Al rescate de personajes olvidados

Por pura casualidad, siguiendo la pista de algo que ya no recuerdo, llego de rebote a uno de esos artículos a los que no me puedo resistir. El  artículo, muy breve, tiene un título que ya posee algo que me llama la atención: “Las cien invenciones de «Demetrio»: reivindicación de un dibujante olvidado”.

El trabajo de hacer las fichas o registros de autor, lo que en la jerga conocemos como trabajo o control de “autoridades”, consiste en reunir información sobre dicho autor que pueda ser útil para identificarle: nombres por lo que se le conoce o firma, seudónimos y sobrenombres, y otros datos como información biográfica, profesión, tipo de obras en la que trabaja, etc. De todo este trabajo, hay una tipología de autores que son mis favoritos y a los que no me puedo resistir, cuando, a menudo por casualidad, me topo con algún dato o fuente sobre ellos; se trata de esos autores españoles hoy olvidados que ejercicieron su oficio o afición a finales del XIX o en la primera mitad del siglo XX. No tan lejanos como para ser clásicos y, por lo tanto, haber suscitado investigaciones o el interés de estudiosos, con pocos y raros repertorios que indaguen sobre sus circustancias, y no tan modernos como para figurar en fuentes ya mucho más reglamentadas y sistemáticas, son toda una legión de autores completamente desconocidos, de tipología muy diversa: cultivadores de géneros populares, iniciadores en los dominios del ocultismo, oscuros teólogos, viajeros, profesores, científicos de barrio, recopiladores de chismes, dramaturgos fracasados… Algunas iniciativas recientes, como ésta, para los comics, aspiran a llenar esos vacíos, tan nuestros por otra parte.

Demetrio resulta ser un dibujante o ilustrador, hoy por supuesto completamente olvidado, hijo de la castigada ciudad de Lorca, en la que nace en 1887. Lleva vida errante y bohemia en Madrid, en la que empieza a colaborar en revistas satíricas o ligeras, en las que realiza ilustraciones cómicas, paródicas o con ese erotismo que explota en la España de los años 20 en multitud de revistas y colecciones de novelitas. Conoció gran popularidad en los años 30 con sus personajes de Lolín y Bobito, en el periódico “La Crónica”. La postguerra le causa numerosos estragos, de modo que sufre cárcel por diversos y peregrinos motivos, a los que no ayuda su “escandalosa” vida social de antes de la contienda: dibujaba señoras en posturas equívocas, vivía con una mujer con la que no estaba casado. En los años 50 sobrevive realizando ilustraciones para cuentos y publicaciones infantiles, pero ya no es el mismo de antes. Atenazado por el miedo, muere prácticamente en reclusión en 1960.

Conforta como bibliotecario dedicar tu tiempo a rescatar estos personajes de su olvido, dejar constancia aquí y ahora de que alguna vez vivieron, rastrear en nuestra base de datos sus publicaciones para poder agruparlas. Hacer autoridades de grandes e ilustres escritores o personajes no me causa más placer que el de dignificar a estos actores secundarios. Es de notar, como ha resaltado algún compañero de profesión con gran acierto, que el citado “trabajo de autoridades” puede dar mucho más de sí y de que está infrautilizado en los catálogos de bibliotecas. Esperamos poder ofrecer en un futuro cercano mejores servicios con estos datos, pero mientras tanto me contento con darle relieve a Demetrio y a otros tantos como él.

Registro de “autor” de Demetrio.

Obras de “Demetrio” en la BNE.

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Esta entrada tiene 2 comentarios

  1. Te traigo un mensaje de Demetrio: Gracias por devolverme la vida que el olvido me robó.
    Y gracias por tener curiosidad por los autores «pequeños» que a veces son los más grandes…

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