De las fiestas de pueblo a la Biblioteca Nacional

Al contrario de lo que mucha gente piensa, no sólo los libros tienen su espacio en la Biblioteca Nacional. Por depósito legal, aquí descansa una copia de todo lo que se publica en España. La BNE recoge ejemplares de todo tipo de publicaciones reproducidas en cualquier clase de soporte. El depósito legal es la norma que permite la conservación de todo el patrimonio cultural, tanto el bibliográfico, como el sonoro, el visual, el audiovisual y el digital.

Dentro de la Biblioteca, también las canciones del verano tienen su espacio. ¿Quién no ha bailado o tarareado alguna vez esas pegadizas melodías que cada año, con el calor, llegan para colarse en nuestra cabeza?

En la sala Barbieri de música y audiovisuales, entre los fondos de grabaciones sonoras, se pueden encontrar todos los temas que a lo largo de los años se han convertido en canción del verano. La música de nuestra historia se puede consultar en diferentes formatos: casetes, discos de vinilo, discos compactos y hasta en cintas magnéticas en cartucho de ocho pistas u “8track”.

Presentamos una selección de las IMG_0223_redimmás sonadas canciones del verano
que aún permanecen en la memoria colectiva de todos:

María Isabel (Los Payos, 1969)
El primer paradigma de las canciones del verano llegó de la mano de tres amigos sevillanos que se hacían llamar Los Payos. Al unir en una canción todos los conceptos veraniegos que se les ocurrieron, consiguieron un éxito sin precedentes. Fue la canción más escuchada del verano de 1969, permaneciendo durante 10 semanas en el número 1. Con unos versos tan pegadizos como “coge tu sombrero y póntelo, vamos a la playa, calienta el sol”, ¿quién podía resistirse?

Un rayo de sol (Los Diablos, 1970)
Sin duda, el indiscutible protagonista del verano es el astro rey y Los Diablos dedicaron una oda al sol con este éxito veraniego. El quinteto logró, con su “shalalalala, oh, oh, oh” mantenerse durante 15 semanas en el número 1. Gracias a esta canción consiguieron su primer disco de oro, vendieron cerca de 400.000 copias y se convirtieron en una banda de éxito, si bien es cierto que la crítica no los acompañó y consideró su música simple y sin calidad.

Eva María (Fórmula V, 1973)
Otra canción con nombre de mujer que pegó fuerte en los chiringuitos playeros de los setenta fue Eva María, del grupo liderado por Paco Pastor, Fórmula V. En 1973 lanzaron un disco con dos canciones, una de las cuales se convirtió en el mayor de los exponentes musicales de ese verano.

La recurrente unión del desamor y el mar volvía a convertirse en un hito musical. Con versos como “Qué bonita está bañándose en el mar, tostándose en la arena, mientras yo siento la pena de vivir sin su amor” la canción cuenta la historia de un hombre abandonado por su enamorada, quien había preferido zambullirse entre las olas.

Hay que venir al sur (Raffaella Carrá, 1979)
En el verano de 1979 sonaba en todas las radios la versión en español de la canción italiana Tanti auguri, ambas interpretadas por Raffaella Carrà. El tema, marcado por el carácter hedonista que caracteriza a la italiana, animaba a bailar al borde del ataque epiléptico al tiempo que alentaba a aprovechar el tiempo teniendo un amante o varios.

Fue todo un hito musical el que una canción que supone una oda a las alegrías del cuerpo y al placer mundano se convirtiese en un éxito de ventas en una España que acababa de superar su mayoría de edad. En otros países de habla hispana estuvo censurada, y la parte del estribillo “para hacer bien el amor” tuvo que ser sustituida por “para enamorarse bien”. Mucho más poético, sin duda.

Dime que me quieres (Tequila, 1980)
Del disco Viva! Tequila!, del grupo madrileño impulsado por los argentinos Ariel Rot y Alejo Stivel, salió este tema que se mantuvo durante cinco semanas en el número 1 y que hizo mover el esqueleto a todos en el verano de 1980.

Con su estilo ochentero y abriendo camino a la música de la Movida madrileña, la banda de nombre etílico cantaba a la desesperación, reclamando un amor que nunca supimos si llegó a lograr. La canción fue versionada por Los Piratas en 1995 y hasta por la actriz Natalia Verbeke en la película de 2002 “El otro lado de la cama”, dirigida por Emilio Martínez Lázaro.

La bamba (Los Lobos, 1987)
La bamba es una canción tradicional mexicana de autor anónimo. No fue hasta 1987 cuando, interpretada por el grupo Los Lobos, se convirtió en un éxito mundial gracias a la película del mismo nombre, en la cual era banda sonora, que narraba la vida del músico Ritchie Valens, quien había popularizado el tema en los años 50.

Fue la primera canción en español en lograr el primer puesto de la lista de los sencillos más vendidos en Estados Unidos y ha sido versionada por grandes figuras de la música internacional como Julio Iglesias, Kiss, los Gipsy Kings, Baccara, Metallica o Paul McCartney junto a Bruce Springsteen.

Lambada (Kaoma, 1989)
La lambada es un tipo de música de influencias indígenas y un baile surgido en Brasil en los años setenta, caracterizados por un ritmo sonoro y unos movimientos sensuales en pareja. Este baile latino adquirió fama mundial dos décadas después de su nacimiento, cuando el grupo musical Kaoma realizó una versión de la canción Llorando se fue, del grupo boliviano Los Kjarkas, integrándola en el ritmo de la lambada. La canción Chorando se foi llegó a ser conocida por el nombre del propio género musical.

Uno de los integrantes del grupo autor del tema original –perteneciente al género caporal de la música folclórica de Bolivia- interpuso una demanda y ganó el juicio, por el que obtuvo una indemnización de manos de los productores franceses que estaban detrás de la versión brasileña de la canción. No obstante, la Lambada de los Kaoma permaneció 13 semanas en el número 1 de España y se mantuvo en la lista de los más vendidos nueve semanas más, convirtiéndose en una canción bailada internacionalmente.

Tractor amarillo (Zapato Veloz, 1992)
La canción humorística fue un género en auge y los asturianos Zapato Veloz sabían que “ye la última moda». Era un grupo con gran éxito local que consiguió que su música se expandiese a todos los rincones de la geografía española, tras autoproducirse, repartiendo los casetes a mano entre sus allegados, e interpretar el tema en bares y celebraciones privadas. También lograron cruzar el charco gracias a su canción rural y coparon las listas de éxitos en varios países latinoamericanos.

La Barbacoa (Georgie Dann, 1994)
Además de una alabanza al buen comer, La barbacoa, de estribillo pegadizo y bailable, como es común en la música de Georgie Dann, fue un éxito veraniego en el año 1994.
El francés es considerado el “rey de la canción del verano” ya que la mayoría de sus temas están enfocados a ser éxitos musicales de esta estación del año. Con títulos tan obvios como El chiringuito, El veranito, El socorrista o, el más moderno, La cerveza, no deja de tentarnos a disfrutar de la época estival de la manera más ociosa posible.

La Macarena (Los del Río, 1995)
Nuestra canción más internacional. No hay rincón en el mundo en el que no sepan (con mayor o menor acierto) bailar su estudiada coreografía. Fue un éxito del verano de 1995, llegando a ser la canción en español más vendida de la historia de la música.
Sonó en la final de la Superbowl de 1996 y, en los Juegos Olímpicos de Atlanta de ese mismo año, la selección estadounidense femenina de gimnasia rítmica hizo al público ponerse en pie y bailar esta pegadiza melodía al introducirla en su número.

Bomba (King África, 2000)
El grupo argentino King África irrumpió en el panorama europeo directamente llegado desde Latinoamérica con esta canción que se convirtió en uno de los mayores hitos históricos de la música del verano.
La Bomba de los argentinos es una versión de la canción homónima de una banda boliviana llamada Azul Azul, quienes los demandaron por plagio e hicieron que éstos tuvieran que introducir el nombre de los autores reales en la canción.

Aserejé (Las Ketchup, 2002)
Otra canción que conseguía el éxito estival acompañada de una coreografía imposible en los albores del siglo XXI fue Aserejé del grupo Las Ketchup. Además de en España, logró el número 1 en varias decenas de países, algunos tan lejanos como Nueva Zelanda o Estados Unidos, donde era conocida con el título The Ketchup song.
Aunque se le ha intentado encontrar un mensaje satánico, el estribillo no es más que un intento de reproducción fonética de la primera estrofa de Rapper’s Delight, de Sugarhill Gang. El “I said a hip hop, the hippie, the hippie to the hip hip hop” del trío neoyorkino se convirtió en los impronunciables versos “aserejé ja dejé dejebe tu dejébere” de las hermanas cordobesas.

IMG_0229_redimSí, de acuerdo: muchos de los éxitos estivales se han quedado en el tintero. Pero en la Biblioteca Nacional, en los fondos y archivos de la sala Barbieri, están disponibles todos ellos para su consulta y reproducción. Cualquiera puede venir a disfrutar de las canciones más veraniegas.

Texto: Mara Jarones

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Esta entrada tiene un comentario

  1. Jajaja, ¡excelente artículo Mara! Gracias por recordarnos para que sirve el Depósito Legal de este modo tan entretenido.

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