Edición depredadora y la respuesta de la comunidad investigadora

18 octubre, 2019

Predatory Publishing and the Response from the Scholarly Community

Julie A. Murphy

Serials Review, ISSN 1879-095X, Vol. 45, n. 1-2, 2019, p. 73-78

Los investigadores se quejan de que las editoriales basadas en suscripciones y tarifas se aprovechan tanto de autores como de bibliotecas. Según el modelo tradicional, los autores ceden sus derechos sin compensación económica, mientras otros colegas ceden su tiempo para hacer la revisión por pares. A menudo estos investigadores trabajan para organismos públicos, pero el beneficio es privado. El gasto en publicaciones no ha hecho más que crecer por encima de la inflación y los beneficios de las grandes editoriales han crecido hasta un 36%. Muchas bibliotecas tienen que cancelar contratos con pequeñas editoriales para pagar a las grandes. Esto afecta especialmente a los investigadores de países en vías de desarrollo, donde las bibliotecas no pueden permitirse estos gastos.

En este contexto surgió el movimiento de Acceso Abierto (AA) y proyectos como arXiv.org, que animaban a los autores a publicar en repositorios libremente accesibles. La Budapest Open Access Initiative y la Berlin Declaration on Open Access ayudaron a definir claramente el concepto de AA. Se impusieron dos modelos principales: el modelo “verde”, en el que los autores depositan sus artículos en repositorios institucionales de acceso libre, y el modelo “dorado”, por el que los autores pagan para aparecer en revistas gratuitas para los lectores. En 2003 se creó el Directory of Open Access Journals (DOAJ). Desde entonces se ha llevado a cabo un estudio a largo plazo para estudiar el fenómeno de las editoriales depredadoras. Se estimó que entre 2010 y 2014 el número de artículos publicados en estas editoriales pasó de 53.000 a 420.000, y que 11.873 revistas pertenencían a 996 editoriales que se pueden considerar como depredadoras. Al mismo tiempo el movimiento de AA sigue creciendo. En 2018 agencias científicas de 11 países europeos firmaron el Plan S, que obligará a todos los investigadores a los que financian a publicar en revistas de AA. Para solucionar el problema de las editoriales depredadoras se han puesto en marcha diversas iniciativas. Una de ellas es la creación de listas negras, caso de la creada por Cabell’s, que registra las editoriales con malas prácticas. También hay listas blancas, que recomiendan publica en AA, como las de la DOAJ y la Open Access Scholarly Publishers Association (OASPA). De igual manera se han organizado campañas como “Think. Check. Submit” para informar a los investigadores. Project Cupcake es una base de datos que también informa sobe la política de las editoriales, algo similar a lo que hace Transpose. JPPS ayuda a calibrar la calidad y transparencia de las editoriales del hemisferio sur. La edición depredadora sigue creciendo de forma alarmante. Si los investigadores quieren evitar caer en fraudes, deben combinar una educación continua y disponer de buenos datos que les ayuden a tomar la decisión de dónde publicar.

https://www.tandfonline.com/doi/full/10.1080/00987913.2019.1624910

Resumen elaborado por Antonio Rodríguez Vela

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