La preservación de las películas en la era del paradigma Netflix

2 marzo, 2020

Pablo García Casado

BID Textos universitaris de biblioteconoía i documentació, ISSN 1575-5886, n. 43, 2019

El desarrollo tecnológico de la industria cinematográfica parece conducir a un nuevo marco de relaciones comerciales que van a alterar el actual ecosistema de producción, distribución y exhibición fílmica. Este cambio lo simboliza especialmente la compañía norteamericana Netflix, que, bajo las premisas de la innovación disruptiva, plantea una nueva forma de relación con el espectador de cine. Este nuevo panorama ha supuesto que en estas últimas décadas las salas de proyección colectiva hayan venido perdiendo espectadores, incluso después de haber sobrevivido a la transformación digital que supuso la implantación de la tecnología DCI (Digital Cinema Initiatives). Conscientes de que nos encontramos ante un verdadero cambio de paradigma, las filmotecas, entidades dedicadas a preservar la cultura cinematográfica, han ampliado su ámbito de actuación hacia los nuevos soportes digitales de exhibición, siguiendo las recomendaciones internacionales para la conservación de estos dispositivos (International Federation of Film Archives, 2010). Sin embargo, ese progreso tecnológico está llegando incluso a que determinados materiales fílmicos estén constituidos únicamente por un alojamiento en línea sin un soporte físico. El abordaje de esta cuestión se ha trasladado a partir de un cuestionario a un panel de responsables de archivos fílmicos españoles. El director de la Filmoteca de Cantabria, Antonio Navarro, constriñe el problema a aquellas producciones que no tengan soporte físico; en el caso de que la película sea distribuida y exhibida en línea, pero sea producida también para proyección en sala, las filmotecas deben dirigirse a esa productora para solicitarles el depósito del DCP (digital cinema package) o del DCDM. Teniendo en cuenta esto, tanto Navarro como el resto de los responsables de filmotecas españolas entienden que la opción más aceptada sería, con matices, la de conservar dichas películas en un soporte de seguridad bajo el entorno DCI producido expresamente para su depósito en filmotecas. Esta opción es la que asegura recrear la obra con las características técnicas con las que fue creada; no solo para el visionado general, sino también para que en el futuro puedan ser objeto de consulta e investigación. Sin embargo, si nos situamos en una perspectiva más amplia, en la que lo importante no es tanto la tenencia física del soporte sino el acceso mismo a la película, no deberíamos desdeñar como una de las soluciones propuestas la del acceso en abierto, por parte de las filmotecas, al catálogo de filmes en línea que cada compañía posee, teniendo en cuenta que dicho acceso sería exclusivamente para el uso de investigación y trabajo filmotecario. Como bien señala Mercedes de la Fuente, sería una solución de índole operativa, dado que aún no existen protocolos consolidados de conservación y de entrega en filmotecas de estos materiales. De esta manera, se respetaría el principio mismo de la conservación filmotecaria por el que se debe preservar el archivo fílmico en el mismo formato que fue concebido para su exhibición. Y así, tanto en este supuesto como en el anteriormente citado, el de la entrega efectiva de un soporte de seguridad en entorno DCI, las filmotecas seguirían cumpliendo la función que la sociedad les ha conferido.

http://bid.ub.edu/es/43/garcia.htm

Conclusiones de la propia publicación

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