Tiempo de cambio en la Biblioteca Nacional: las reformas de 1967 a 1974

por | 26 julio, 2021
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Candela M. Camiño López

Revista general de información y documentación, ISSN 1132-1873, Vol. 31, n.1, 2021, p. 57-67

Proyectada ya desde 1954, la reforma de las instalaciones de la Biblioteca Nacional de España culmina finalmente a principios de los años 70. Si bien el aumento constante de fondos y la necesidad de acoger nuevos servicios suponían un importante incentivo para finalizar las obras lo antes posible, estas se dilataron en el tiempo, llegando a coincidir con la toma de posesión de Guillermo Gustavino del cargo de Dirección de la Biblioteca en 1967. En agosto de 1968, se aprueban los últimos cambios del proyecto y se aprovechará el apoyo del nuevo director de Archivos y Bibliotecas, Luis Sánchez Belda (1968-1974), así como el empuje económico del II Plan de Desarrollo Económico y Social (1968-1971) implantado por este último. La finalización de las obras e instalaciones de la Biblioteca Nacional constituían el décimo punto de dicho plan, lo cual supuso un aumento considerable del ritmo de las renovaciones a partir de ese año hasta alcanzar su fase final en 1972. El desarrollo de las mismas puede consultarse detalladamente en las memorias anuales de la biblioteca. Algunas de las novedades incorporadas a la Biblioteca Nacional fueron la distribución definitiva de las secciones, la instalación de los talleres de restauración y encuadernación, la creación del laboratorio fotográfico o la restructuración e integración de algunos locales de la biblioteca, anteriormente ocupados por otros organismos. La reforma no solo tuvo lugar gracias al impulso económico, sino también gracias a la determinación del personal de la propia biblioteca. Pese a la escasez de recursos humanos, la cual complicaba la puesta en marcha de los nuevos servicios y secciones, los empleados continuaron sus labores cotidianas, llegando a trabajar rodeados de obreros en algunas ocasiones. La Biblioteca Nacional no cerró sus puertas en ningún momento e incluso amplió su horario y su presupuesto para compra de fondos. La reforma tampoco supuso un cese de la actividad cultural, ya que se expusieron más de sesenta muestras entre 1968 y 1974, las cuales se acompañaron con la publicación de una gran cantidad de facsímiles de grandes obras y otros documentos destacados. A pesar de las dificultades derivadas de las renovaciones, la Biblioteca Nacional supo aunar los esfuerzos necesarios para modernizarse con el mantenimiento de la calidad de sus servicios. Además, se dejó constancia de la necesidad de mecanizar los servicios bibliotecarios en un futuro, innovación que se materializaría en uno de los objetivos del siguiente III Plan de Desarrollo Económico y Social.

https://doi.org/10.5209/rgid.76966

Resumen elaborado por Elena Esteban Jiménez

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