Colección de folletos de Hispanoamérica y Filipinas. Un proyecto de conservación

Entre las muchas colecciones que alberga la Biblioteca Nacional de España en sus depósitos, se encuentra la Colección de Hispanoamérica y Filipinas. Dedicada a temas referentes a estas áreas geográficas, la colección incluye un amplio número de folletos datados en el s. XIX, obras de las que se ocupa uno de los proyectos de conservación que se están realizando desde el Departamento de Conservación y Preservación de Fondos de la BNE [1]. La vulnerabilidad de estos ejemplares, que son muy sensibles al deterioro, tanto por su uso como por el paso del tiempo, hace que sean necesarias diversas acciones de conservación en el conjunto de esta colección de folletos.

Ejemplos de los folletos del s. XIX que forman parte de la Colección de Hispanoamérica y Filipinas de la BNE.

Ejemplos de los folletos del s. XIX que forman parte de la Colección de Hispanoamérica y Filipinas de la BNE.

De apariencia sencilla, estas obras impresas, no periódicas y que constan de un reducido número de hojas [2], constituyen una documentación muy atractiva para un amplio rango de investigadores. No sólo por su indudable valor documental, que permite hacer un recorrido por los temas más diversos -desde proyectos de obras públicas hasta programas de actividades culturales, pasando por ensayos literarios, investigaciones médicas o temas políticos, económicos, religiosos y sociales del momento-, sino también por sus características materiales, reflejo del desarrollo de la industria papelera, de las técnicas de impresión y del diseño editorial a lo largo de este siglo.

Para determinar qué es lo que necesita este fondo para su conservación a largo plazo, hay que comenzar con la evaluación individual del estado de conservación de cada ejemplar. Los materiales con que están elaborados y su estructura, el uso que de ellos se hace y las condiciones en que están instalados los folletos en los depósitos, determinan los deterioros que van a sufrir.

De factura rápida y barata, los folletos presentan una estructura simple compuesta por un conjunto de folios unidos entre sí, que se cubren con una cubierta de papel en la que suelen aparecer los datos de la publicación.

Los tipos de papel utilizados son muy diversos, dependiendo de la datación y de la calidad de la edición. Hay folletos impresos en papeles elaborados todavía de forma artesanal a partir de trapos de lino, cáñamo o algodón, en los que incluso se pueden encontrar las filigranas de los fabricantes. Aunque la mayoría de ellos están impresos en papeles fabricados ya de forma mecánica con pastas elaboradas directamente a partir de materias vegetales, fundamentalmente madera. Además son muy habituales las cubiertas impresas sobre papeles de colores que animan el diseño de estas ediciones.

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Junto con los folios que constituyen el cuerpo del folleto, es frecuente encontrar desplegables con mapas, croquis, etc.

Junto con los folios que constituyen el cuerpo del folleto, es frecuente encontrar desplegables con mapas, croquis, etc.

Por su parte, también son varias las técnicas utilizadas para unir los folios. Mayoritariamente, se organizan formando cuadernos cuya unión varía de unos ejemplares a otros, siendo las técnicas más utilizadas la costura -con hilo o de alambre- y el encolado. Métodos que también se utilizan para unir las cubiertas al cuerpo del folleto.

En referencia a su instalación en los depósitos, factor que influye notablemente en la conservación a largo plazo de los materiales bibliográficos, los folletos se albergan dentro del Depósito General de la BNE. Pero a lo largo de su historia han tenido diversas ubicaciones. El origen de la Colección de Hispanoamérica y Filipinas de la BNE se encuentra en el Museo Biblioteca de Ultramar, que fue creado en 1887 y tuvo su sede en el Palacio de Cristal del Parque del Retiro. Dicho Museo Biblioteca tuvo como objetivo, tal y como se recoge en el Artículo 1º de su reglamento, reunir y coleccionar todo tipo de objetos, libros manuscritos, publicaciones antiguas y modernas que hicieran referencia a la historia de las provincias y posesiones de ultramar. La vida de esta institución fue corta, cerrándose en 1908 y siendo su colección repartida entre otras instituciones, una de ellas la Biblioteca Nacional. Ya aquí, los impresos pasaron, en 1949, a formar parte de la denominada Sección de Hispanoamérica, una de las “Secciones Especiales” que se crearon a lo largo del s. XX en la BNE. Finalmente, dicha sección desapareció en 1992 y los fondos de libros y folletos impresos posteriores a 1800 -Fondos Modernos sobre Hispanoamérica y Filipinas- pasaron al Depósito General con la signatura HA [3]. Desde entonces los folletos están colocados en el interior de cajas de cartón, de modo que al agrupar varios ejemplares en el mismo contenedor se facilita su manipulación y almacenamiento. Pero en ocasiones estas cajas no se ajustan convenientemente al tamaño de los folletos o a la cantidad colocada en su interior, de modo que se convierten en un factor de deterioro.

Al realizar la evaluación, se han encontrado numerosos folletos con deterioros de tipo mecánico, ya que tanto los papeles como los elementos de la encuadernación son muy sensibles a la manipulación. Así, es frecuente encontrar cubiertas desprendidas o perdidas, desgarros en el papel, costuras partidas, papeles perforados a causa de la oxidación de los elementos metálicos utilizados de forma habitual para la unión de los folios, etc.

Ejemplos de los distintos tipos de deterioro que afectan a los folletos: alteraciones mecánicas del papel de las cubiertas, elementos metálicos oxidados o colocación de cintas adhesivas inadecuadas.

Ejemplos de los distintos tipos de deterioro que afectan a los folletos: alteraciones mecánicas del papel de las cubiertas, elementos metálicos oxidados o colocación de cintas adhesivas
inadecuadas.

Teniendo en cuenta que se trata de una colección del s. XIX, también hay que considerar el deterioro químico potencial de estos papeles a causa de su composición química. A lo largo del s. XIX se produjeron importantes cambios en la producción de los materiales bibliográficos y en concreto, en las materias primas utilizadas para la fabricación del papel. Con el fin de abaratar costes y optimizar la producción, se comenzó a estudiar la posibilidad de sustituir el uso de trapos de lino, cáñamo o algodón –materias primas habituales en la producción occidental de papel- por el uso directo de diferentes especies vegetales. Tras numerosos experimentos, el uso de la transformación de la madera en pasta de papel se impuso en la industria papelera. Esto supuso un cambio en la composición química del papel, haciéndolo más susceptible al deterioro con el paso del tiempo. Deterioro que es causado por la propia naturaleza del material y que conlleva la pérdida gradual de sus propiedades mecánicas (resistencia a la tracción, resistencia al pliegue, etc.), volviéndose especialmente vulnerable a la manipulación. Hay que señalar que no todos los papeles elaborados industrialmente a partir de pasta de madera tienen las mismas calidades (dependiendo del sistema de procesado de la madera, la pasta de papel tiene una composición química de mayor o menor estabilidad), por lo que su perdurabilidad varía en un amplio rango.

Una vez determinadas las alteraciones de los ejemplares y los factores que las causan, es necesario definir las intervenciones de conservación que se van a llevar a cabo.

En relación con los deterioros encontrados en los folletos, se están realizando distintos tratamientos de restauración centrados en la estabilización física de los ejemplares. Procesos que, respetando los materiales y estructuras originales, permitan su manipulación. La restauración también facilita la digitalización de estos folletos, algunos de ellos imposibles de manipular antes de su restauración.

7.8

Otro punto fundamental del proyecto es la instalación de los folletos en el depósito. Junto con el control de los factores ambientales, la confección de elementos de protección directa de cada uno de los ejemplares es muy importante: entre otras cosas, facilita su manipulación y evita daños mecánicos. Así, para cada folleto se confecciona una carpeta de conservación que lo protege individualmente. Además, las cajas que no son adecuadas para los folletos que contienen en su interior, se están cambiando por otras, elaboradas también con materiales de conservación y con las dimensiones adecuadas. Esto está permitiendo optimizar espacio de almacenamiento en el depósito.

La ejecución de este proyecto se plantea a largo plazo y está centrado especialmente en los folletos del s. XIX pertenecientes a la Colección de Hispanoamérica y Filipinas de los que sólo hay un ejemplar en la BNE. Como se ha comentado, el proyecto abarca varias líneas de actuación –evaluación, restauración, digitalización e instalación en el depósito- dentro de un planteamiento amplio de conservación de este fondo. Ejemplares de apariencia sencilla y factura rápida, muy vulnerables al uso y al paso del tiempo, pero con un importante valor documental y material.

 

[1] Proyecto incluido en el Plan de Preservación de la BNE 2017-2020, dentro del objetivo estratégico 1.5 dedicado a proseguir y diseñar proyectos de conservación específicos para determinadas colecciones del Depósito General.

[2] Por definición, un folleto ha de tener más de cuatro páginas y menos de cincuenta que forman una publicación unitaria que no es parte integrante de ningún libro (Decreto 743/1966, art.3).

[3] Sobre la historia de la colección ver: Ramírez Martín, S. M. & Domínguez Ortega, M., Custodia de documentos sobre América Latina: el Museo-Biblioteca de Ultramar, en Anuario Americanista Europeo, 2013, 2221-3872, nº 11, Sección Fondos, pp. 9-24; Reglamento Orgánico del Museo Biblioteca de Ultramar en Madrid. Edición Oficial, Madrid: M. Minuesa de los Ríos, 1888; Folleto sobre Colecciones de la BNE. Fondo General: Impresos. NIPO: 552-10-006-7.

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