La Nouvelle Géographie universelle de Élisée Reclus

por | 2 noviembre, 2021
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La Nouvelle Géographie universelle d’Élisée Reclus

Claire L’Hoër

Art et Métiers du Livre, ISSN 0758-413X, n. 346, 2021, p. 44-51

En los años que siguieron a los terribles sucesos de la Comuna de París, el geógrafo y viajero anarquista Élisée Reculs emprendió la redacción de una descripción de la Tierra en la que compilaba los conocimientos científicos más recientes. El resultado sería la Nouvelle Géographie universelle, en 19 volúmenes y 17.873 páginas, aparecida entre 1876 y 1894. Unos años antes, de 1869 a 1870, Reclus había escrito dos libros que marcarían el nacimiento de la geografía moderna: La Terre e Histoire d’un russeau, que tuvieron un gran éxito de ventas gracias a su tono accesible. Desde su exilio en Suiza, donde había tenido que refugiarse tras su participación en la Comuna, emprendió su titánico trabajo. Ya había otras geografías universales, pero les faltaba un método científico. La intención de Reclus era convertir la Geografía en un campo universitario que reuniera los últimos avances en Geología, Climatología y Cartografía. También inventó la Geografía Humana al tratar conjuntamente historia y economía. Para realizar su tarea contó con la ayuda de científicos y anarquistas de todo el mundo. También se sirvió del apoyo de la editorial Hachette, para la que ya había escrito libros de viajes. Sin embargo, no pudo viajar a París para supervisar la edición ya que tenía prohibido pisar Francia. Para hacer más atractivo el proyecto, incluyó con numerosos grabados. Hachette lo distribuyó por fascículos correspondientes a cada capítulo, por lo que no era necesario comprar la obra completa. También se hizo una edición de lujo con una cuidada encuadernación. Entre sus fuentes más importantes estuvo la obra de Humboldt, las publicaciones Revue des Deux Mondes, Das Ausland y Globus y los boletines de las sociedades geográficas de París y Londres. También tuvo información de algunos habitantes o de viajeros de determinadas zonas, además de sus propios viajes. Debido a las limitaciones de la época, hay algunas lagunas: todavía se desconocía la Antártida y el Ártico y el interior de Australia y de África, pero no recurrió a mitos para explicar lo desconocido. El resultado es una obra vibrante, con 4.290 mapas, la mitad obra de Charles Perron, que conoció un gran éxito y que tenía una vocación política: para cambiar el mundo primero hay que conocerlo y apoyarse en la educación.

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