Día Europeo de la Música Antigua. Pequeños tesoros patrimoniales en la BNE

Un año más el 21 de marzo se conmemoró Día Europeo de la Música Antigua. Así que hemos querido recuperar, ilustrar y homenajear esta celebración con tres piezas patrimoniales que se conservan en la Biblioteca Nacional de España, que custodia una  de las mayores colecciones de música impresa y manuscrita de nuestro país.

Son tres obras poco conocidas pero que en su tiempo tuvieron una gran influencia. Tres obras pequeñas fruto del trabajo de tres trabajadores de la música; hombres dedicados a la música en cuerpo y alma; hombres que día a día vivían para y por la música, que se empapaban de música italiana y francesa – la moda manda -, y, sin embargo conservaron sus raíces patrias.

Os presentamos, pues, tres breves y concisas notas sobre Sebastián López de Velasco, Andrés Lorente y José de Torres.

  • Sebastián López de Velasco, un visionario (1)

Poco sabemos de la vida de Sebastián López de Velasco. Según José López-Calo era “hijo de un músico de Segovia, Diego López de Arellano, que quizá le hubiera enseñado los primeros rudimentos de la música, aunque donde realmente la aprendió, incluida la composición, fue en la catedral de su ciudad natal, donde entró como niño de coro en torno a 1596. Era allí maestro de capilla Pedro Serrano, que fue su verdadero maestro también en la composición. De hecho, en 1607, siendo un joven de apenas veintiún años, ya opositó al importante magisterio de capilla de la catedral de El Burgo de Osma; en la votación quedó como segundo más votado, por lo que, al no poder tomar posesión de la prebenda el primer elegido, fue nombrado él, tomando posesión el 10 de diciembre de ese mismo año. En 1614 ganó, también por oposición, la plaza de maestro de capilla de la catedral de Segovia, y en 1618 la homónima de las Descalzas Reales de Madrid. Una grave enfermedad en la vista le fue impidiendo cada vez más el poder cumplir con las obligaciones de maestro de capilla, de modo que en 1635 pidió al Rey que le conmutara la plaza que ocupaba en las Descalzas Reales por una plaza titular en la catedral de Granada —que, lo mismo que la plaza de Madrid, era de Patronato Real—, gracia que el Rey le concedió.Vivió en Granada hasta su muerte”.

De la probablemente muy grande producción de López de Velasco solo conservamos dos obras: la que publicó en 1628 en Madrid, en la Imprenta Real, con el título de Libro de misas, motetes, salmos, magníficas y otras cosas tocantes al culto divino, y la publicada en 1635, también en Madrid y también en la Imprenta Real, el Arte de canto llano, “corregido y enmendado por Sebastián López de Velasco, Capellán de Su Majestad y Maestro de su Real Capilla de las Descalzas”, que el maestro de capilla de la catedral de Valladolid Francisco de Montanos había publicado en 1598 en Valladolid, y que luego se reeditó varias veces, tanto en vida de López de Velasco como después de su muerte.

Libro de missas, motetes, salmos, magnificas y otras cosas tocantes al culto divino

Libro de missas, motetes, salmos, magnificas y otras cosas tocantes al culto divino

El  Libro de misas, es una obra en 8 volúmenes del que, según el estudio introductorio de Rafael Mota Murillo realizado con motivo de la edición facsímil de la obra de López de Velasco, se conservan los cuadernos completos de las voces en la Biblioteca Nacional de España y en el Museo parroquial de Pastrana. Un ejemplar del Tiple se encuentra en la Biblioteca de Cataluña, (Palau VII, 142206),  en la Deutsche Staatsbibliotheck de Berlín, y en la Biblioteca Histórica de la Universidad Complutense.

La influencia de López de Velasco en el desarrollo de la música española es enorme, por cuanto que las obras que publica en su Libro de misas constituyen la primera muestra del nuevo estilo barroco en la música española, y precisamente en la música religiosa en latín. López de Velasco es un innovador: está anunciando la nueva estética barroca, si bien todavía de forma incipiente, aunque ya muy clara.

¿En qué se aprecia el nuevo estilo? Fundamentalmente, entre otras cosas, en que todas las composiciones tienen ya acompañamiento instrumental (no olviden que estamos hablando de obras polifónicas), y este hecho constituye una de las diferencias más importantes con todos los polifonistas precedentes (aunque este acompañamiento no es todavía continuo para toda la composición polifónica, como lo será más tarde, en plena época barroca). Otra innovación es el uso de dos coros con ocho voces distintas con las que jugar a placer, que incluso cantaban en lugares distintos de la iglesia, y, en fin, una música nueva e innovadora, algo así como un Bach en la meseta castellana.

Todo lo contrario de nuestro siguiente autor.

  • Andrés Lorente y el porqué de la música (2)
El porque de la Musica :en que se contiene los quatro artes de ella...

El porque de la Musica :en que se contiene los quatro artes de ella…

Tras el evocador título de El porqué de la música… se encuentra una gran obra didáctica que se convirtió en el  manual de aprendizaje musical más popular de la época (tengamos en cuenta que es una época en que todo autor que se precie casi siempre escribe su tratado de música). En ella se estudian los problemas básicos para la enseñanza de la música en lo tocante a proporcionalidad de compases, pausas, acordes y cadencias. En concreto el tratado consta de cuatro libros: en el Libro primero y arte de canto llano el autor trata de las definiciones de la música, entonaciones, número y transportación de los tonos, y las seis sílabas musicales; en el Segundo libro y arte de canto de órgano trata de todas las notas, figuras, puntos y puntillos, compás y sus divisiones, etc.; en el Libro tercero y arte de contrapunto establece un principio de composición musical, tratando, entre otras, de las definiciones de contrapunto, consonancia y disonancia; en el último Cuarto libro y arte de composición expone las reglas para hacer composiciones con diferentes número de voces. El Porqué de la Música está destinado a formar buenos maestros de capilla en un tiempo de fuerte competencia. Lorente fue hombre aferrado a la tradición polifónica española, rechazando la moda italiana de la música española de su época.

Era un hombre sumamente religioso; dedica su tratado a la Virgen Inmaculada (incluye una lámina con una imagen de la misma), y se detiene con frecuencia en cómo incorporar la música a la liturgia. Útil para conocer las prácticas corales, particularmente en el área madrileña, cita a compositores coetáneos como Patiño, Escalada, Pérez Roldán o Galán, y aporta una extensa lista de músicos y escritores “que con su enseñanza autorizan este volumen”, al modo en que lo hiciera previamente Cerone, autor del que depende y a quien admira, o Nasarre.

Andrés Lorente fue un buen compositor, puede que no de los grandes, pero sí con una reconocida capacidad para la música popular y religiosa: fue el autor de una de las piezas más populares en las Catedrales españolas, un Benedictus para oficio de difuntos, que aún se toca. Además, compuso salmos y villancicos. Pero sobre todo, fue el autor de los magníficos libros de coro de la Magistral de Alcalá de Henares. Era famosa en todo el país su destreza como organista (los órganos de la Magistral debieron sonar de maravilla en sus manos); era además organero (o constructor de órganos, no confundamos los conceptos) y también escribió un tratado sobre órgano.

Natural de la comarca alcalaína, concretamente de la cercana localidad de Anchuelo, donde nació el 15 de abril de 1634, Andrés Lorente estaría vinculado durante prácticamente toda su vida a Alcalá de Henares. Graduado en la universidad alcalaína, posteriormente sería nombrado organista de la iglesia Magistral tras ordenarse sacerdote, ejerciendo su cargo desde octubre de 1653 hasta su muerte, acaecida asimismo en Alcalá el 22 de diciembre de 1703, siendo enterrado en la girola de la propia Magistral bajo una lápida que, según nos relata Fernando Sancho en sus Bagatelas, tenía la siguiente inscripción:

Esta sepultura es del Maestro Andrés Llorente Comisario del Santo Offº Racionero y Organista desta Santa Iglesia y de sus herederos. Tiene fundada la fiesta de S. Andrés con 19 misas en su cavº de Señores Racioneros

foto-3El tratado está impreso con los tipos musicales inventados por el francés Pierre Attaingnant que, hacia 1527, comenzó a emplear unos tipos móviles especiales que incluían, además de la nota musical, el fragmento correspondiente del pentagrama (detalle que se aprecia fácilmente), lo que permitía imprimir en una sola tirada toda la partitura. En una Europa donde los progresos del arte tipográfico estaban más que implantados, este es un ejemplo más del enorme retraso de la imprenta musical española, en la que la edición e impresión de música tardaría casi otros doscientos años en desarrollarse.

La excepción a esta regla la veremos a continuación

  • José de Torres, compositor, organista, pedagogo, teórico, editor, etcétera, etcétera, etcétera (3)

En 1699 tuvo lugar en España un acontecimiento importantísimo para la difusión de la música: José de Torres fundó una imprenta de música, la única existente por entonces en España. En ella este personaje singular y polifacético no sólo decidió dar un impulso renovador al panorama musical español con la difusión de la música italiana, sino que imprimió diversos tratados teóricos de autores españoles de importancia, tales como los Fragmentos músicos de Pablo Nassarre (1700), Compendio numeroso de cifras armónicas de Diego Fernández de Huete (1702, 1704), Arte de cantollano de Francisco Montanos (1705, 1712, 1728, l734), Curiosidades del canto llano de Jorge de Guzmán (1709), Principios universales de la música de Pedro Ulloa (1717), Arte de canto llano de Antonio Martín y Coll (1719). Entre las obras con música editadas sobresalen Destinos vencen finezas de Juan de Navas (1699) y Los desagravios de Troya de Joaquín Martínez de la Roca (1712). Por supuesto también también se editó a sí mismo y sus Reglas generales de acompañar (1702, 1736). La  proximidad con la monarquía le permitió obtener el favor del recién llegado Felipe V para su imprenta, que pasó a denominarse Imprenta Real de Música e incorporó todas las innovaciones de la época en el ámbito de la impresión de música. En 1719, a través de una Real Cédula, recibía el privilegio de importar todo el papel necesario para su imprenta libre de impuestos. En cuanto a la edición de partituras, publicó su propia obra, que gozó de amplio reconocimiento más allá de nuestras fronteras y obtuvo una gran difusión, obras de otros músicos españoles, y además se publicaron algunas obras  francesas, haciéndose eco de la música que se realizaba en la corte. Por cierto que Torres no se limitó a la edición de tratados y obras de música en su imprenta sino que publicó obras de medicina, geografía, poesía, etc., cumpliendo una importante labor dinamizadora de la vida cultural del siglo XVIII en momentos en los que era muy escaso el número de imprentas en Madrid.

Lamentablemente la muerte de José de Torres significó el final de la especialización musical de la Imprenta Real.

Reglas generales de acompañar, en organo, clavicordio, y harpa, con solo saber cantar la parte, ò un baxo en canto figurado ... : distribuidas en tres partes ...

Reglas generales de acompañar, en organo, clavicordio, y harpa…canto figurado …

Las Reglas generales de acompañar comprende tres tratados subdivididos: el primero, que trata de los fundamentos a los que se debe acogerse al acompañar, con doce capítulos; el segundo que recoge el modo de acompañar oponiendo las voces falsas, en diez,  y el tercero recoge el modo de acompañar a las voces falsas en veintidós. El autor siempre ilustra sus ideas con ejemplos prácticos. La complicidad de gustos con la nueva dinastía borbónica  supuso la perfecta vía de entrada para el estilo musical procedente de Italia (Felipe V y sobre todo sus esposas, eran unos fervientes enamorados de la música italiana) y propició una reedición, en 1736, de sus Reglas generales, que contenía un añadido en el que Torres explicaba el “estilo moderno” para acompañar las obras italianas. El estilo barroco que anticipó Velasco y Lorente aborrecía, entraba de una vez por todas en España.

La vocación pedagógica de este libro es evidente y se convirtió en un manual de referencia de uso común, no solo entre los iniciados en la música.

José de Torres tiene méritos sobrados para figurar entre los más notables maestros de su tiempo: forma parte de esa trilogía de «grandes» de la generación nacida en torno a 1670, junto a Sebastián Durón y Antonio Literes. Excelente organista, evitó la música teatral (tan importante en su época) para concentrarse en los principales géneros vocales de la música sacra como misas, salmos y lamentaciones.  Su obra fue altamente valorada en su época, aunque su difusión y recepción están todavía por estudiar: sabemos que sus composiciones circularon no sólo por el Nuevo Mundo (en México, Perú o Guatemala, por ejemplo, como era de esperar en un maestro español de su fama), sino también en Italia (y a través de esta última, en el Reino Unido como testimonia el Manuscrito Mackworth de Cardiff que incluye once cantatas profanas del compositor). Por el contrario, apenas se ha conservado su música para órgano: fundamentalmente una obra impresa y una colección manuscrita en México.

José de Nebra, contemporáneo suyo y también músico, dijo de él: “Las obras del difunto D. Josef de Torres las escribió haciendo mérito al ser sucinto, y no obstante la brevedad tiene el fondo de música que con tanta justicia admiran los profesores”.

 Así es.

 

 (1) LÓPEZ DE VELASCO, Sebastián (1584-1659)

Libro de missas, motetes, salmos, magnificas y otras cosas tocantes al culto divino / Sebastián López de Velasco. – Madrid : Ex tipographia Regia, 1628. – 65 p. ; 29 cm

(2) LORENTE, Andrés (1634-1703)

El porque de la musica [Texto impreso] : en que se contiene los quatro artes de ella, canto llano, canto de organo, contrapunto y composicion, y en cada uno de ellos nuevas reglas … tocantes a la Harmonía Musica … / por su autor el maestro Andres Lorente … En Alcala de Henares : en la Imprenta de Nicolas de Xamares …, 1672. — 30], 695 p., [1] h. de grab.; Fol.

(3) TORRES, José de (ca.1670-1738)

Reglas generales de acompañar, en órgano, clavicordio, y harpa, con solo saber cantar la parte, ó un baxo en canto figurado : dizstribuida en tres partes / Compuestas por Don Joseph de Torres. – Madrid : Imprenta de Música, 1702. – [8], 143, [6] p. ; 4º

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Esta entrada tiene 3 comentarios

  1. Y de pronto me he visto detestando a Andrés Lorente por su animadversión al Barroco.
    No hay que preocuparse, se me ha pasado rápido porque lo ha compensado su afán pedagógico.

    Mil gracias por un texto tan completo

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