Medir el pasado para guiar el futuro: lecciones de un análisis por disciplinas retrospectivo sobre libros impresos y electrónicos

por | 15 abril, 2021
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Measuring the past to guide the future: takeaways from a retrospective disciplinary analysis on print books and ebooks

Rebecca A. Walton & Jenica Bunderson

Collection Management, ISSN 1545-2549, Vol. 46, n. 2, 2021, p. 80-90

Este estudio investiga las relaciones entre las compras de las bibliotecas y las preferencias reales de los usuarios basándose en el uso. Se revisa cómo han cambiado las preferencias en compras de libros impresos y electrónicos a lo largo de diez años y qué papel representan las disciplinas en la preferencia por los formatos. Esta información puede ser útil para los bibliotecarios de materias de varias disciplinas para hacer compras de libros impresos y electrónicos, basándose más en las preferencias de los usuarios que en suposiciones. El estudio fue realizado en la biblioteca de la Brigham Young University, utilizando datos de las compras realizadas entre 2009 y 2019. Durante este periodo no hubo grandes cambios en el presupuesto bibliotecario respecto a ciencias, ciencias sociales y humanidades. El estudio se centra en disciplinas, formatos y uso. El uso del material se identificó a través del módulo de circulación de catálogo. El total se separó entre libros impresos y electrónicos y se separó por disciplinas. Es evidente que las compras impresas de todas las disciplinas están en decadencia. Las compras impresas en ciencias bajaron un 72% entre 2009 y 2019; en ciencias sociales y humanidades las compras bajaron un 44%. También parece que pese a que las compras de libros electrónicos para cada disciplina van en aumento, en todas las materias se compran más libros impresos que electrónicos. Al mayor porcentaje de compras corresponde a las Ciencias. Es interesante señalar que la tendencia de los libros electrónicos es opuesta. De 2009 a 2019 su compra se ha incrementado. Un libro electrónico comprador en 2019 es más probable que se utilice más en un año de lo que un libro impreso o electrónico comprado en 2009 haya sido usado en diez años. El porcentaje de libros usados solo por personal interno ha aumentado, lo que indica que el uso interno se debe incluir en las estadísticas para tenerlo en cuenta a la hora de tomar decisiones. Los libros impresos suelen ser menos usados que sus copias digitales, pero los bibliotecarios de todas las disciplinas todavía compran más libros impresos que electrónicos. Más allá de las razones que hay detrás de las compras, los datos sobre porcentajes de libros impresos usados indican que se puede hacer una compra más selectiva. Hay varias maneras en las que esto se podría conseguir. Una sería restringir la aprobación de compras en áreas que muestran bajos porcentajes de uso de impresos. Otra opción es apoyar programas de adquisición bajo demanda. Una de las razones del mayor uso de los libros electrónicos es precisamente que se utilizan métodos de adquisición bajo demanda para su selección. Dado que los libros impresos son menos usados que los electrónicos, la estrategia obvia para enriquecer la satisfacción del usuario es hacer los libros electrónicos más prevalentes y disponibles en todas las disciplinas.

https://www.tandfonline.com/doi/full/10.1080/01462679.2020.1841701

Resumen elaborado por Antonio Rodríguez Vela

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