Si los nombres denominan a las cosas, esto ya no es lo que era. La profesión

17 abril, 2020

José-Antonio Moreiro-González

Anuario ThinkEPI, eISSN 2564-8837, v. 13, n. 1, 2019

Este artículo comienza con una breve valoración histórica de la actividad técnica documental, en la que se destaca que la misión de buscar, encontrar y servir los resultados de la creación intelectual, cultural y educativa no ha cambiado a lo largo de los tiempos, pero sí, y mucho, el modo de hacerlo y la tecnología que se maneja para conseguirlo. Se pone de relieve que la irrupción de las tecnologías de la información ha provocado un tsunami en la forma de producir, buscar, gestionar y conservar información. Se comentan algunas de las consecuencias del ambiente digital en la sociedad y en las profesiones de la información. La profesión está afectada por los entornos digitales, que están haciendo que los perfiles profesionales requeridos por los distintos sectores productivos sean cada vez más interdisciplinares y polivalentes. Se reflexiona sobre qué resulta distinto para los profesionales de la información, sobre la capacitación de los profesionales para dar respuesta a las exigencias actuales mediante unas competencias adecuadas, que se adquieren y actualizan con una formación diferente que está buscando su identidad, sobre los nuevos perfiles laborales/digitales, perfiles laborales de carácter híbrido y transversal, no estrictamente documental, que solicitan profesionales ágiles y flexibles, interactivos, con competencias y habilidades que pueden transferirse a múltiples sectores, que se encuadran en servicios de información de toda clase de organizaciones con presencia digital en sus objetos, procedimientos y gestión, mientras da un repaso a las funciones de dichos profesionales de la información. Por lo que respecta a la relación entre formación y profesión, los estudios han estado íntimamente vinculados a bibliotecas y archivos, pero es evidente que la profesión se tecnifica sin interrupción y que los planes de estudio deben reflejarlo, pero también que la tecnología avanza más rápido que lo hacen las propias organizaciones. El equilibrio se da a partir de establecer unos planes de estudio suficientes para la conveniencia de formar a los actuales y futuros profesionales en las competencias digitales a desarrollar en los más variados contextos de actuación. Finaliza con la conclusión de que el mundo de la información está en una constante adaptación a un paisaje laboral abierto, donde los criterios para cualquier toma de decisión respecto a la formación correcta han de responder a las demandas que la sociedad, las instituciones y las empresas hagan.

Resumen elaborado por Anabel Cortés Gracia

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