Añadir estándares técnicos individuales a una colección bibliotecaria: un caso práctico y una propuesta de flujo de trabajo

25 mayo, 2020

Adding Individual Technical Standards to a Library Collection: A Case Study and a Proposed Workflow

Jeremy Cusker

Para adquirir estándares técnicos, las bibliotecas tienen que contactar con los proveedores, que son muy protectores tanto legal como tecnológicamente de sus productos. Para ajustarse a estas restricciones, los bibliotecarios deben pensar de manera creativa y adoptar flujos de trabajo más intensivos que con otras publicaciones. Este artículo presenta un caso práctico, una discusión sobre los problemas que rodean la adquisición de estándares técnicos y un ejemplo paso a paso del proceso de adquisición de un estándar individual. Este tipo de estándar se define por ser un documento basado en especificaciones técnicas y relacionadas con prácticas de sistemas de gestión. Respecto a su forma textual, un estándar se codifica en un documento generado por una Organización de Desarrollo de Estándares (SDO). Los estándares son muy habituales en la práctica profesional, y por ejemplo incluyen las normas ISO. Actualmente los estándares técnicos individuales se ofrecen en formato de documentos electrónicos. Las fuentes principales para estándares en las bibliotecas académicas son editores, proveedores y SDO, que ofrecen productos en línea. Idealmente estas plataformas incluyen, por el precio de una suscripción, todos los estándares de al menos una SDO y proporcionan autorización para que todos los usuarios de una institución puedan acceder sin necesidad de credenciales individuales. Pero algunas SDO y proveedores se ajustan peor a las necesidades de las bibliotecas. Estos tienden a ofrecer productos en línea que dan acceso a los estándares con restricciones de tiempo y de DRM. Si un usuario pide un estándar determinado, un primer intento debe ser comprobar si se puede obtener una copia gratuita en línea. Otra fuente adicional es el préstamo interbibliotecario, pero muchos contratos con proveedores impiden que se compartan. Como último recurso, el autor propone la adquisición de estándares individuales impresos, como si se tratara de libros físicos. Algunos bibliotecarios pueden objetar que esto va en contra de la tendencia a obtener materiales en formato digital. La adquisición de estándares técnicos conlleva una serie de obstáculos. Los formatos electrónicos (como PDF) a menudo incluyen limitaciones de DRM, lo que restringe severamente su uso, además de marcas de agua. Otro problema es la catalogación individual de estándares, lo que supone dedicarle más tiempo y alargar los plazos de su disponibilidad. Otra objeción es que las bibliotecas no deben comprar items que solo van a servir a una persona individual. El siguiente apartado del artículo se dedica a establecer un flujo de trabajo en varias fases. Lo primero es determinar la fuente, el coste, y la disponibilidad de los formatos. También hay que determinar si hay disponible un equivalente al estándar, como una norma ISO. Revisar los fondos de la biblioteca para comprobar si hay una versión disponible. Hacer una búsqueda en línea para comprobar si está accesible gratuitamente. Preguntar al usuario sobre su necesidad del estándar. Advertirle de los problemas que supone la compra en formato electrónico: plazos y restricciones, etc. Si es aceptable para el usuario, comprar una copia impresa al proveedor. Cuando se recibe el estándar, evaluar su encuadernación. Catalogar el ítem individual. Colocar el estándar en los fondos y notificar al usuario que ya ha llegado a la biblioteca.

https://www.tandfonline.com/doi/full/10.1080/01462679.2019.1650864

Resumen elaborado por Antonio Rodríguez Vela

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