Breitkopf & Härtel. 300 años de imprenta y edición musical

En 1719 Bernhard Christoph Breitkopf se establecía como impresor independiente en Leipzig, al contraer matrimonio con Maria Sophia Müller, heredera de la tipografía que su primer marido, Johann Caspar Müller, había administrado durante dos decenios. Comenzaba así la historia de una de las más célebres imprentas y editoriales musicales europeas, una firma, además, extraordinariamente longeva: en la actualidad festeja su tricentenario.

Breitkopf salió a la palestra como impresor generalista: representada únicamente por el Gesangbuch (Himnario, 1736) de Georg Christian Schemelli —que incluye piezas de Bach— y la segunda edición de Singende Muse an der Pleisse (1741), de Sperontes, la música fue secundaria en la producción temprana de un taller que, en cambio, sacó a la luz numerosas obras científicas y literarias, así como biblias hebreas, latinas y alemanas. Fue concretamente en el ámbito literario en el que adquirió mayor prestigio, gracias en gran parte a su relación, profesional y de amistad, con el escritor, crítico y teórico literario Johann Christoph Gottsched. Muy modesta cuando llegó a su poder, la imprenta de Breitkopf crecería sin cesar hasta convertirse, en el ecuador del siglo XVIII, en la tercera más importante de Leipzig. Lo que es decir mucho, teniendo en cuenta que la ciudad sajona era, desde la segunda mitad de la anterior centuria, la que enseñoreaba el paisaje libresco alemán.

Bernhard Christoph Breitkopf tuvo un único hijo, Johann Gottlob Immanuel, que se incorporaría al negocio en 1745 y se haría cargo de él en solitario tras la muerte de su padre, en 1777. Es a él a quien se debe que la imprenta se especializara en música, a la revolucionaria técnica de impresión musical que, inspirándose en los trabajos previos del tipógrafo belga Jacques François Rosart, concibió a mediados de los años cincuenta: la denominada tipografía de mosaico. En la impresión tipográfica tradicional, desarrollada en los años veinte del siglo XVI por John Rastell en Londres y por Pierre Attaingnant en París, los tipos móviles integraban la nota musical y el segmento correspondiente del pautado, un método que presentaba dos grandes inconvenientes: la dificultad para alinear a la perfección las notas y evitar la antiestética fragmentación de los pentagramas, de un lado; y su inadecuación para representar acordes, de otro. Ambos se solventaban con el sistema de Breitkopf, que consistía en descomponer los tipos musicales en elementos mínimos (cabezas de notas, fragmentos de pentagrama, ligaduras, etc.) combinables en forma de puzle. Por otra parte, el sistema de mosaico era más laborioso que el grabado calcográfico, el método de producción de música impresa que se había afianzado a lo largo del siglo XVII, pero, decisivamente, permitía tirar un mayor número de ejemplares.

don-giovanni-comp

Un ejemplo de la tipografía de mosaico: la ópera de Mozart Don Giovanni, primera edición de la partitura completa, 1801. BNE M/1129-1130.

 

Detalle de Don Giovanni

Detalle de Don Giovanni

 

En 1754 Immanuel le presentó una muestra de su novedosa técnica a María Antonia Walpurgis, electora de Sajonia, quien, deslumbrada, le encargó que estampara su ópera pastoral Il trionfo della fedeltà. El hallazgo de Breitkopf atrajo a su tipografía a muchos de los más renombrados compositores del momento, a Telemann, Haydn, Carl Stamitz, Leopold Mozart o Carl Philipp Emanuel Bach, todos ellos deseosos de que el lipsiense imprimiera su música. Así las cosas, la producción del taller, que por entonces contaba con más de cien empleados, se disparó hasta cotas asombrosas, sus prensas alumbraron una plétora de obras que Immanuel daría a conocer en una serie de catálogos aparecidos entre 1760 y 1787, de un valor inestimable para la bibliografía musical. La repercusión que logró fue tal que los editores de música que se establecieron en Alemania durante el último tercio del siglo XVIII lo hicieron lejos de Leipzig y, en general, de toda su zona de influencia, sabedores de que no podían competir con él.

Una de las obras publicadas por la Imprenta Nueva de Música. BNE M/2463(2).

Una de las obras publicadas por la Imprenta Nueva de Música. BNE M/2463(2).

El sistema de mosaico sería imitado, con mayor o menor fortuna, por un buen número de tipógrafos europeos, entre otros Johann Michaël Fleischmann en Holanda, Antonio de Castro en Italia y Henric Fougt en Inglaterra; aunque tardíamente, también llegaría a España, de la mano de Vicente Garviso, quien lo aplicaría en los albores del siglo XIX en su Imprenta Nueva de Música. Bien puede sostenerse, en fin, que Breitkopf pavimentó el camino para que Leipzig llegara a ser, en el siglo XIX, la capital europea de la edición musical. Por lo demás, Immanuel compaginó su actividad impresora con la investigación; su proyecto más querido y ambicioso fue escribir una historia general del arte tipográfico, que, es de lamentar, no podría materializar.

Tras el fallecimiento de Immanuel, en 1794, asió el bastón de mando su segundo hijo, Christoph Gottlob, pues el mayor se había asentado en Rusia como impresor y editor. Acosado por los problemas familiares y de salud, el nuevo propietario buscó un aliado para regentar la imprenta y, sin hijos, lo encontró en Gottfried Christoph Härtel, un joven brillante que había estudiado Derecho con vistas a emprender la carrera diplomática. Rebautizada como Breitkopf & Härtel, la tipografía pasaría íntegramente a sus manos en 1796.

Härtel entró en escena en el marco de una sociedad, la alemana del cambio de siglo, crecientemente interesada por la música. Pero la nueva música era, por lo general, de naturaleza más efímera, lo que se tradujo en el descenso del número de ejemplares que se estampaban por edición, una tendencia que redundaba en perjuicio de la tipografía y en beneficio del grabado calcográfico y de la recién introducida litografía; procedimientos ambos que el perspicaz Härtel abrazó decididamente, aunque sin abandonar el que había catapultado a Breitkopf medio siglo antes. Que en el curso del siglo XIX las partituras orquestales fueran de cada vez mayor tamaño y complejidad jugaría igualmente en contra de un método tan trabajoso como la tipografía de mosaico.

Pepita Jiménez, de Isaac Albéniz, reducción para canto y piano editada por Breitkopf & Härtel en 1897. BNE MP/5185/2.]

Pepita Jiménez, de Isaac Albéniz, reducción para canto y piano editada por Breitkopf & Härtel en 1897.      BNE MP/5185/2.

Härtel fue también el fundador de la que se convertiría en la principal revista de crítica musical en la Alemania de la primera mitad del XIX, Allgemeine musikalische Zeitung. Otro de sus méritos fue la publicación de las “obras completas” de un buen número de compositores, un proyecto editorial novedoso en aquellas fechas —aunque lo cierto es que no eran ediciones realmente integrales—. Breitkopf & Härtel florecía, y más aún lo haría a partir de la década de los treinta, con la gestión de Raymund y Hermann Härtel, los hijos de Gottfried Christoph. Mendelssohn-Bartholdy, Schumann, Liszt, Chopin, Berlioz… Prácticamente todos los grandes nombres de la música decimonónica engrosaron el catálogo de la editorial, que a la altura de 1875, fecha de la muerte de Hermann, comprendía ya unas quince mil referencias. La compañía impulsó particularmente el teatro musical: fue la primera en publicar óperas de Meyerbeer, Donizetti, Bellini y otros muchos compositores. Mención aparte merece el departamento de libros, artífice de la aparición de algunos de los estudios musicológicos más significativos de la centuria, así como de influyentes tratados de filosofía, derecho, medicina y otras materias no musicales.

A la prosperidad de la editorial en las décadas finales del siglo XIX contribuyeron notablemente, por un lado, sus prestigiosas ediciones críticas y, por otro, el éxito de series como Volksausgabe B & H, Chorbibliothek y Orchesterbibliothek. La compañía adquirió, además, una marcada dimensión internacional: estableció filiales en Bruselas (1893), Londres (1890) y Nueva York (1891) y grabó las partituras de numerosos editores foráneos —entre ellos, el barcelonés Juan Bautista Pujol Riu—. Pero se avecinaban los tiempos más duros para Breitkopf & Härtel. A diferencia de lo ocurrido en contiendas anteriores, la Gran Guerra afectó en gran medida a la firma: baste con indicar que su plantilla se redujo a la mitad entre 1914 y 1918. Hitos como el lanzamiento en veintiséis volúmenes de la obra completa de Brahms testimonian su recuperación durante los años veinte, pero la Segunda Guerra Mundial la castigaría aún más severamente. En diciembre de 1943, poco después de interrumpir su actividad, un bombardeo aéreo estragó su sede en Leipzig, con la consiguiente pérdida de valiosísimos manuscritos y material de archivo. Al igual que Reclam, Niemeyer y otras grandes editoriales del Este, Breitkopf & Härtel fue nacionalizada tras la guerra, pero, al mismo tiempo, se refundó en la República Federal, en su caso en Wiesbaden, donde, con esa “capacidad de los alemanes de, a pesar de la desesperación total, superar la derrota por medio de un tenaz trabajo diario” a la que aludió Svend Dahl en su Historia del libro[1], pronto volvería a erigirse en uno de los referentes primordiales de la edición musical europea, condición que sigue ostentando hoy en día, en su tricentenario. Os invitamos a que os adentréis en su historia a través de las más de seiscientas ediciones que alberga la Biblioteca Nacional de España.

 

[1] Svend Dahl: Historia del libro. Madrid: Alianza, 1972, p. 282.

 

BIBLIOGRAFÍA SELECCIONADA:

Barbier, Frédéric: L’empire du livre: le livre imprimé et la construction de l’Allemagne contemporaine (1815-1914). París: Les Éditions du Cerf, 1995.

— Barbier, Frédéric: Construction d’une capitale: Leipzig et la librairie allemande, 1750-1914, en Christophe Charle y Daniel Roche (dirs.): Capitales culturelles, capitales symboliques: Paris et les expériences européennes, XVIIIᵉ-XXᵉ siècles. París: Publications de la Sorbonne, 2002.

Elvers, Rudolf: Breitkopf & Härtel, 1719-1969: ein historischer Überblick zum Jubiläum. Wiesbaden: Breitkopf & Härtel, 1968.

— Funke, Fritz: Buchkunde: ein Überblick über die Geschichte des Buches. Múnich: K. G. Saur, 1999.

Gosálvez Lara, Carlos José: La edición musical española hasta 1936. Madrid: Asociación Española de Documentación Musical, 1996.

Krummel, D. W. y Sadie, Stanley (eds.): Music printing and publishing. Nueva York: Norton & Company, 1990.

Pasticcio auf das 250 jährige Bestehen des Verlages Breitkopf & Härtel: Beiträge zur Geschichte des Hauses. Leipzig: VEB Breitkopf & Härtel, 1969.

— Rasch, Rudolph (ed.): Music publishing in Europe, 1600-1900: concepts and issues, bibliography. Berlín: Berliner Wissenschafts-Verlag, 2005.

Suarez, Michael F. y Woudhuysen, H. R. (eds.): The Oxford companion to the book. Oxford: Oxford University Press, 2010.

 

 

Comparte

Esta entrada tiene 7 comentarios

  1. GRACIAS!!!!!!!! Como compositor español que soy y siendo esta mi editorial en exclusiva ha sido un honor y una sorpresa leeros.

  2. Gracias por esta espéndida reseña, en castellano y en España! Como compositor español que soy y estando publicado por Breitkopf en exclusiva desde hace muchos años es un honor y un lujo leeros.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *