara, México] : Editor propietario Antonio Álvarez del Castillo, sucesor de los señores Jorge Heiser y Dionisio Meade, 1884 (Guadalajara, México : Litografía de José M. Yguizniz). – 1 mapa enrollado : cromolitografía col. ; 70 x 678 cm. MV/30 (ROLLO 23)

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Esta entrada tiene 7 comentarios

  1. Los mejores, con esos fondos que teneis… los mejores, os lo sabeis todo, los mejores, por el humor y la dedicación.
    Me comentan que hay otros muy buenos, también, en la cartoteca del IGN, ja, ja,ja,ja,ja,jaj,a,ja..

    Muchas gracias por vuestra labor.

  2. Me ha gustado conocer la parte oculta del trabajo de los bibliotecarios; contada de una forma tan didáctica y además… con sentido del humor.

    Buen trabajo!!

  3. Me ha gustado conocer la parte del trabajo que no vemos de los bibliotecarios; contado de una manera tan didáctica y además … con sentido de humor.

    Buen trabajo.

  4. Es estupendo poder viajar por las colecciones de la BNE con gente tan animada por su trabajo. Desde luego se resiente en las salas y en este artículo! Da ganas de pedir cartas a mi próxima visita!

  5. Qué bueno saber que la gente disfruta con su trabajo y que los estereotipados bibliotecarios gozan de un ácido sentido del humor.
    Un gran trabajo (el del día a día y el del post.), enhorabuena.

  6. Debería ser de obligado cumplimiento el reconocimiento de la labor de los auxiliares de la BNE, sin la cual, nos sería imposible disfrutar de autenias joyas
    las disfrutaré la próxima tarde calurosa de verano
    Un saludo

  7. Pues imagínate que encima os pidiéramos una mesa de luz para ver las filigranas papeleras de los mapas… que algunos lo hacemos

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