El Aguinaldo

Ya he sacado mis cuentas
y no le pago
a nadie.

Ni al sastre que me hizo estas solapas
como alas de palomo
ni al pobre almacenero
que no me vende azúcar
ni al Banco que me ahorca
ni al librero que gime
ni al destino que claro no recoge
las tiernas oraciones
que envío contra reembolso.

Ya he sacado mis cuentas
y no le pago
a nadie.

Cobraré el aguinaldo en billetes de uno a uno,
y me iré caminando por Dieciocho
silbando un tango amargo
como otro distraído.

Mario Benedetti

El Aguinaldo de Mario Benedetti me hizo recordar que  llegaban las Pascuas y con ello, las felicitaciones de Navidad. Desde hace ya unos años los trabajadores han cogido esa dichosa costumbre. Esconden su petición bajo una colorida y sugerente tarjeta de Navidad y esperan después dos pesetas de vuelta. Sin más demora, esta misma mañana el barbero llamó a mi puerta:

Felicitación de Navidad del barbero. 1930-1940.

Felicitación de Navidad del barbero. 1930-1940.

-¡Acuérdese del barbero, que le felicita las pascuas!- me dijo entusiasmado entregándome la tarjetilla, y esperó después su gratificación mientras recitaba la poesía.

«Un año más y, contento le serví con gran agrado; Y les serviré otros ciento si no me es adverso el hado. No me quejé de mi suerte y fui siempre fiel, sincero, y en lo atento y complaciente procuré ser el primero. Y con mi habitual franqueza y mi constante alegría, me acerco a usted con nobleza por ser el tan fausto día de Pascua de Navidad, para desearle que goce inmensa felicidad »

Y así, uno tras otro, el sereno, la modista, el panadero… todos te entregan una tarjeta colorida con una personalísima poesía que te recuerda el buen servicio que te han prestado durante el año. En otras palabras, se dedican a hacerte la pascua.

No es de extrañar pues que la gente se queje de esta práctica, incluso Bretón de los Herreros detestaba el aguinaldo: «¡Reniego del aguinaldo! pedigüeño, que me dices: ¡Felices pascuas! ¿Cómo quieres que las tenga si con tarjetas los unos, los otros con una arenga, no me dejáis importunos ni para una taza de caldo? ¡Basta, basta del aguinaldo!».

Los vecinos están empezando a actuar a la desesperada.  Hay algún padre que cada vez que siente la puerta, manda apagar las luces como si no hubiera nadie en la casa. Otros le ponen más imaginación y han decidido responder al aguinaldo con otra tarjeta «Muchas gracias: yo también felicito a usted las pascuas» y no hay motivo de ofensa, pues devuelven la cortesía.  Y es que se ha vuelto una práctica incómoda eso de pedir dinero con la excusa de que estamos en Pascuas.

Cristina del Estal

Galería de imágenes de los oficios

Postales de Navidad de la BNE (Aguinaldo)

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