Hacia una práctica cuidadosa de la evaluación: usar la reflexión para guiar la evaluación de la instrucción bibliotecaria

por | 11 agosto, 2021
image_pdfDescargar entrada en pdf

Toward a thoughtful assessment practice: using reflection to guide library instruction assessment

Sarah Wagner, Erika Mann & Ann Marshall

The reference librarian, ISSN 1541-1117, Vol. 62, n. 1, 2021, p. 23-33

La necesidad de demostrar el impacto de las bibliotecas académicas ha alimentado una cultura de evaluación que lleve a mejorar los servicios bibliotecarios. Este estudio busca proporcionar reflexiones sobre la estrategia de evaluación. Usando la información reunida a través de la evaluación de formularios completados por estudiantes, los autores usan un método reflexivo y una estrategia cualitativa para cuestionar las evaluaciones, sus preguntas y las respuestas recibidas. Para ello se examinaron tres formularios de evaluación de 58, 170 y 103 preguntas. Los tres incluían tipos similares de preguntas y se crearon y distribuyeron entre agosto de 2016 y abril de 2020. Inicialmente se usaron para la evaluación de sesiones únicas de introducción de bibliotecarios al uso de los servicios de la institución, sesiones que podían ser cortas, de una hora o de todo un día. Una motivación para el estudio fue que los autores se dieron cuenta de que estaban usando formularios y recolectando datos sin pensar en profundidad sobre cómo y por qué se diseñaron los formularios. Al reflexionar sobre las respuestas de los estudiantes, los autores identificaron tres fortalezas de las evaluaciones: proporcionan evidencias del impacto sobre los estudiantes, identifican potenciales maneras de mejorar la instrucción y proporcionan pistas valiosas sobre el contexto en el que se produce la formación sobre la biblioteca. Los autores también identificaron cinco debilidades, que incluían la dificultad de muchos estudiantes en proporcionar una respuesta crítica, respuestas vagas, dificultades para interpretarlas, un impacto menor del deseado y falta de tiempo. Los autores ofrecen ocho cuestiones para ayudar a los bibliotecarios en su propio proceso de reflexión a la hora de diseñar los formularios: 1. Qué quieres saber y por qué. 2. Si las preguntas son claras y útiles para obtener las respuestas pretendidas. 3. Si se han revisado otros formularios de evaluación. 4 Cuánto tiempo llevará completarlos. 5. Cómo se realizará la evaluación. 6. Cómo se usarán y analizarán los resultados. 7. Con qué frecuencia se revisará el formulario. 8. Qué otras técnicas de evaluación se usarán junto al formulario. Aunque idealmente los formularios son solo un componente de un proceso de evaluación más robusto, la prevalencia de este método, tanto para los bibliotecarios como para el claustro, garantiza un proceso de conversación y reflexión.

https://www.tandfonline.com/doi/full/10.1080/02763877.2021.1913466

Resumen elaborado por Antonio Rodríguez Vela

Comparte:

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *