De la carta de Vermeer al mapa de postas… el viaje de las palabras

… aquí las nubes cubren el cielo y tiñen de melancolía la ciudad,

Pero yo soy feliz pensando en ti

Comenzamos el viaje de las palabras centrándonos en algunos cuadros de Vermeer. Este pintor holandés procedente de Delft, nos va a trasladar al siglo XVII a través de su obra. Sus cuadros se caracterizan por el realismo de los interiores de las viviendas, por la serenidad de las escenas costumbristas, que reflejan la sociedad burguesa de los Países Bajos y, además, por incluir gran cantidad de pequeños objetos cotidianos que nos permiten conocer cómo se vivía en la Europa del siglo XVII.

Cuadros como, Mujer leyendo una carta, Muchacha leyendo una carta o simplemente La carta, centran su atención en la figura femenina dentro de escenas que representan la vida diaria mediante objetos de uso habitual. Son las mesas, las sillas, las alfombras o las cortinas las que dan ese ambiente íntimo envolviendo la estancia y que se utilizan para resaltar un elemento protagonista: una carta.

Nos introducimos en el cuadro Mujer leyendo una carta, vemos una mujer, concentrada en el mensaje que le transmite la correspondencia. La habitación se complementa con multitud de detalles, aparentemente sencillos, que nos van a permitir salir del cuadro para adentrarnos en un mundo exterior.

Figura 1. Vermeer, J. Mujer leyendo una carta

Figura 1. Vermeer, J. Mujer leyendo una carta (Rijksmuseum)

Tras el mantel de la mesa, el terciopelo de las sillas o el color azul ultramar del vestido de la dama, podríamos hablar de relaciones comerciales, del comercio internacional de Delft con China a través de la Compañía Holandesa de las Indias Orientales (VOC); tras el mapa de la pared nos podríamos acercar al mundo de la cartografía, de las empresas tipográficas y de los grandes cartógrafos trabajando en los Países Bajos en ese momento. Pero, será la carta el objeto que nos va a abrir las puertas del estudio del pintor para trasladarnos al mundo real y analizar la organización del Servicio de comunicaciones en Europa y en España, especialmente a lo largo de los siglos XVII y XVIII.

¿De dónde procede la carta que lee la mujer del cuadro?, ¿de Madrid, de Burgos, de Bruselas?, ¿Quién la escribe?, ¿su madre, un amigo, un amante?… de la carta no sabemos, ni procedencia, ni remitente. Lo que nos interesa saber es “el cómo”. ¿Cómo llegó la carta a manos de la dama de azul?

La importancia de la Comunicación. Unas pinceladas de historia

El Servicio de Correos nace como necesidad sociológica del ser humano de comunicarse con sus semejantes. La relación personal más allá del espacio físico se ha desarrollado en concordancia con los avances tecnológicos y con un conjunto de medidas reguladoras de esos avances.

Así, desde los comienzos de la humanidad el hombre promueve contactos de todo tipo, económicos, culturales, personales, etc. El comercio y la comunicación han sido importantes en este proceso y todo ello a pesar de las distancias, distancias, que hasta hace relativamente poco suponían un gran esfuerzo en tiempo y espacio.

Si bien, estas comunicaciones que hoy nos parecen sencillas y que, en muchas ocasiones, se resuelven con un clic o un simple emoticono, antaño eran muy diferentes. Recibir una carta suponía, por un lado, conocer otro mundo, otra cultura e incluso conocer a la propia persona, la carta tenía un toque personal, humano y sincero; y por otro lado, el viaje que hacía esa carta llevaba un tiempo y una organización detrás, que hacía de ella algo “extraordinario” y “excepcional”.

Al final de este artículo, y con solo dos palabras, veremos cómo ha cambiado el mundo en lo referente a las comunicaciones.

Pero conozcamos cómo se enviaba “hace tan solo unos años” un paquete, una carta, un mensaje, cuál era el recorrido de las palabras y cómo se organizaba toda la estructura de la comunicación.

La correspondencia por medio de documentos escritos enviados de un lugar a otro se inicia con la escritura. Ya los egipcios y griegos contaban con un sistema de organización, aunque se puede decir que el correo en Europa y en España se inicia con los romanos.

Los romanos comenzaron la creación de una red de caminos o calzadas para el transporte y la comunicación. Generalmente, con una finalidad militar y política dependientes del Estado.

Con la caída el Imperio Romano esta gran organización se tambalea, si bien la España musulmana supo aprovechar esta infraestructura y mejorarla.

Durante la Edad Media se conocen algunas noticias de los diferentes reinos referentes al correo, pero hablamos de correos reales principalmente.

A grandes rasgos, se puede decir que no hubo una auténtica organización postal en España hasta la llegada de los Reyes Católicos, existen documentos de servicios de correos oficiales, relacionados con los monarcas o el comercio, o correos privados relacionados con el clero y la universidad.

Y ya, con los Reyes Católicos, Fernando de Aragón e Isabel de Castilla, hay un intento de centralización del correo, pero no será efectivo hasta el siglo XV, gracias al matrimonio de la hija de los Reyes Católicos, Juana I de Castilla con Felipe I, hijo del emperador Maximiliano I de Habsburgo quien residía en Flandes donde ya existía una organización de correos centralizada en la familia Tassis. Familia, que durante muchos años, mantuvo el monopolio postal en toda Europa central.

Procedente de Bérgamo la familia Tassis se trasladó a Alemania donde organizó el correo en la corte del rey Maximiliano I del Sacro Imperio Romano Germánico e incluso para Felipe I en los Países Bajos. Y será Felipe I quien nombra a Francisco Tassis como Correo Mayor para un servicio de Europa con España, con el fin de organizar el servicio de correo entre España y los diferentes territorios europeos de la Casa de Austria: Países Bajos, Austria e Italia.

¡Recuerda lector!, la próxima vez que cojas un “taxi” piensa que hubo un tiempo en que Tassis era una familia. Su nombre ha perdurado hasta la actualidad y se utiliza en todo el mundo. Una palabra, asociada a un medio de transporte de personas, que todo el mundo entiende.

A partir del siglo XVI se produce un gran desarrollo del correo, relacionado no solo, con el poder que ostenta España en Europa, sino también, por el descubrimiento de América que provocará una movilidad del ser humano con el deseo de conocer y comunicarse. Con la monarquía de la Casa de Austria, el correo experimenta un gran avance, se regulará y fortalecerá este Servicio de Correos, en principio al servicio exclusivo del Rey.

Al establecerse con Carlos I la Corte del emperador en España, se mejora el Servicio de postas, ampliando las rutas, reduciendo el tiempo, implantando nuevas Disposiciones en relación con los contratos, sanciones, convenios, tarifas, etc. Se centralizan los correos y postas al mando de los Correos Mayores. Se van uniendo las ciudades españolas entre sí, y la Corte española con las principales ciudades de Europa, Roma, París, Bruselas, también con la ciudad de Delft donde vivía nuestra dama del cuadro.

¿Escribiría a nuestra dama alguien desde Madrid?, seguro que existían líneas de comunicación. Los correos llevaban la carta personalmente desde el remitente al destinatario.

Figura 2. Ruta de Madrid a La Haya

Figura 2. Ruta de Madrid a La Haya

Con la llegada de los Borbones se produce un cambio significativo en el Servicio de Correos, será Felipe V quien acabará con el monopolio de la familia Tassis incorporando dicho Servicio a la Corona. El correo deja de ser una concesión real y se convierte en competencia del Estado.El correo se centralizó mediante una disposición del año 1706, pero no será hasta 1720 cuando se aprueban las primeras ordenanzas que serán la base del correo español. La Real Orden de 23 de abril de 1720 estableció un Reglamento para el Servicio de Correos.

La incorporación de Correos a la Corona permitió la creación de los itinerarios por los que debía trasladarse la correspondencia. En la elección de las rutas postales tuvo prioridad la Monarquía favoreciendo la centralización y la comunicación con la Corte que tenía su sede en Madrid. Se creaba, de esta manera, una red radial de caminos de postas con origen y destino en Madrid, siendo el origen del kilómetro 0.

Durante estos años se publican numerosos libros de itinerarios y guías reuniendo información sobre los caminos, postas y correos de España, así como los lugares de inicio y fin de estos itinerarios.

Y será en 1721 cuando se publique el primer mapa de postas de la Península Ibérica.

Figura 3. Mapa de postas de la Península Ibérica

Figura 3. Mapa de postas de la Península Ibérica

Como indicábamos anteriormente, será con la nueva dinastía Borbón, con el rey Felipe V, cuando el Servicio de Correos se convierta en responsabilidad del Estado.

De esta manera, la publicación del primer mapa de postas en el año 1721, coincide en el tiempo con la recuperación por parte de la Corona del Servicio de Correos dentro de la reforma general de la Administración emprendida por el nuevo Estado borbónico y al Reglamento General del Correo de 1720.

Su elaboración fue ordenada por el Marqués de Grimaldo, Primer Secretario de Estado y del  Despacho Universal en el reinado de Felipe V. Considerado el primer mapa de postas de la Península Ibérica, esta obra refleja el origen del Correo concebido como un Servicio público. Es realmente en el siglo XVIII cuando el correo se empieza a organizar de forma directa por el Estado y como servicio público con periodicidad regular.

Fue realizado por un importante cartógrafo y editor francés, Alexis-Hubert Jaillot. Sus mapas se caracterizan por su magnífico grabado y su lujosa decoración como se puede apreciar en la cartela que se incluye en esta obra. Se trata de una cartela en cornucopia barroca con el título del mapa y coronada con el escudo de la Casa de Borbón, flanqueada por dos heraldos con trompetas. En la base de la cornucopia dos postillones llevando de la brida sendos caballos.

Todos los detalles de la cartela resuelven con una imagen el significado del Servicio de Correos, el escudo de la Casa Borbón como máximo responsable del Servicio de Correos, los heraldos, como mensajeros de noticias y los postillones, como personajes clave en la estructura y organización de dicho Servicio.

En el mapa se establecen los itinerarios de Postas en forma radial con el centro en Madrid:

Habría que esperar hasta el año 1760 para que se realizara un mapa de postas de la Península Ibérica elaborado por un cartógrafo español, Tomás López, cuyo título es “Mapa de las Carreras de Postas de España…».

El mapa indica con gran detalle las rutas de postas más importantes de España. Se distingue claramente su estructura radial con centro en Madrid; este mapa está incluido en la obra de Campomanes “Itinerario de las carreras de posta de dentro, y fuera del Reyno…”, del año 1761.

Desde el siglo XVI hasta finales del siglo XIX la única forma de viajar con rapidez en España, y en casi toda Europa, era por medio de la posta.

Los viajes en coches, diligencias, carrozas, etc. se comienzan a generalizar a finales del siglo XVIII sustituyendo, en parte, a los viajes en caballerías.

Varios factores contribuyeron a este cambio, el desarrollo económico propiciado por Fernando VI y Carlos III y su repercusión en el aumento del nivel de vida, la revolución en los vehículos debido a la incipiente siderurgia y las mejoras en los caminos.

Figura 4. Diligencia en un mapa de postas

Figura 4. Diligencia en un mapa de postas

Poco a poco se va dando forma al Servicio de Correos y van apareciendo elementos que han perdurado hasta la actualidad, como los buzones que aparecieron en la segunda mitad siglo XVIII.

Reglamentos y disposiciones regularán el correo a lo largo de los siglos XIX y XX.

Con la llegada del siglo XIX se inicia una línea de diligencias, que va a provocar la caída de las postas y su posterior desaparición con el desarrollo del ferrocarril y la expansión del telégrafo y el teléfono. En 1850 se implanta el sello postal. Y el Servicio de Correos se  convierte en un Servicio público para todos los ciudadanos.

El siglo XXI viene marcado por un cambio en la forma de entender las comunicaciones, el gran desarrollo de internet, aplicaciones de correo, telefonía móvil, redes sociales, etc. y en el año 2003 la apertura de la oficina postal virtual.

Sobre las postas

En este artículo se mencionan muchos conceptos estrechamente vinculados al servicio de las comunicaciones. Postas, Maestro de postas, Postillones, Correo Mayor, y un largo etc., todos formaban parte de la estructura y organización del Servicio de Correos del que venimos hablando. Son en realidad los auténticos protagonistas y responsables de que las palabras viajen y lleguen a su destino.

A lo largo de los caminos se disponian las casas de postas situadas a distancias regulares para facilitar el cambio de caballos.

Este lugar era el establecimiento donde se hacía la toma y cambio de los caballos y la asignación de postillones para los correos, ganado y viajeros. Se ubicaban en las principales poblaciones a lo largo de las líneas de correo para proporcionar los caballos necesarios para realizar el viaje.

Figura 5. Postillón

Figura 5. Postillón

Las casas de postas eran gestionadas por los maestros de postas que tenían a su cargo las caballerías y los postillones. Su responsabilidad era el cambio de caballerías y la distribución de postillones. El postillón era la persona que iba a caballo delante de las postas, ganado o viajeros a modo de guía. Era el encargado de acompañar a los correos hasta la posta siguiente y una vez hecho el cambio regresaban, a ritmo lento, con su caballo y el del correo. Utilizaba un instrumento de viento, una corneta retorcida que hacía sonar para avisar de su llegada. Este sistema se utilizo hasta la aparición de la diligencia.

Y por último, el Correo Mayor, el actual Jefe de Correos, tenía como función asegurar un transporte del correo seguro y eficaz por medio de mensajeros, postas y rutas establecidas a lo largo de todo el Reino. Dependía directamente del Rey teniendo una gran responsabilidad y convirtiéndose en un cargo de confianza con grandes privilegios.

Conclusión

Mucho han cambiado las cosas en el mundo de la comunicación, no hay más que echar un vistazo y comparar las figuras 1 y 6, la representación de mensajes de dos formas diferentes: la escritura y la imagen, se dice lo mismo pero se siente diferente. Palabras  como carta, posta, postillón, quedan atrás eclipsadas por otras, email, whatsapp, móvil, red, emoticono, etc.

Figura 6. Mensaje actual. “… aquí las nubes cubren el cielo y tiñen de melancolía la ciudad, Pero yo soy feliz pensando en ti”

Figura 6. Mensaje actual. “… aquí las nubes cubren el cielo y tiñen de melancolía la ciudad, Pero yo soy feliz pensando en ti”

Una carta suponía escoger un papel, pensar en la persona a la que ibas a escribir y contar una historia, a continuación las palabras iniciaban su viaje por los diferentes caminos y, por último, la llegada de la carta y su lectura, como en la mujer del cuadro de Vermeer. No había marcha atrás, ni posibilidad de eliminar el mensaje.

 Actualmente, ¿dónde queda el tiempo de espera?, ¿dónde los postillones?, ¿dónde la alegría de recibir una carta?

La velocidad en la comunicación ha restado importancia al tiempo de espera, a la incertidumbre y a la duda, con el actual correo online no da tiempo a pensar porque no existe ese tiempo. La comunicación actual sucede en tiempo real.

Hoy, la carta postal casi ha desaparecido, el envío de mensajes se reduce prácticamente a las caritas de los emoticonos, y el de paquetes se consigue con tres o cuatro clics. Del servicio postal de antaño solo nos quedan recuerdos de papel.

En este mundo, donde todo evoluciona, ganándose en unas cosas y perdiéndose en otras, hemos sustituido el mensaje escrito por los iconos del wasap y la tecla por el caballo con postillón.

Ahora querido lector, si aporté algo a tus conocimientos y quieres, dame un like o escríbeme una carta.


Referencias Bibliográficas

– Aguilar, Antonio: Cartas y carteros: una historia del correo postal. Barcelona: Albertí Editor, S.L., [2018]

– Aranaz del Río, Fernando: Máster en filatelia e historia postal española. Madrid: Sanz y Torres, [2008]

– Fernández de Mesa, Tomás Manuel. Tratado legal, y politico de caminos publicos, y possadas, dividido en dos partes: la una, en que se habla de los caminos, y la otra, de las possadas; y como anexo, de los Correos y Postas, assi pùblicas, como privadas, donde se incluye el Reglamento general de aquellas, expedido en 23 de abril de 1720. En Valencia: por Joseph Tomás Lucas, en la Plaza de las Comedias, 1755-1756

– XXI siglos de comunicación en España: historia de correos y telégrafos. [Coordinadores, Gaspar Martínez Lorente y Pedro Navarro Moreno; autores, Antonio Castillo Gómez… et al.] [Madrid]: Sociedad Estatal de Correos y Telégrafos, Subdirección de Filatelia, D.L. 2016

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Esta entrada tiene 9 comentarios

  1. Enhorabuena por el artículo. De vez en cuando hay que pararse a explicar el origen y evolución de las cosas.
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  2. Muchas gracias por divulgar conocimiento de una forma tan hábil , entretenida, completa. Después de leerlo solo tienes ganas de saber más .
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