Ana Moreno se encuentra inmersa en una futura exposición sobre turismo histórico en la BNE

Ana-Moreno-3Ana Moreno es profesora de la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED) y licenciada en Historia Moderna y Contemporánea por la Universidad Complutense de Madrid. En la Biblioteca Nacional de España, Ana ha encontrado el lugar ideal para investigar sobre el turismo histórico español, tema del que es especialista y sobre el que publicó un libro en 2007 titulado Historia del turismo en España en el siglo XX.

¿Ahora mismo, qué está investigando en la BNE?

Tengo varias cosas en marcha. Estoy terminando un artículo sobre paradores, que escribo junto a un compañero, un profesor de la Universidad de Málaga. También estoy preparando un libro sobre turismo en España, pero no tan histórico, es una reflexión un poco crítica sobre el sector.

¿Cómo ve el turismo español?

Yo creo que tenemos que pensar un poco más críticamente, hacer una reflexión más intensa sobre el tema. Es un sector, quizás, un poco triunfalista. Existe un contraste muy grande entre lo que el turismo le supone a este país desde un punto de vista económico, incluso social, los efectos que ha tenido para España y el poco debate serio que hay sobre este campo. Estoy dándole vueltas a un libro de este tipo con la colaboración de otro amigo. Y acabo de terminar una colaboración para la BNE, porque el año que viene se inaugurará una exposición sobre turismo histórico.

Háblenos de ella.

Creo que será muy bonita. Es la primera vez que se hace una exposición de este tipo. A mí me emociona que el turismo esté en la Biblioteca, porque es una casa de cultura. Hablamos de un sector teóricamente muy económico, un poco alejado de debates intelectuales o culturales. Entonces, el hecho de que una institución como esta acoja una exposición de tales características me parece muy interesante.

¿Qué enfoque tendrá la muestra?

Es una exposición sobre el turismo en España desde finales del siglo XIX hasta la Guerra Civil. Se estudia la función o el papel que juega el turismo en el desarrollo de la España de ese primer tercio del siglo XX.

¿A qué conclusión ha llegado tras colaborar en este proyecto?

La conclusión es que este periodo formó parte del discurso histórico español. Además, precisamente, esa etapa es la más desconocida. Parece como si el turismo en España comenzara con las playas, con el desarrollismo, con Fraga, con las suecas, es decir, ese mito del sol y playa español de los años sesenta. Y, sin embargo, no es así, se olvida toda la tradición del regeneracionismo español de principios de siglo, toda esa primera etapa de los balnearios, de las playas frías, de los excursionistas, las primeras administraciones turísticas españolas, la Comisaria Regia de Turismo, el Patronato Nacional, la modernización económica en la época de Primo de Rivera… y todo eso es lo que se va a mostrar.

¿Todos los fondos son de la Biblioteca?

No, también se han pedido piezas al Archivo General de la Administración (AGA). La exposición va a tener otra sede en el Museo Romántico, porque fue fundado por el Marqués de la Vega Inclán, que era comisario de turismo. Entonces, ahí hay un momento en el que el turismo es un capítulo más de la historia cultural española de principios del siglo XX. Y Turespaña también cede algunos fondos, toda la parte de promoción de los años 20 y 30, carteles, material promocional, guías, folletos…

¿Por qué le interesa tanto el tema del turismo?

Son de esas cosas que te surgen un poco sobre la marcha. Yo hice la tesina sobre viajeros en España en el siglo XIX, de todo el mito romántico, es decir, cómo el Romanticismo europeo empieza a crear un mito romántico en la España del siglo XIX a partir de tres relatos de viajeros. Fue ahí cuando vimos que no había nada sobre turismo histórico. Sí se ha estudiado mucho algún balneario, las playas frías, estas playas de tradición aristocrática, por ejemplo las de San Sebastián o Santander, pero no había ningún trabajo sobre turismo histórico. Así que por eso nos metimos en esto. Y me encanta, la verdad, porque es un tema muy multidisciplinar. Esa es una de las ventajas de investigar en la Biblioteca Nacional que tiene la gente que trabaja temas con muchos cabos sueltos, porque yo recuerdo, cuando hacía la tesis, que prácticamente casi toda la redacté aquí, y había veces que tenía en la mesa cosas muy diversas: una guía, un libro de Azorín, material promocional de la época, bibliografía reciente, memorias de congresos… En ese sentido, la BNE es fabulosa, porque la combinación de fondo antiguo y moderno nos facilita mucho el trabajo a los investigadores, porque es muy difícil encontrar un centro de documentación que lo tenga todo. Eso sí que está aquí.

¿Ha encontrado algún documento que no se esperaba que estuviese entre estos muros?

La verdad es que ahora ya estoy más acostumbrada, pero al principio todo me sorprendía, aunque no me acuerdo de algo en especial. Por ejemplo, el simple hecho de meterte en Ariadna para buscar algo que pensabas que podría estar y encontrarlo, eso me ha pasado con memorias de congresos de principios de siglo, todas las publicaciones que produjo la Comisaria Regia de Turismo o fotografías antiguas. Esto ayuda mucho a motivar al investigador, a saber que la investigación es una cosa muy lenta, de mucha paciencia, ya que el volumen de documentos es muchas veces abrumador. Así que hay que ser perseverante y paciente.

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Esta entrada tiene un comentario

  1. El viajero tiene un halo de romanticismo y aventura y el 18del turismo era hasta hora bastante más peyorativo.
    Pero estoy con Ana en que el turismo tiene una gran reflexión que hacer que le devuelva a la esencia del viaje que es conocer cosas, pura serendipidad en marcha.
    Y viajando se aprende, sobre todo a amar y a respetar lo diverso. A lo mejor se aprende tolerancia ¿no?

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