Variar las fórmulas de asignación para identificar los presupuestos de las publicaciones seriadas de disciplinas específicas

16 julio, 2019

Laura DeLancey

Serials Review, ISSN 1879-095X, Vol. 44, n. 4, 2018, p. 291-298

La biblioteca de la Western Kentucky University dedica su presupuesto a la compra de libros impresos y electrónicos, la suscripción de publicaciones periódicas y bases de datos, y a un programa de compra de artículos mediante préstamo interbibliotecario. El presupuesto se asigna por facultades y departamentos, excluyendo recursos básicos e interdisciplinarios como periódicos, materiales de referencia y bases de datos multidisciplinares. Las asignaciones siempre han seguido una tradición, pasando décadas sin que se reevaluaran o ajustaran los gastos proporcionales de cada disciplina. Esto supuso que el presupuesto asignado no se correspondiera con la evolución de los programas académicos que fueron cobrando más importancia con el paso del tiempo. Tras varios años de recortes, en 2016 se hizo necesaria una nueva política que distribuyera mejor la reducción del presupuesto a la vez que se preservaba la financiación de programas nuevos y en expansión. La reasignación es más sencilla en algunos departamentos que en otros. Las monografías son un gasto estable y que se realiza una solo vez al año. Las publicaciones periódicas son mucho más complicadas. Casi el 80% del presupuesto de la biblioteca va a publicaciones seriadas, bases de datos y otros recursos continuados. Estos recursos exigen revisiones constantes a lo largo del año. Los cambios en las asignaciones solo son posibles si hay nuevos fondos o se cancelan suscripciones. Una solución es improbable y la otra impopular. La biblioteca de la Western Kentucky University decidió crear una fórmula para futuras incorporaciones y recortes. Un estudio de 28 fórmulas presupuestarias de bibliotecas demostró que los factores más habituales son las inscripciones de los estudiantes, el coste de los materiales, la circulación y el número de facultades. Esto permite medir el número de usuarios potenciales y la media del coste por recurso, teniendo en cuenta el uso en diferentes disciplinas. La aplicación de la fórmula permitió comprobar qué departamentos estaban infrafinanciados y posibilitó idear una reasignación presupuestaria más justa.

Resumen elaborado por Antonio Rodríguez Vela

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