Los archivos históricos en el siglo XXI: ¿hacia una redefinición?

2 marzo, 2020

María Del Olmo

Métodos de información, ISSN 2173-1241, Vol. 10, n. 18, 2019, p. 69-87

Es de justicia reconocer que la puesta al día de las funciones archivísticas en relación con la sociedad de la información e informatizada está siendo realizada satisfactoriamente, en general, tras un gran esfuerzo de adaptación. Es casi obligado poner como ejemplo modélico, casi como arquetipo de los nuevos tiempos de nuestro mundo, al proyecto PARES de la Subdirección de los Archivos Estatales del Ministerio de Cultura y Deporte, en el caso de nuestro país. A pesar de todo ello, hay otra revisión pendiente que afecta a algunos aspectos importantísimos de la identidad de los archivos históricos. La memoria democrática es una cuestión que necesita un apartado propio. Los profesionales de los archivos tienen una especial responsabilidad derivada y enmarcada en ella. Es la responsabilidad de contribuir a que las víctimas puedan ejercer sus derechos, y contribuir también a favorecer la investigación y difusión de toda la documentación que se preserva sobre la materia. Como centros de cultura democrática cobra, en los archivos cobra un papel especialmente relevante el trabajo en el ámbito de la didáctica. La didáctica requiere, casi imprescindiblemente, un trabajo en colaboración con los profesionales de la enseñanza. Otro perfil a cultivar de los archivos es el de la memoria de la sociedad: exposiciones, marketing y diversidad de actos culturales. Es importante la presencia en los medios de comunicación en cualquiera de sus formatos posibles. Las exposiciones ya conforman la realidad más cotidiana de los archivos. Las muestras documentales permiten ofrecer nuestros fondos a un público mucho más amplio que el que visita los archivos con fines de investigación. El marketing más extendido sería el conjunto de herramientas que den visibilidad y que trasladen a la sociedad información de nuestro “valor de uso”: cartas de servicios, páginas webs, redes sociales, publicidad, presencia en prensa, presencia en foros diversos, etc. Cada vez están más presentes en la oferta de actividades: presentaciones de libros, conciertos, recitales de poesía, conferencias, jornadas y congresos, etc. Los más antiguos, tradicionales y fieles clientes han sido los investigadores provenientes de la academia. Se debe plantear la cuestión de la presencia de archiveros en la formación universitaria, en los grados de ciencias sociales y en los de formación del profesorado de dicha área, en todos los niveles. Se ha hecho un esfuerzo ímprobo por parte de la comunidad internacional de archivos en las últimas décadas, para encontrar un lenguaje homogéneo y común, para establecer, por ejemplo, una normativa internacional. Sin embargo, quizás falta conseguir esa misma claridad en conceptos y terminología archivística, que haga innecesario un intérprete que “traduzca” al usuario común. En la actualidad es una realidad incontestable la existencia en un mismo archivo de dos espacios: el físico y el virtual, el segundo es ya tan real hoy como el primero. El segundo necesita de una construcción virtual tan exigente casi como el propio edificio físico. El espacio virtual debe ser cuidado con el mismo esmero que el espacio físico, ya que en muchas ocasiones constituye la carta de presentación, la primera forma que el usuario tiene de acercarse a los archivos. No se puede olvidar una realidad, las salas de consulta física están sufriendo una profunda transformación en el número de usuarios. Las estadísticas empiezan a inclinarse hacia el lado de las consultas on line y ese es el futuro a más o menos largo plazo. La actual transversalidad de muchos proyectos hace ya indispensable la inclusión de otras disciplinas en las plantillas de personal, incluyendo a restauradores, arquitectos, informáticos, etc. Los archivos como servicio público que son no pueden permanecer desconectados de lo que sucede en la realidad a la que pertenecen y ser sordos a lo que ocurre en la sociedad en la que vivimos. El archivo debería estar muy atento al latido de la sociedad.

https://www.metodosdeinformacion.es/mei/index.php/mei/article/view/IIMEI10-N18-069087/991

Resumen elaborado por Antonio Rodríguez Vela

Comparte: Share on FacebookShare on Google+Tweet about this on TwitterShare on LinkedIn

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *