Desarrollo de colecciones compartidas, digitalización y propiedad de colecciones digitales

14 enero, 2020

Shared collection development, digitization, and owned digital collections

Michelle M. Wu

Collection Management, ISSN 1545-2549, Vol. 44, n. 2-4, 2019, p. 131-145

La cantidad de información en la actualidad es abrumadora, e incluso si se limita al material publicado, excede los recursos disponibles de cualquier biblioteca. Además, las bibliotecas se enfrentan a otro reto, los formatos que cambiarán todavía más rápido que en la actualidad, creando información que no estará disponible o será difícil de descubrir. En el último siglo las bibliotecas han adoptado muchas prácticas dirigidas a solucionar este tipo de cuestiones, incluido el Préstamo Interbibliotecario (ILL), buscadores facetados, licencias de consorcios y colecciones compartidas. Una de estas prácticas ha sido reemplazar o completar colecciones a través de licencias de almacenaje de datos, que tiene beneficios a corto plazo pero muchos riesgos a largo plazo. Los materiales con licencias pueden ser eliminados de manera unilateral, expirar tras un número de usos determinado por el editor, no estar disponibles para las bibliotecas, tener precios variables y tener restricciones en su uso por parte de las bibliotecas (como el Préstamo Interbibliotecario). Nada de esto es posible con los ítems físicos. Aunque este artículo no sugiere abandonar la práctica de las licencias, recomienda una herramienta alternativa para que las bibliotecas ganen acceso electrónico sin perder el control de sus materiales. Si las bibliotecas no desarrollan un plan de transición para sus fondos físicos, sus comunidades serán pobremente servidas, al ser la mayoría de la población nativos digitales. Muchos materiales físicos, aunque estén técnicamente disponibles, se volverán prácticamente inencontrables. Una red colaborativa para digitalizar material físico y distribuir sus equivalentes electrónicos podría ayudar a solventar todos los problemas antes mencionados. Primero, coordinando el desarrollo de la colección entre todas las bibliotecas, se puede construir una colección más rica que la de cualquier biblioteca en solitario. Sin un esfuerzo concertado, las colecciones se empobrecerán debido a los recortes presupuestarios. En segundo lugar, la tecnología permite una transferencia más rápida y automatizada; compartir materiales es más barato y las colecciones compartidas más útiles. En tercer lugar, al digitalizar las obras y hacer que se puedan buscar los textos completos, las bibliotecas hacen más sencilla la búsqueda para los usuarios En último lugar, al digitalizar los títulos ellas mismas, las bibliotecas retienen la propiedad y el control del contenido. Pueden continuar usándolos en nuevas formas como lo hacían con el original, sin miedo a que se limite su capacidad para preservar o compartir contenido que han adquirido. La red colaborativa puede ser mundial, los materiales en todas las lenguas y pertenecientes a todas las culturas, pueden estar abiertos a todos. No solo los materiales estarán disponibles en línea, sino que cada biblioteca podrá tener la tecnología que permita a los usuarios acceder a ellos. Sin embargo, debido a las diferentes leyes de derechos de autor y las dificultades de proporcionar tecnología a cada rincón del mundo, este artículo se centre a una biblioteca digital nacional.

https://www.tandfonline.com/doi/full/10.1080/01462679.2019.1566107?src=recsys

 

Traducción de la introducción del artículo

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