Adquisiciones bajo demanda de libros impresos: aplicar estrategias de compra del siglo XXI a un formato del siglo V

9 enero, 2020

Demand-driven acquisition of print books: applying 21st Century procurement strategies to a 5th Century format

Mark M. England & Rick Anderson

Collection Management, ISSN 1545-2549, Vol. 44, n. 2-4, 2019, p. 95-104

La selección de libros siempre ha sido fundamental en la labor bibliotecaria. Con el tiempo el desarrollo de la colección se ha convertido en una disciplina vital que debe lidiar con cuestiones clave como qué criterio seguir para la selección de libros, cómo anticiparse a las necesidades de los usuarios y en qué medida hay que adaptarse a los usuarios o guiarlos. Durante la época de los libros impresos, estas preguntas eran especialmente desafiantes especialmente por dos motivos: la ausencia de información completa sobre los libros a seleccionar y las limitaciones de espacio, además de los riesgos económicos que suponía una elección “a ciegas”. Con la llegada del libro electrónico estas cuestiones perdieron trascendencia. Un libro electrónico puede ser examinado antes de que se decida su compra. Esto ha llevado a la adopción generalizada de la adquisición bajo demanda (DDA), que permite que las bibliotecas dispongan en sus catálogos de registros con enlaces a libros electrónicos con textos completos. Cuando uno de estos libros electrónicos es utilizado, automáticamente es comprado o alquilado por la biblioteca, y a menudo se convierte en parte de la colección permanente. Sin embargo, la DDA no es un sistema perfecto, requiere mucho mantenimiento y si no se ejecuta con cuidad puede llevar a anomalías en la colección. Pero también podría ser útil para la colección impresa. Hay riesgos, como la imposibilidad de realizar un examen previo completo antes de la compra, o el retraso en la entrega al usuario, que no es instantánea, sino que se deber retrasar durante días. En cualquier caso, cada vez más bibliotecas usan programas DDA para sus colecciones de impresos. DDA no se encarga de todas las adquisiciones, sino que las complementa. Desarrollar estos programas puede ser difícil. Hay que establecer nuevos sistemas de trabajo y los actuales programas de gestión bibliotecaria tienen sus limitaciones. Por otra parte, es necesario seguir teniendo una colección física: no todas las monografías están disponibles electrónicamente, algunos editores obligan a comprar colecciones enteras (no ejemplares individuales), por lo que son poco prácticos, y hay usuarios que prefieren los libros impresos. También surge la pregunta de hasta qué punto la política de selección debe guiarse por lo que los usuarios quieren ahora o si debería tener también en cuenta su papel en la conservación del patrimonio intelectual de la humanidad.

https://www.tandfonline.com/doi/full/10.1080/01462679.2018.1564715?scroll=top&needAccess=true

Resumen elaborado por Antonio Rodríguez Vela

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